Por Noel Bonilla-Chongo
Lilita no baila con los pies.
Se para en puntas
venciendo la lógica de la inercia (…)
Descalza, se para en un solo pie
Desafiando al mundo…
María de los Ángeles Horta
(fragmento de “Los pies de Lilita’’)
“La danza no es la palabra, sino la esencia de las palabras”, nos recordaría un crítico amigo, al tiempo que traía estas palabras de Alicia, la nuestra, en este país de maravillas. Entonces ahora, yo, tratando de no envolverme entre palabras y yendo a las esencias de lo que ellas pudieran parecerse a Lilita, a su existencia en la danza, me consta que el baile es su vida. Es esa buena razón que la lanza a la vida de cada día con ganas renovadas de aprender nuevos pasos, tramar otras combinaciones e, incluso, aun cuando haya caídas, deslices, jamás renunciar por convicción y permanencia, por pura esencia, desafiando hasta lo imposible en este, nuestro país de maravillas.
“Mi cuerpo es sagrado. Mi pensamiento, mi espíritu son sagrados. Me diría cierta vez nuestra premiada, en una entrevista. Y seguiría, “el cuerpo es la expresión visual del pensamiento, del espíritu. El cuerpo hace posible la danza. El cuerpo en sí mismo es danza, la danza es el cuerpo”. Nótese el credo que envuelve su ser de vibrátil cuerpo viviente en la danza. Ella, cual acto de fe, afirmación, creencia que hace de la palabra “voluntad”, su preferida. Ella quien sabe, como pocos, que rendirse no es posible, mientras que la danza sea vida, sobran razones para tramar su vivir en la danza.

Es 29, no de abril como pudiera ser habitual para la entrega del Premio Nacional de Danza, pero, no sé si el poder de la mística cabalística de los azares, los símbolos de la numerología, o el bien común, pero un 29 de junio de 1922 estaría naciendo Ramiro Guerra. Este otro 29 de junio, también en tributo al Maestro, quien colocara a nuestra danza en el camino definitivo de la modernidad, Liliam Padrón Chávez recibe su más que merecido Premio Nacional de Danza. Seguro estoy, estamos, que Ramiro está muy feliz porque se halla elegido su día de cumpleaños para la celebración.
El número 29 simboliza transformación, crecimiento espiritual, finales y nuevos comienzos. El 29 posee vibraciones y energías únicas que pueden guiarnos hacia planos superiores de espiritualidad e iluminación; tal como nuestra premiada siente su vida en la danza. Una vida/trayectoria desprovista de tiempos para pausas, detenciones, compases dilatados de esperas. Y es que Lilita ha fraguado un camino ininterrumpido desde aquel lejano 1987 cuando naciera Danza Espiral.

Para ella, tal como lo sería para Ramiro (por siempre su paradigma y modelo), la danza dejó de ser solo una cuestión estética y artística para rozar algo más cercano a la resistencia. Sus razones bailantes no van de “moverse bien” ni de perseguir la línea perfecta; mucho menos de una danza pulida, casi intocable; lo suyo respira en otra frecuencia, en otra dimensión. Hay otras urgencias latiendo, esas que tienen que ver con nuestras responsabilidades sociales, culturales, humanas, para recuperar las palabras que revelan esencias. En piezas como La sombra de los otros, Lost o Eclipse, la coreógrafa se infiltra para cartografiar sus (nuestras) grietas. En lugar de diseñar secuencias bonitas, prefiere meterse en el conflicto, tirar del cuerpo para ver cómo se rompe -y, con suerte, cómo se recompone- en eso que somos, en este nuestro país de maravillas.
Este 29 de junio, acá en su Matanzas en espiral, estamos muy felices, nos lo certifica la belleza compartida en cada momento de la especial ceremonia. Y si bien el número 29 trae un poder inmenso, también presenta desafíos y lecciones de vida únicas. Aquellos asociados a nuevos e insospechados modos de gestionar nuestra permanencia en la danza, sin renunciar a la sensibilidad emocional, a las dudas y dificultades que nos lanzan estos duros tiempos; duros y difíciles tiempos los de tu premio Lilita, que, en ti se vuelven nuevos retos para tramar nuevas vidas, nuevas danzas. Para mantener el equilibrio, crucial encrucijada donde cuerpo y danza viajan hacia la esencia de las palabras.

Esas que dicen que este Premio es tuyo, pues has sabido configurar un universo dancístico tan propio que el gesto, la acción, el paso, a veces se come a las palabras. Porque nos has compartido con soberana generosidad poética, un cuerpo tan propio donde pasan cosas difíciles de nombrar, que se yergue más bien como sacudida, de esas que despabilan en un territorio donde el ser se sostiene y toma forma. Una forma que disgrega y deforma, descompone y desordena, desintegra y condensa para solo así poder articular las razones poderosas que delinean un ‘’soneto en espiral’’ hacia un futuro infinito, donde “el adiós y el volver, de las herencias’’ nos presentan una ‘’Liliam consagración y resistencia’’.
Tú, creadora e impulsora del Concurso de Coreografía e Interpretación DanzanDos, que se ha mantenido por más de tres décadas como excepcional espacio de intercambio, difusión y desarrollo de la coreografía en la danza cubana toda. Tú, que agrupas muchos premios y distinciones, honores a tu carrera y modo franco de ser en danza. Tú, que has sabido juntar a iguales y distintos, a noveles y consagrados, a amateurs y profesionales de alto linaje; a ti que vives la danza en todas sus expresiones y modos, nuestro agradecimiento.

Este 29 de junio desde la pequeña sala El Mirón Cubano, verte danzar una y otra vez, ha sido el mejor de los homenajes. Verte transitar por parte de esos roles que ya marcan tu sello expresivo en la escena cubana es distinción de privilegio. Este 29 de junio regresan las palabras en esencia de francos elogios de quienes te quieren y admiran, de quienes agradecen tu convicción irrenunciable y motivos para juntarnos alrededor de esa danza que es vida y apuesta.
La decisión del jurado del Premio Nacional de Danza 2026 ha sido la mejor, y qué bien que te hayan acompañado como finalistas creadoras y creadores nuestros con una obra firme y dadora. Cuán hermoso escuchar en tus palabras de agradecimiento, la reverencia sincera a quienes te formaron y a quienes, en Cuba o fuera de nuestra comarca, señalan el rumbo cierto de esta danza hecha en este país de maravillas a golpe de tesón e invención, a golpe de seguras esencias y francas razones.
Felicidades Liliam Padrón, este Premio te pertenece. Recíbelo este 29 de junio de 2026, en tu Matanzas de eterno fragor.
Fotos © Carretes Producciones





