Mailyn Castillo: mis danzas, mi territorio  

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«Mi vocabulario es el del cuerpo, mi gramática es la de la danza,

mi papel es una alfombra de escenario».

 Béjart

Por Noel Bonilla Chongo

La frase del inolvidable Maurice Béjart se me antoja como escenario donde ubicar el quehacer Mailyn Castillo en la danza cubana. Ella, artista a prueba de balas. Egresada de la Escuela Nacional de Danza, después de haber iniciado en la vetusta casona que albergó la bien recordada escuela elemental Paulita Concepción, en la Calzada del Cerro, ha hecho de su vida, un baile eternal.

Y aun sonando medio cursi la sentencia, no hay engaño. Por más de treinta años sucesivos, Mailyn ha marcado con paso firme, aunque con extremada discreción personal, su dínamis de artista segura, potente, grácil, dadora y definidamente singular. Sí, su modus bailante no se parece al de nadie. Muy de ella es su vocabulario, aunque pudiera decirse que aprendido y reencarnado de sus múltiples fuentes formadoras; su gramática viene de la absorción de muchos cruces, de fundamentales procesos creativos, de obras medulares; su escenario está en tantas obras bailadas, disfrutadas, aplaudidas, premiadas aquí y en muchos otros lugares.

De Molière a Nietzsche, de Isadora a Graham, de Béjart a Jean-Luc Nancy, de ellas y ellos a gente nuestras, la danza como el lente prismático más fiel de la vida, el placer y la búsqueda de sentido, está contenido en el cuerpo danzante de Mailyn en las últimas tres décadas de la danza cubana. Danza y pensamiento, cuerpo y expresión, presencia e interpretación de finísimas cualidades. Con Marianela Boán y sus huestes de DanzAbierta, con Susana Pous y Micompañía, con su partenaire amigo Alexander Varona, con Raúl Martín y su Teatro De La Luna, con Nilda Guerra en Rakatán, u hoy con Acosta Danza, estas citas retratan la danza como necesidad vital e instinto que sitúa el quehacer de la artista al centro de una experiencia humana y profundamente sensible.

Y es que, al acceder a esas magistrales referencias que pudieran ser las piezas donde Mailyn ha dejado su sello interpretativo y creativo, es advertir cómo la danza, su función, su expresión y sentidos, se torna fuerza liberadora y transformadora, actúa como catarsis para la performance, para el aquí y ahora del show, por visceral o juguetón que sea la situación. Hay, en el entramado de hechos donde el cuerpo en juego de la bailarina se sitúa, un credo cierto, un rol gozoso y comunal que crea unidad y compromiso; una redefinición de su presencia como lenguaje propio y universal a la vez, cual forma de arte completa, nutricia porfía de todas las posibles conexiones que se generan en y desde la escena. En su dimensión mística y cósmica, en su noción performativa de la práctica artística, en su sentido co-creativo de la acción que conecta a la bailarina con el orden del mundo y con lo real y divino del acá y de lo “otro”.

Hoy Mailyn está de cumpleaños, arriba la artista a esa mágica edad donde se suele hacer repaso del camino y se aseveran los hilos que nos sostienen. Período fecundo y celebrante al contar con la mejor de todas las experiencias, esas que dejan la aventura utópica de una coreografía (personal, profesional) en devenir. De esos aconteceres que unen los buenos afectos y profunda admiración como artista a la cumpleañera. Sé algunos de sus secretos y gustos para la escena. El haber compartido el proceso de ideación y concepción espectacular de la conferencia danzada Mis danzas, mi territorio, fue deleite colosal para regresar sobre sus trayectos y currículo profesional como intérprete, maestra, ensayadora, repertorista con una memoria elocuente.

Visitar archivos, infografía, videos, en aras de mapear la documentación existente e imaginar su puesta en visión escénica, fue un proceso de alto interés. Discernir los fundamentos físicos, estéticos y simbólicos de un conjunto de gestos danzados implica, ante todo, comprender la naturaleza del hecho escénico (a modo de “drama danzado”) que allí se despliega; se trataba de intentar dilucidar por qué, varias décadas después de su creación, aquellos trazos danzados aún pueden seducir a quienes la perciben hoy. Quizás una imagen estereotípica, como la vedette de Showroom (pieza de Susana Pous con DanzAbierta) ahora apenas se evoca en este solo: mucho más allá de cualquier imaginería convencional, la bailarina-actriz-vedette inventa aquí, a través de la forma misma en que construye el espacio y el tiempo de su danza, el drama coreográfico de una corporeidad espectacular. ¿Cómo podemos caracterizar lo que llamamos, a falta de un término mejor, su “presencia”? ¿Cómo se organiza, en función de qué métodos de trabajo y qué singular aparato gestual y coreográfico? ¿Qué modos de relación con el lector-espectador de hoy, la re-constituyen y re-sitúan? ¿Cómo enunciar formal y contenidista los movimientos, las acciones que vienen instantáneas?

Asuntos medulares las de estas interrogantes que sustenta hoy por hoy los sentidos de la transmisión de la danza como investigación/creación. Quizás por ello, en Mis danzas, mi territorio, y desde esta perspectiva (investigación/creación), se presenta a modo de ex–puesta que recorre principales roles encarnados por el-ser-bailarina de Mailyn en sus más de treinta años de carrera artística. ¿Cómo revisitar hechos, actuaciones, personajes, piezas icónicas de la danza contemporánea cubana bailadas por ella, fuera de la vaga anécdota, del souvenir del registro videográfico, la documentación visual y sus consustanciales reacomodos? ¿Cómo el cuerpo en juego se reinventa en su acto de metamorfosis? ¿Cómo las narrativas siguen siendo utopías, derivas, afirmaciones, olvidos, pasatiempos elocuentes de lo vivido en primera persona al estructurar un archivo de danza, al desnaturalizar el vector cuerpo-archivo de la bailarina? ¿Hasta dónde un acto performático “pasado” es capaz de movilizar el “presente” de un cuerpo-sujeto-objeto del territorio escénico que ahora lo acoge? ¿Cómo tramar, escribir, conferenciar sobre una práctica performática archivada, documentada, digitotecada, al tiempo que se cuestiona los límites de la comunicación y su alcance como arte vivo que abre otras (¿nuevas?) posibilidades de colaboración? Mis danzas, mi territorio, se adentra en distintas formas de expresión que materializan la construcción de presencia a través del lenguaje del cuerpo de una espléndida Mailyn Castillo hoy.

Para dar forma visible a sus vivencias, el cuerpo-archivo de la artista recurre a ciertas herramientas técnicas que le permiten re-encarnar el lenguaje corporal a partir de su propia memoria, identidad y revisitación documental. El cuerpo-archivo como instancia de carne que resignifica en tiempo presente lo que él ha acumulado. Se pudiera sospechar que durante el proceso de investigación/creación, la conferencia danzada fue encontrando la mesura expresiva entre “práctica y teoría”, conocer distintos aspectos creativos desde donde resurgiría el lenguaje corporal y a los que puede conducir la actual performance.

Felicitar a Mailyn Castillo en su jornada de cumpleaños es también celebrar su quehacer ininterrumpido en la danza cubana, sus modos francos de dialogar y tender puentes entre distintos saberes, voces, contextos, generaciones. Es apostar por no olvidar que la danza, como acto fugaz del aquí y ahora movimental, se hace perdurable en el momento agudo de su suceder, aun cuando su pretendida desaparición se parece más a la innovación que a la consumación. Ya se ha dicho, una vez que se vive, se desprenden hilos infinitos de imaginarios, sensaciones y pensamientos incontables, tan variados como espectadores y danzantes, tan desiguales como obras, prácticas y propuestas, tan divergentes como criterios y apreciaciones; pero, aun así, en ese tejido multiforme, mezclado, diverso, al decir de Jean-Luc Nancy, “el cuerpo puede volverse hablante, pensante, soñante, imaginante. Todo el tiempo siente algo. Siente todo lo que es corporal. Siente las pieles y las piedras, los metales, las hierbas, las aguas y las llamas. No para de sentir”, pues sencillamente estará siempre presto para acuerpar la danza hasta el más allá de lo (im)posible.

¡Felicidades Mailyn!