Teatro Del Viento, 20 Años Oxigenando La Escena

Por Kenny Ortigas Guerrero

¿Por qué “el Viento”? “Porque oxigena, porque nos refresca, porque emprende los caminos más empinados y azarosos, pero siempre llega a su destino, y porque es también irreverente en sus formas”.

Hace unos días esa fue mi pregunta y la respuesta de Freddys Núñez Estenoz, líder de Teatro del Viento, agrupación que cumple 20 años de creada y a quienes se dedica en ese momento la Peña Puntos de Convergencia que se realiza una vez al mes en la Casa del Joven Creador de la AHS.

El quehacer de este colectivo en el panorama escénico del país ha marcado –con paso firme– el arte de vanguardia que desde las tablas se intenta llevar a un público cada vez más exigente a la hora de aproximarse a sus problemáticas y conflictos desde diferentes perspectivas de análisis.

En 20 años la estética de estos gladiadores de la escena ha transitado –desde su fundación el 2 de junio de 1999– por un repertorio que en sus inicios abordó el teatro para niños con obras como: Tres pichones persiguiendo un sueño, reescritura del cuento Los tres pichones de Onelio Jorge Cardoso, La noche, mi abuelo y yo, sobre el texto de Exilia Saldaña, estrenadas el 4 de octubre de 1999. Kitipá Kitiblú, estrenada el 13 de mayo del 2000, se inspiró en la obra El Príncipe Blu de William Fuentes, entre otras.

Es de señalar que el estreno de Aceite+Vinagre=a Familia, el 2 de junio del 2006, marcó hito en la escena cubana, siendo un espectáculo dirigido al público joven y que le valió diferentes premios en certámenes y festivales en la Isla.

Muchas fueron las sedes que dieron abrigo a este conjunto de artistas, en el comienzo los espacios del Palacio de Pioneros de la ciudad de Camagüey, luego la Asociación Hermanos Saiz, la sala teatro Edad de Oro, posteriormente la primera sede oficial Teatro del Viento en la Plaza Méndez y hoy en el complejo Cultural José Luis Tasende dentro del casco histórico de la ciudad.

Tras constantes procesos investigativos y con una sed insaciable de su director de adentrarse en nuevos senderos y explorar otras zonas de conflicto, llegó Urracas en el 2007, una puesta en escena donde ya se vislumbraba un interés de Freddys por conectar con temas sensibles y de latente contenido social como la homosexualidad, la intolerancia, y el respeto a la libertad de género.

Esta obra utiliza una dramaturgia construida sin subterfugios y con un alto vuelo poético que juega con la intertextualidad y enfoca la atención hacia el público joven y adulto.

Sus espectáculos, cargados de ejes parabólicos y metáforas que desnudan la realidad con la parodia, el choteo y la sátira social –propia de los cubanos– dialogan de tú a tú con ese espectador que enfrenta y asume los vericuetos de la vida diaria sin renunciar a sus valores y su identidad como hombres y mujeres de Cuba.

Tres espectáculos a partir del 2014, Abdala, un héroe del XXI, Los caballeros de la mesa redonda y Working sin progres, ya penetran en temas medulares de la sociedad cubana, en sus contradicciones socioeconómicas y políticas.

Con un intenso trabajo que enfatiza en el papel preponderante del actor y su cuerpo como el recurso expresivo más importante dentro de su poética, sus representaciones establecen una complicidad que difumina los límites entre emisor y el receptor, provocando un discurso que se reconstruye en ese encuentro de energías recíprocas que suceden en cada función.

Los elementos técnicos, intelectuales e interpretativos, unidos en un producto de elevada factura en su concepción y realización, permiten que, las entradas, puestas a la venta para cualquier estreno o reposición del grupo, sean agotadas con semanas de antelación.

Teatro del Viento a sus 20 años de edad se mantiene como un joven vigoroso y comprometido con su país, con sus problemas y sus retos, un joven que no da la espalda y hace revolución desde la acción y el verbo punzante, un joven que no renuncia a luchar por sus sueños, y lo hace siempre desde la tierra que lo vio nacer.

En portada / Los caballeros de la mesa redonda (Freddys Núñez Estenoz, a partir de un texto de Christoph Hein) significa un interesante cambio de rumbo para la compañía camagüeyana Teatro del Viento. Con el estilo del más rocambolesco, estrafalario y epatante cabaré, se abordan temas particularmente incisivos. Foto / Yuris Nórido / Tomada de Trabajadores

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