Danza Espiral vista desde la academia

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Por Roberto Pérez León

No es la primera vez que la obra coreográfica de Lilian Padrón, directora del colectivo matancero Danza Espiral, es tema de análisis académico. En esta ocasión La Facultad de Arte Danzario de la Universidad de las Artes acaba de graduar en el perfil Danzología, especialidad de estudios teóricos de la danza, a Lisandra Herrera Benítez, por la investigación Liliam Padrón: poética de una consagración, tutoreada por el Dr. C. Noel Bonilla Chongo.

En la defensa de su trabajo, como corresponde al ejercicio académico para la obtención del título de Licenciada, la alumna mereció la máxima calificación por la certera aproximación al corpus conceptual de la poética danzaría de Liliam Padrón. La investigación, validada académicamente por su legitimidad teórico-metodológica, sustentó la poética como sistema de principios que orienta a un creador y evidencia los rasgos estilísticos que caracterizan una obra.

Liliam Padrón: poética de una consagración ahora integra los fondos documentales de la Universidad de las Artes, por constituir un válido paradigma para el análisis cuando de poética danzaría se trate.

Tenemos en este trabajo la interacción teorética entre cuerpo, espacio, tiempo, objetos escénicos, música, pensamiento, contexto cultural. Estos factores no actúan de manera aislada, se entretejen para dar sentido estético a la danza. El diálogo entre ellos es crucial en la poética danzaria y su resultante estético-filosófica cuando el movimiento se piensa como lenguaje y como forma de conocimiento.

 La consagración de la primavera

En la poética danzaría interviene el cuerpo como soporte expresivo que fusiona técnica, memoria corporal e improvisación. Ahora bien, ese cuerpo debe estar en un espacio escénico que delimite el movimiento, lo expanda, lo amplifique.

El posicionamiento corporal es un significante que puede generar en el espacio escénico distancia, lejanía, cercanía, para influir, al crear liberación o tensión, en la perspectiva del espectador. En este territorio de enunciación la organización de la temporalidad (ritmo y tiempo) conecta cuerpo y música. Se genera significado desde un espacio performativo donde movimiento, tiempo y percepción nutren la experiencia estética y sensorial.

El cuerpo es el sistema significante fundamental. El cuerpo es autosuficiente. El cuerpo es el que significa y también lo que es significado. El cuerpo será medio y mensaje a la vez. Pero el cuerpo en el escenario existe en el entramado relacional de los sistemas significantes que lo acompañan (el espacio y su configuración, el tiempo, el ritmo, los objetos, el vestuario, la iluminación, la palabra) para crear capas de significado, y ahí es donde la poética decide el modo de organización para producir sentido.

La poética hace posible la conjunción de los sistemas significantes. Esa conjunción estará en el tipo de relaciones que se establezca entre ellos: relaciones armoniosas, por fricción, tensas, contradictorias, por supresión o énfasis, por extrañamiento, contaminación,.

La ilación entre los distintos sistemas significantes se concibe desde la poética. Poética como principio transformador que tiene la fortaleza de convertir el movimiento corporal, el gesto cotidiano, el desplazamiento físico en un significante estético y cultural generador de sentido mediante un hacer de lógica sostenida por intencionalidades, ritmos, rupturas, repeticiones.

La consagración…

El cuerpo enuncia como portador de cultura, lleva inscritos códigos en la carne. Pero la poética danzaría al descontextualizar el movimiento tensa, extravía, trastorna esos códigos y los articula para producir significados emergentes ajenos a la cotidianidad.

La poética produce sentido y configura la interpretación del espectador actualizando o contradiciendo significados. Y sobre todo creando nuevos significados que es donde está el acto de verdadera creación cuando el movimiento, inexplicable fisiológicamente, se hace lenguaje inédito en la cultura.

La danza más allá de centrarse en la estética del movimiento es una epistemología del cuerpo danzante. El movimiento corporal danzario es un acto de conocimiento. Al aparecer sentidos latentes a través de la configuración del movimiento como ocurrencia real y no como representación teatral, sabemos algo que no sabíamos antes de ser espectadores.

Prefiero los espectáculos de danza donde no me dan un programa de mano que esclarezca la función, que explique. Es mejor que el movimiento suceda sin remitirnos a algo, que el sentido lo ponga el espectador. Es mejor que el movimiento sea eso que se hace visible. Y punto. Así, como espectadores testimoniamos, somos testigos de una aparición y no intérpretes.

A esta epifanía no siempre se llega. Muchas veces la poética danzaría queda mediada por los afanes narrativos que se calibran como decisores en la percepción del espectador.

Eclipse

Hay una obra de Liliam Padrón –Eclipse– donde la narración, la invención movimental, las mostraciones del movimiento se balancean en un equilibrio estético y formal que me convirtieron en espectador-testigo de un desgarro emocional. Al no ver la obra como jeroglífico a decodificar dejé de ser un agente de interpretación del suceso escénico.

En Eclipse la experiencia sensorial es tremenda. La imagen se resiste a una fijación conceptual que aplastaría la experiencia estética. En obras como esta, la autonomía de lo sensible, dada la organización formal y estética que dictó la poética de Lilian Padrón hace que el movimiento no pierde presencia, que no se estanque en una narrativa reductiva.

Una poética danzaria con enjundias genera una danza que se experimenta viva en su forma espacio-temporal y no hay que descifrarla a manera de un código.

Lost

El ejercicio académico Liliam Padrón: poética de una consagración nos proporciona una perspectiva para apresar las intensidades del instante perceptivo del movimiento sin necesidad de traducirlo.

Liliam Padrón es baluarte de creación. Su nutriente presencia en la danza contemporánea nuestra ha merecido la atención de la Academia. Muestra de ello es la investigación comentada que incluye la categórica y concluyente respuesta que la diplomante dio a la oponencia cuando, como es de rigor, le formuló una pregunta que en este caso fue ciertamente un ejercicio de imaginación:

“Usted es la designada para redactar el acta del Premio Nacional de Danza 2026 a Liliam Padrón, argumente las razones que dan sentido estético, simbólico y político a la obra de la galardonada y por las que se le confiere el Premio.”

Lea aquí:

Respuesta al Oponente / Informes del Oponente y el Tutor

Respuesta al Oponente

Informe de Oponencia a la Tesis. Roberto Pérez León

Informe del Tutor. Noel Bonilla Chongo.