24 Horas Para Un Cambio

24 Horas Para Un Cambio

La obra 24 horas viraje continúa durante todos los sábados y domingos de agosto en el teatro Raquel Revuelta, siempre a las 8:30 de la noche

Por Indira R. Ruiz

Al frente de Compañía del Cuartel, Sahily Moreda trae a las tablas del Teatro Raquel Revuelta 24 horas viraje. El texto de la dramaturga argentina Gilda Bona, que en 2012 obtuviera el Premio Escritura de la Diferencia, cuenta con varios montajes en América Latina y con excelentes referencias por parte de la crítica. Se trata de un texto escrito por una mujer para ser interpretado y sobre todo entendido a cabalidad por mujeres, abordando en todo momento con su ritmo vertiginoso los deseos y juegos de apariencia femeninos en una época de feminismos y toda suerte de liberaciones espirituales.

Betina es despertada a las tres de la mañana por el timbre de su teléfono; su marido ha muerto en un accidente y debe ir al hospital junto con su hijo adolescente. Allí, en los diferentes espacios de la institución tendrá lugar su aventura de enfrentamiento a la burócrata “ancha” de admisión, de escarceo amoroso con el joven médico de guardia, de enterar al amante de su marido de la muerte de este, todo esto sazonado con inyecciones de Haloperidol. El mundo parece girar alrededor de Betina de manera angustiosa, en tanto su narración en primera persona ofrece pinceladas divertidas sobre su modo de enfrentarlo y ver todo en su entorno.

Para la puesta, Moreda ha convertido a Betina en un personaje plural, esta vez con las actuaciones de una nueva tríada de excepcionales actrices: Annalié Quero, Aymeé Reinoso y Neisy Alpízar. Con ello dota a Betina de una multiplicidad de voces, de reacciones sobre los mismos hechos ocurridos en escena y a su vez, de distintos matices al interpretar cada actriz la variedad de personajes que intervendrán en la historia.

El diseño de vestuario apuesta por la uniformidad de las tres actrices, caracterizadas con vestidos de señora, medias largas y moños altos como mujeres de familia, recatadas en su vestir, elegantes en sus formas. Este vestuario de tonos sosegados sufrirá junto a las actrices los desmanes de  las aventuras de Betina en el hospital; terminarán manchados de vino, arrugados en tanto ella llegará descalza y desaliñada a concluir sus 24 horas de cambio; símbolo externo del descalabro de sus apariencias sociales.

La economía de objetos escogida —apenas tres sillas plegables de madera, un teléfono, un espejo— es la provocación perfecta para convertir el escenario vacío en un espacio polisémico, en el que basta la expresión corporal y la expresividad de cada actriz para dibujar con precisión el área a su alrededor, y dar vida a los personajes que intervienen. Un televisor proyectará a manera de preámbulo varias imágenes solapadas de anuncios en revistas de modas; este recurso fuera de contribuir al desarrollo dramático de la obra, tiene como fin el de introducir a los espectadores en la zona ideotemática que aborda 24 horas viraje: el juego de apariencias de Betina que es a la vista de todos un mundo perfecto, mientras que su interior se desmorona, en tanto vive perfectamente de acuerdo a los valores sociales.

Sahily Moreda consigue con 24 horas… llevar a escena una de las comedias más indelebles de la escena más reciente en Cuba, marcada por un estilo cambiante y farsesco, propone un juego escénico que permite respirar al ritmo trepidante de la obra, colocando textos repetitivos en contextos escénicos hilarantes como la orgía-tango en escena mientras el personaje tiene sexo con el médico, la borrachera, la discusión con la funcionaria frente a un ventilador para lograr efectos con la voz, la “declamación” del hijo, la inclusión del público para leer parte del libreto…, son todos recursos puestos en juego para sustentar la narración de Betina.

El espectador abandona una la sala con la misma alegría que embarga a la protagonista en el final, sintiendo esa felicidad, ese sabor dulce que deja en la boca una obra tan fresca, tan genuinamente asumida por sus creadores de cara al mundo moderno, donde la mujer es libre, pero a veces no tanto.

24 horas viraje continuará durante todos los sábados y domingos de agosto en el teatro Raquel Revuelta, siempre a las 8:30 de la noche.

Fotos Ismael Almeida /Archivo Enfoque Cubano

Compañía Del Cuartel A Paso De Mujeres En Primera Persona

 

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