Entrenamiento técnico corporal para danzas tradicionales: experiencias de formación en Cuba (II)

Por Bárbara Balbuena Gutiérrez

Después de 25 años de experiencia en la enseñanza artística y contando con una amplia cantera de profesores, bailarines e investigadores de la danza en cada uno de sus perfiles que trabajaban en compañías danzarias profesionales, escuelas y otros centros dedicados a esta manifestación, se hace imprescindible la creación de la enseñanza superior para lograr un mayor desarrollo cualitativo en el ámbito artístico-pedagógico del arte danzario en Cuba. En 1987, se crea la Facultad de Arte Danzario del ISA y con ella la Carrera de Arte Danzario, hecho que respondió a una deuda académica del proyecto artístico-pedagógico de la danza en Cuba.

Los estudios superiores de danza han hecho énfasis en la labor investigativa que deben llevar a cabo los estudiantes y el claustro en general, dada la importancia de la investigación para consolidar tanto los procesos formativos de cada perfil, como para poder alcanzar el grado de madurez y calidad requerida en la creación artístico-escénica cubana profesional en todo el territorio nacional. Desde esa perspectiva, los egresados tienen como encargo social fundamental, el desarrollo de esta manifestación de la cultura en los planos teórico–investigativo, artístico y docente.

Durante los 33 años de quehacer investigativo en la Carrera de Arte Danzario, el claustro de profesores ha estado en un constante proceso de perfeccionamiento de los planes de estudio. Por este motivo, tanto los planes del proceso docente como los programas de las disciplinas y asignaturas, han sufrido diversas transformaciones en su estructura y contenido, como corresponde a una institución de nivel superior de la nación.

La carrera abre con el Plan de Estudio B en 1987, de la cual egresaron sus primeros graduados en el curso académico 1990-1991. Más tarde en el 1991, se aplica de forma experimental el “C”. Posteriormente, en el 1999, se introduce el “C Perfeccionado”, que culmina luego de varias modificaciones en el año 2003, con el Plan de Estudio “C Perfeccionado-modificado”. Este último fue aplicado únicamente al perfil de Danza Folklórica. Luego se accede al “D” en septiembre de 2011, contando con sus primeros graduados en el 2016. Como colofón, se defendió y aprobó ante el Ministerio de Educación Superior, en diciembre de 2019, el Plan de Estudio “E”. Siguiendo las bases de su diseño curricular, esta última versión se conformó en vías de lograr un desarrollo en el modelo de formación de perfil amplio, una mayor articulación del pregrado y el posgrado, y una efectiva flexibilidad curricular.

Desde su fundación, la carrera sólo contó con perfiles en los que predominaron las prácticas artísticas: Ballet (que dispuso con Danzas Históricas y Danzas de Carácter, como perfiles complementarios), Danza Contemporánea y Danza Folklórica. Con el Plan de Estudio “D” se produce la incorporación del perfil Danzología que fortaleció el cuerpo de doctrina de los estudios universitarios sobre Danza, en especial para las áreas de historia, teoría y crítica de la danza.

La estructura curricular de los dos últimos Planes de Estudio de la carrera (D y E) ha contado con tres apartados: Currículo Base, donde se incluyen disciplinas relacionadas con el acervo artístico y cultural general para la formación integral de los estudiantes, además de las afines con las historia, teoría, análisis e investigación de la especialidad; Currículo Propio, que contiene disciplinas integradoras vinculadas a las técnicas de entrenamiento y las prácticas corporales, artísticas y escénicas de cada perfil; y Currículo Optativo-Electivo, donde los educandos tienen la posibilidad de decidir cómo completar su formación a partir de la selección libre de asignaturas de otros perfiles de la Carrera de Arte Danzario o de otras carreras de la Universidad de las Artes.

En el caso del plan “E” vigente, se sustentó la concepción de un tronco común para todos los perfiles de la carrera en el Currículo base, la investigación como estrategia curricular que atraviesa transversalmente el Plan de Estudio, Prácticas escénicas y repertorio y Estudios danzológicos como disciplinas principales integradoras, la adición de la Práctica Laboral en la disciplina principal integradora de cada perfil de la carrera, la correspondencia con los niveles de enseñanza precedente y las distinciones en la profundad con que se abordan en el nivel superior los contenidos de estudio, así como la correspondencia directa de la concepción integral del plan de estudio con el mundo laboral.

El Departamento de Danza Folklórica de la Facultad de Arte Danzario celebró en septiembre de 2020, el 33 aniversario de su fundación. Este Departamento ya cuenta con 29 graduaciones, que incluye la primera del Curso Regular de Trabajadores en julio de 1991 y la inicial del Curso Regular Diurno en junio de 1999. En ambas modalidades de estudio se confeccionó un plan único. Sin embargo, en el Curso para Trabajadores, donde hoy existe la modalidad a base de tres encuentros concentrados en tres meses al año, no se imparten las asignaturas prácticas relacionadas con el entrenamiento corporal como el Ballet y Técnica de la danza moderna y contemporánea, pues se trata de bailarines en activo o profesores de las escuelas de danza.

La fuente de ingreso para la licenciatura en Arte Danzario en el perfil de Danza Folklórica del Curso Regular Diurno, fue desde su fundación los egresados del nivel medio profesional de la END. Posteriormente y por diferentes motivos, fueron admitidos igualmente graduados de bachiller o preuniversitario con nivel elemental aprobado en cualquiera de las especialidades danzarias del Sistema Nacional de Enseñanza, así como la presentación de avales sobre la capacitación en talleres o cursos de la especialidad ofrecidos por diferentes instituciones artísticas del país, como es el caso de la escuela anexa al Conjunto Folklórico Nacional.

La diversidad de las fuentes de ingreso al perfil de Danza Folklórica ha provocado un desnivel técnico corporal en los grupos de estudiantes, que alcanza igualmente el previo dominio sobre las danzas tradicionales que se exigen para este nivel de enseñanza. El claustro se ha visto obligado a reajustar la organización del proceso docente y el plan de estudio, en función de alcanzar la calidad en el proceso de enseñanza y aprendizaje de los educandos y una formación técnica corporal acorde a la interpretación escénica de las danzas tradicionales.

Se incluyó desde entonces y como parte de los contenidos de la asignatura Folklore danzario cubano la Técnica del folklore, durante los dos primeros meses (8 semanas) del tercer semestre correspondiente al segundo año de la carrera, para posteriormente continuar con la materia referida a las danzas de la Regla de Ocha o Santería con el resto del curso académico.

Como forma de contribuir a la preparación del claustro para la impartición de este conocimiento, el Departamento de Danza Folklórica organizó el curso de postgrado “Metodología para la enseñanza de la danza folklórica: la Técnica yoruba”, dictadas por la profesora Titular Teresa González Martínez y quien escribe estas memorias, del 4 de octubre al 22 de noviembre de 2010. El posgrado contó con 96 horas totales, 24 lectivas y 72 de trabajo independiente, a modo de clases prácticas, talleres y conferencias como forma de impartir la docencia. Fueron beneficiados con este programa profesores de danza de la Facultad de Arte Danzario, la Escuela Nacional de Danza, la Escuela Provincial de Danza Alejo Carpentier, la Escuela Nacional de Circo y la Escuela Nacional de Instructores de Arte.

En el Currículo propio del Plan “D”, el perfil de Danza Folklórica incluyó una disciplina principal integradora denominada Entrenamiento para la Danza Folklórica. Esta abarcó tres asignaturas relacionadas con la formación técnico e interpretativa de la especialidad: Técnica del entrenamiento para la danza folklórica, Folklore danzario cubano, Folklore internacional y Percusión y canto folklórico. Otras disciplinas que aparecen en esta parte de la estructura de la maya curricular y que son complementarias en la formación de un bailarín profesional son: Taller de Creación Danzaria, que integra a Composición coreográfica, Actuación, Dramaturgia y Diseño escénico; y Enseñanza de la Danza Folklórica, con Kinesiología y Metodología de la Enseñanza d la Danza Folklórica.

Como forma de apalear las dificultades dadas en el desbalance técnico corporal de algunos estudiantes que no procedían del nivel medio profesional del Sistema Nacional de Enseñanza Artística, se incluyó el Ballet como asignatura del Currículo Optativo-Electivo, determinado e indicado de forma individual por el Departamento de Danza Folklórica.

En el nuevo Plan del Proceso Docente correspondiente al “E” que se encuentra vigente, se visualiza un cambio en la organización y nomenclatura de las dos disciplinas integradoras de Currículo propio, así como la adición de otras asignaturas con el propósito de cumplimentar con el objeto de la profesión (la creación en el arte danzario) y los modos de actuación del futuro profesional, como es el caso de “La interpretación de piezas coreográficas, a partir de una adecuada presencia escénica, y un alto dominio teórico y técnico para la construcción de personajes y roles”(Plan de Estudio “E”, 2019: 7).

Por un lado, Prácticas corporales, donde se integran Folklore danzario cubano, Danzas folklóricas internacionales, Técnica de la danza moderna y contemporánea y Ballet. Por el otro, Práctica escénica y repertorio, en la que se incluyen Creación coreográfica y repertorio, Percusión y canto folklórico, Apreciación musical, Actuación, Dramaturgia, Diseño escénico y Danza y tecnología.

Es significativo hacer alusión a la importancia de la disciplina Folklore Danzario Cubano como eje fundamental técnico y estilístico en la formación del profesional, no solo en el proceso de enseñanza-aprendizaje de las danzas y bailes contenidos en el programa (que icluye los pasos y variantes de cada uno de los géneros músico–danzarios del patrimonio danzario tradicional cubano), sino también, para el entrenamiento corporal de bailarín folklórico, en la medida que detona las potencialidades del trabajo corporal específicamente del ritmo, la coordinación, la captación, la imitación, la gestualización, la resistencia y en general del dominio del movimiento y las  habilidades artístico-creativas de un intérprete.

Como consecuencia del constante trabajo metodológico del claustro de profesores, tanto del la END como del Departamento de Danza Folklórica de la Facultad de Arte Danzario, el subsistema cuenta con una sólida metodología para la enseñanza de la danza folklórica, heredada de personalidades de la danza que fueron los fundadores del Movimento de Artistas Aficionados y las Escuelas de danza del país, tal es el caso de Teresa Gonzáles Martínez y Graciela Chao Carbonero. Esta última ha sido hasta la fecha, la que mayores aportaciones ha brindado en la bibliografía especializada de Danza Folklórica.

La estructura básica de la clase de danza folklórica cubana está ajustada a lograr un orgánico proceso de enseñanza y aprendizaje de las danzas tradicionales, a la misma vez que sirve de entrenamiento técnico corporal para su interpretación. Este modelo incluye:

  1. Motivación: Referencias histórico-contextuales. Clasificación danzaria atendiendo a su antecedente étnico, su motivación, su forma, ubicación geográfica y tipología. Referencias sobre la música o los conjuntos instrumentales acompañantes.
  2. Ejercicios de preparación o calentamiento: Incluye los “ejercicios rítmicos o musicales” (Audición de la música, determinación de los tiempos fuertes y débiles, reconocimientos de frases, compases, toques específicos, y el aprendizaje de los cantos, en caso que lo requiera); y los “ejercicios técnicos, de coordinación y sensoriales”(Calentamiento general del cuerpo y calentamiento específico según la danza o el baile a impartir).
  3. Enseñanza de pasos, figuras y coreografías tradicionales: Aquí se siguen métodos como la demostración de la danza o baile a enseñar (por el profesor o el demostrador); el desglose de movimientos, paso básico y variantes; la enseñanza del paso o la variante en el lugar y con desplazamiento (individualmente); la enseñanza de los movimientos de las diferentes partes del cuerpo que intervienen en el paso o variante; la combinación de todos los movimientos y la ejecución del paso o variante completo. Posteriormente la realización de frases o secuencias donde se combinen y ejerciten el paso y las variantes en correspondencia con los cantos, toques o ritmos en general (coordinación-captación). Por último, la ejecución del paso y las variantes aprendidas de parejas (en el caso de que la danza o el baile lo requiera); la enseñanza y aprendizaje de las figuras según la forma de la danza o el baile estudiado, así como sus  coreografías tradicionales.
  4. Improvisación: Puede ser libre o dirigida por el profesor, dadas en improvización de contenido, formal o total. (Balbuena, Chao, 2010: 44-47)

Contamos con la experiencia de observar desbalance en los planes de estudio en cuanto a las horas dedicadas a las técnicas corporales (Ballet, Danza moderna o contemporánea y Preparación física) en relación con el entrenamiento propio de danza folklórica. En la formación de un bailarín de danzas tradicionales debe primar el dominio en la ejecución de esta expresión danzaria. Las técnicas corporales son un medio para alcanzar determinadas habilidades y capacidades necesarias para el acondicionamiento del cuerpo y su presencia escénica, no constituyen un fin en sí mismas.

En la actualidad, continúa siendo recurrente el diálogo entre los especialistas de danzas tradicionales, sobre la necesidad de encontrar un adiestramiento técnico-estilístico más apropiado para este perfil danzario, tanto en las compañías profesionales como en las instituciones docentes. Este es un tema abordado historicamente en los claustros de profesores del perfil de las escuelas del subsistema de enseñanza artística, y en las tesis de licenciatura de varias generaciones de graduados del Departamento de Danza Folklórica de la Facultad de Arte Danzario, como las investigaciones Programa y estructura de clases técnicas para bailarinens folklóricos, del hoy Máster Alfredo O´Farrill Pacheco (1991); y Técnica de entrenamiento para bailarines de folklore, de  la Lic. Madelayne Pérez Parra (2009).

Uno de los aspectos fundamentales para poder mantener en las compañías profesionales de danza folklórica el nivel técnico artístico y la calidad requerida en las interpretaciones de sus repertorios, es el flujo constante y renovador de bailarines profesionales que debe existir en la composición de sus cuerpos de baile y las principales figuras. Actualmente se constata una disociación en el sistema de ubicación, selección y formación de bailarines folklóricos. Las causas son disímiles: algunas agrupaciones folklóricas a nivel nacional plantean inconformidad con la calidad y cantidad de formación de estudiantes de este perfil; desarticulación del gremio profesional con las escuelas, con el sentido de hacer un seguimiento al desarrollo alcanzado por los futuros graduados para su posterior establecimiento en los conjuntos; aunque la mayoría de los graduados del subsistema obtienen el título de profesores-bailarines en el doble perfil (Danza moderna y Folklórica), prefieren trabajar en compañías de Danza contemporánea o de Espectáculos musicales, ya sean por las mejores condiciones laborales en las sedes, por tener una mayor posibilidad de acceder a giras internacionales, ventajas en la obtención de salarios, entre otras nociones.

Como consecuencia de la insuficiencia en la cantidad de graduados del perfil folklórico con relación a las necesidades de las compañías de esta especialidad a nivel nacional, sobre todo de hombres, se ha producido la inclusión de personal de otras fuentes que no proceden del subsistema de enseñanza artística, siempre con carácter excepcional y con la visión de encontrar talentos en esta vertiente. Por esa razón, los consejos asesores han tenido que buscar soluciones para elevar el nivel de calidad técnico interpretativa requeridos para las instituciones danzarias, de ahí que existe una tendencia generalizada, fundamentalmente en las compañías folklóricas profesionales de La Habana, el incorporar el Ballet, además de la Técnica de la danza moderna y contemporánea y la Preparación física, como parte del entrenamiento corporal de los bailarines folklóricos.

Otro tema que está íntimamente relacionado a la interrogante de ¿cómo formar técnicamente para la interpretación escénica de las danzas tradicionales?, es el relativo al nivel o tipo de proyección folklórica, estética, artística o escénica donde ese futuro profesional va a desempeñarse como bailarín o intérprete. En la medida que aumenta el grado de estilización de las danzas tradicionales desde las poéticas creativas de los directores y coreógrafos de las compañías profesionales, así será el nivel de preparación técnico-estilística que debe poseer ese artista.

Hoy es visible la tendencia que existe en los repertorios de las agrupaciones de este perfil, a los usos de la fusión de las danzas tradicionales con movimientos, cargadas o gestos de la Danza moderna, contemporánea, el ballet y los espectáculos musicales, frecuentemente alejados cada vez más de la esencia tradicional de esta expresión patrimonial.

Por estas y otras razones, la respuesta a la interrogante que encabeza este ensayo puede enfocarse también desde los principales problemas profesionales que existen hoy en el campo de las danzas tradicionales: la necesidad de preservar el patrimonio danzario de la nación ante los riesgos de la globalización y penetración seudocultural; el desarrollar la cultura danzaria a partir de la jerarquización de la producción artística y su conocimiento creciente; la versatilidad que demanda la escena nacional e internacional ante los diversos estilos y vocabularios dancísticos de hoy; y la circulación y promoción de la producción danzaria (Plan de Estudio “E”, 2019: 7).

 

Fuentes bibliográficas:

Balbuena, Bárbara y Graciela Chao (2010). Apuntes para la enseñanza de las danzas cubanas. Historia y metodología. La Habana: Ediciones Cúpulas y Ed. Adagio.

Balbuena, Bárbara (2017). “Una mirada desde el siglo XXI a la proyección escénica de la danza popular tradicional cubana”.  La Jiribilla. Revista de la cultura cubana. Boletín de 2017. Año XVI, La Habana, Cuba.

Chao Carbonero, Graciela (1988). “Metodología de danzas folklóricas”. Ponencia Inédita. La Habana: ISA.

Colectivo de Autores (1986). La enseñanza Artística en Cuba. La Habana: Dirección de Enseñanza Artística y Editorial de Letras Cubanas.

Documentos:

  • Plan de Estudio “B”. Carrera de Arte Danzario. Facultad de Artes Escénicas. Instituto Superior de Arte de Cuba. 1987.
  • Plan de Estudio “C”. Carrera de Arte Danzario. Facultad de Artes Escénicas. Instituto Superior de Arte de Cuba. 1991.
  • Plan de Estudio “D”. Carrera de Arte Danzario. Facultad de Arte Danzario de la Universidad de las Artes de Cuba. 2011.
  • Plan de Estudio “E”. Carrera de Arte Danzario. Facultad de Arte Danzario de la Universidad de las Artes de Cuba. 2019.

 

En Portada: Entrenamiento compañía folclórica Ban Ra-rrá. Foto Mika Cramer

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