TEATRO PÁLPITO: EN FIN…EL MAR

Teatro Pálpito cuenta con un meritorio trabajo artístico, dirigido fundamentalmente a niños y jóvenes, que lo ha hecho merecedor de un lugar distinguido en el panorama teatral de la nación.
Por Norah Hamze Guilart
Con la atractiva propuesta de En fin…el mar, Teatro Pálpito despidió el 2016 y recibió este nuevo año, en una temporada de funciones de sábados y domingos, desde diciembre a finales de enero, en la sala Adolfo Llauradó de la Casona de Línea.
El tema de la “desintegración familiar” tan presente en sus producciones escénicas, llega esta vez filtrado por las ideas de emancipación necesaria, insularidad, el diálogo entre generaciones, la diáspora y el amor a la tierra en que nacimos, entre otros matices.
Dos historias paralelas se tejen alrededor de la importancia de la unión familiar y la necesidad de la realización personal. A partir del cuento “Los tres pichones” de Onelio Jorge Cardoso, como es habitual en la poética de Teatro Pálpito, se construye un nuevo texto que imbrica las dos historias para moverse en varias realidades, la de los personajes de las hermanas María del Mar y Clarita, la de los tres pichones, que propicia una rica alianza entre las actrices, títeres y figuras animadas, a la que se enlaza la historia personal de las protagonistas, jóvenes, que de una manera u otra se insertan en esa realidad cotidiana.
En sus 23 años de existencia, Teatro Pálpito ha ido perfilando una forma de asumir el acto escénico que lo distingue. La creación del texto es una de las que claramente percibimos en En fin…el mar. Con imaginación, habilidad y gracia para contar, Ariel Bouza ha logrado hilvanar una obra que desde el principio expone un conflicto de separación entre las dos hermanas (río y mar). Luego lo encausa en el objetivo común al narrar la historia de “Los tres pichones”, para después involucrarlo y desplegar el gran conflicto de la emigración que separa a padres e hijos. Así queda definido un texto para la escena, enriquecido en el proceso de montaje, con el aporte de las intérpretes, quienes también se mueven dentro de ese código de creación, que dialoga con la tradición teatral cubana y con nuestra realidad social.

En fin el mar 1 (2) bajaEn fin…el mar es un texto donde reina el verso cargado de humor criollo, que las actrices Yudith Martín, Yanelis Mora y Ana Patricia Martín Pomares hacen suyos con una pericia que lo hace fluir como prosa, sin perder la cadencia y el ritmo de una construcción poética como la décima.
Lo bucólico está presente de principio a fin en esta pieza, bien de manera explícita a través de los personajes, o sugerida en la atmósfera campestre que se recrea. El ambiente sonoro logrado con la ejecutoria en vivo de las intérpretes, se complementa armónicamente con la banda sonora elaborada por Maikel Chávez, en la que con acierto incluye dos temas de Pedro Luis Ferrer que refuerzan el discurso.
La intensidad de las intérpretes, la habilidad en el cambio de roles y en el manejo de los elementos escenográficos funcionales, creados para este montaje, se suma a la cuidadosa manipulación de los títeres y objetos animados, que como en otros obras de Pálpito, privilegian el trabajo actoral, sobre el que descansa el éxito de la comunicación con el espectador.
Vale destacar la grata visualidad del espectáculo. La realización de los muñecos, el vestuario, la utilería y las instalaciones de la obra, se corresponde con los diseños de Virginia Karina Peña, donde destacan los títeres, concebidos desde lo minimal, muy hermosos, que posibilitan la manipulación adecuada para recrear, de forma coherente, el texto y el ambiente que propone el montaje, complementado con la iluminación a cargo de Reinier Rodríguez Casanova.
Bajo la égida del experimentado y multipremiado director Ariel Bouza, ha llegado En fin…el mar, para marcar una vez más la presencia de Pálpito en los escenarios cubanos, con una obra que, como bien señala Maikel Chávez en la notas al programa “…apuesta por un teatro diseñado para toda la familia,” algo que ha podido evidenciarse en las funciones, donde los mas pequeños, disfrutan con el ambiente y la fábula de esas atractivas figuras que cuentan la historia; los niños mayores que comprenden mejor el texto, aprecian otros valores en las dos historias paralelas. Y los adultos que acompañan a sus hijos al teatro, se conmueven y piensan en la familia… una célula que inevitablemente va descomponiéndose, y que solo con el amor y el respeto a la elección entre sus miembros, logra mantener un funcionamiento armónico para trascender.
En fin…el mar es una propuesta que requiere “foguearse” en los escenarios, para alcanzar el crecimiento que reclama y merece. La obra ha sido construida en su totalidad en la sala de la casa de su director. La imposibilidad de contar con un espacio adecuado para elaborar sus puestas en escena, conspira contra su desarrollo. En este montaje, solo la destreza del director, las interpretes y el equipo de creación, ha podido garantizar un producto artístico de valor, aunque perfectible, si tuviera la posibilidad de confrontarse en espacios adecuados para hacer los ajustes pertinentes.
Esperamos que el vigoroso esfuerzo de sus creadores no se vea condenado a la pereza. Teatro Pálpito cuenta con un meritorio trabajo artístico, dirigido fundamentalmente a niños y jóvenes, que lo ha hecho merecedor de un lugar distinguido en el panorama teatral de la nación. En fin…el mar requiere el crecimiento que el intercambio con los espectadores puede proporcionarle. Solo así, como los tres pichoncitos de la obra, podrá navegar con buena suerte.

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