Mejunje Teatral: Encuentro Y Diversidad

Por Aldo E. González Calero

Cerró con broche de oro la temporada Mejunje Teatral en Santa Clara. Durante nueve días el público tuvo la oportunidad de disfrutar un repertorio teatral variado. Diversidad de temas, estilos y géneros dijeron presente en un evento donde prima la inclusión.

Desde Santiago de Cuba llegó la propuesta Leviatán, de La Caja Negra. Nosotros “hacemos ejercicios escénicos” me comentaba Juan Edilberto, director de este proyecto orgullo de los jóvenes creadores cubanos.

Para dar cuerpo a la escena se utilizan cajas de cartón, un tanque de agua vacío, ladrillos y una carretilla que aluden a un lugar en ruinas o en construcción. Los personajes son dos locos habitantes de la calle, que hacen constante referencia a una criatura llamada Leviatán culpable de sus desgracias, de su soledad, de sus alegrías y frustraciones.

Estos personajes comparten sus inquietudes con el público, de ahí que la obra provoque un sentimiento hipnótico y se torne en una reflexión constante. “Trabajamos con un lenguaje que se aproxima al video arte, al performance y al happening. Además con la máscara fija y las técnicas de Grotowski como inquietud personal” desde esos presupuestos declarados por su director se puede comprender mucho mejor este ejercicio escénico en la búsqueda de un camino teatral genuino y revelador.

Dentro del teatro de títeres y para niños destacó Alánimo, agrupación teatral santaclareña, con la obra Sueño de Papel. Mediante un lenguaje sencillo se adentra en un hogar cubano y coloca a la familia como espacio primordial de la sociedad.

Esta obra aborda un tema muy sensible y de alto interés, el maltrato a la niñez y la tercera edad. La escena muestra un retablo que es usado en primera instancia como la casa donde tiene lugar el conflicto. Luego se transforma en un mundo de sueños como pretexto para alcanzar las aspiraciones de amor y realización de los afectados protagonistas. Desde la actuación con títeres se defiende la historia con exquisita técnica y la excepcional música de Liuba Maria Hevia.

Según Yurenia Martín, autora y directora de la puesta, han “buscado poner en escena las relaciones interpersonales, las complejidades de las mismas, los resortes que mueven a la familia y sus contradicciones para poder llevar mensajes de amor, paz y estabilidad”. Algo que sin dudas el público pudo captar de inmediato y agradeció con aplausos.

En cuanto a los grupos de larga trayectoria invitados al Mejunje Teatral destacó en esta edición la puesta en escena El hombre inmóvil, de Teatro del Espacio Interior. Ganador este año del Premio Villanueva esta obra llegó con una fuerza estremecedora. Una sombra en el telón de fondo inicia la obra que se anuncia con el carácter intimista que primará durante todo el espectáculo.

Los actores además de interpretar los personajes fueron los “titiriteros” que animaron el mobiliario al recrear varios planos y espacios que conforman el tejido dinámico de la puesta. La música se torna un recurso escénico que a ratos se adentra en el ambiente del espectáculo y en la conciencia del público, como la voz reveladora que conecta el interior de la obra y los espectadores.

El discurso de El hombre inmóvil es una reflexión impostergable para el mundo actual sobre los problemas principales que amenazan a la sociedad. Los conflictos políticos devenidos en guerra, el aislamiento del ser humano sumido en la banalidad y los cánones de sociedades enfermas.

Un mensaje urgente de reflexión, de cuestionamiento, de paz y de vida. Esta hermosa pieza se despidió con una nota nostálgica en la voz de Louis Armstrong con su tema What a wonderful world y la proyección de un cinematógrafo de los años ’50. Imágenes que se remontan a aquellos tiempos cargados de la austeridad y vida simple que tantos necesitamos.

Durante el evento, además, se celebró el 35 aniversario del Mejunje de Santa Clara y los 20 años de Teatro del Viento, celebraciones que engalanaron los escenarios de este prestigioso centro cultural. Respira nuestro teatro cubano. El teatro de toda la isla. Así quedó demostrado en esta edición del Mejunje Teatral. Queda entonces la necesidad de más trabajo para no cesar en el crecimiento, así como agradecer a Ramón Silverio y su equipo de El Mejunje por este encuentro. Pero sobre todo dar gracias al público asistente que merece y necesita más.

Foto archivo Cubaescena

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