Factótum: Un Informe De Sentimientos Hacia Petra Von Kant

Por Nelson Beatón / Fotos Buby

Petra es una mujer dual, que prefiere darse al acompañamiento de soledades. Petra es una mujer que me recuerda a mí en circunstancias no tan lejanas. Entro al teatro, me siento en la luneta, una luneta que apenas noto más alta que las demás: yo por encima de todos: No quiero ver quién me sucede, no me importa, soy egoísta. Vengo a enfrentarme al texto de Rainer Fassbinder, no a su película. Me supera el escenario. Arriba, más que una habitación o un loft me espanta una suerte de instalación dispuesta por Andrew Warhola para The Velvet Underground en la Art Factory, una instalación para dosificar el ego de Petra Von Kant, que se prepara para sufrir, para amargarse. Carlos Díaz y Teatro El Público propone Las amargas lágrimas de Petra Von Kant, ocho años después de su estreno.

Tres maniquíes, dos inquieren al público desde la cima, inquietan, mientras que un tercero se deleita observando al maniquí que está a su izquierda. Detallo un camerino, irán entrando los personajes, será su escondite, su dispositivo de imposibilidades para reinventarse. Han colocado a los invitados tras toda clase de vestidos, lámparas, percheros y pacotillas para que espíen (I´m a spy in the house of love [1]), también soy ese espía. Soy un espía que está condicionado por tantas canciones de romance y melancolía, mal de amores sobre mis oídos en esta exposición de sentimientos… Me sentaré a escribir sobre lo que extraño, pienso, anoto. Pero a veces solo extraño un estado de paz mental, otro brazo de donde agarrarme y un cuerpo. Ya es tiempo. El Ich liebe Petra será dicho. Ya.

Empieza la obra, el ícono masculino monta la cama y camina por la pasarela. Fernando Hecheverría vuelve a Petra. No sabía cuánta comicidad podía llevar encima, es él Petra presentando a: Yanier Palmero como Marlen, factótum de Petra Von Kant; Roberto Romero como Sidonie Grasenabb, su amiga; Luis Manuel Álvarez como Karin Thimm, su amor; Alicia Hecheverría como Gabriela Von Kant, su hija; Clara de la Caridad González como Valeria Von Kant, su madre; y Rey Oro como Pierre, en el recuerdo, como holograma.

Cada personaje se debate entre el cinismo y la comicidad, el melodrama más “amargo”, predicando “humildad”. Carlos Díaz explota una vez más el choteo y la caracterización de personajes, los vuelve patéticos en su coreografía interminable, las ansias de darse a la pasarela para perdonarse sus imperfecciones, sus desvaríos y sus ataquitos de histeria con ese tono constante de chisme y amargura hiperbolizada. Pero es que Petra no quiere ni siquiera a Carlos en esta tesis de egoísmo y lástima autoinflingida que terminará por dejarla sola.

Los tres maniquíes bien podrían multiplicarse y acoger a cada uno de los caracteres, pero ellos son Petra, solo les interesa ser contemplados mientras se autocontemplan y gozan su pena. Esa es la incapacidad de sentir amor propio y necesitar pluralizarlo. Petra descubre en Karim la respuesta a medias de su soledad, soledad de orgullo y de negación hacia un ser aburrido, torpe llamados Frank o Pierre. Y Sidonie (Oh, ya basta, Sidonie) no puede competir contra su propia infelicidad y sumisión, se conforta con las infelicidades ajenas, con la de Petra. Todos, la hija, la madre, la amiga, Karim en el teléfono quieren ver las amargas lágrimas ajenas. Siempre está Marlen en mutis, escuchando, complaciendo, parece una inútil, mas, también termina por abandonar, en la vida nadie está dispuesto a aguantar tantos palos, pero sí a aprender y aprovechar al máximo lo que se pueda sacar de otro, de conocer.

El público es factótum de la obra y viceversa. Von Kant es quien desempeña el papel de persona/personaje a quien le damos el permiso, la confianza para intervenir en el tiempo que pasamos dentro del Trianón. No juzgo su abandono, lo comprendo, sé de las necesidades de egoísmo, de atención al ente solitario que huye del texto, que espera escucharnos por el otro lado del auricular o recibirnos… – Buenos días. Siéntese, por favor. Disculpe el desorden. Las circunstancias. [2]

 [1] A Spy In The House of Love, The Doors.

[2] Las amargas lágrimas de Petra Von Kant, Rainer W. Fassbinder.

Cortesía del Perro Huevero

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