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El Maestro Carlos Ruiz De La Tejera

El pasado tres de julio, se cumplieron cinco años de la desaparición física de un notable exponente de la cultura cubana: el actor Carlos Ruiz de la Tejera.
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Por Jorge Alberto Piñero (JAPE)

Hace apenas unos días, el pasado tres de julio, se cumplieron cinco años de la desaparición física de uno de los más notables exponentes de la verdadera cultura cubana: el actor Carlos Ruiz de la Tejera.

Casualmente por estos días tenía en mente escribir sobre su inserción en el Conjunto Nacional de Espectáculos, como parte de esta serie que sobre el humor de los años ochenta he recreado, a modo de homenaje a aquella generación.

La inclusión de Carlos Ruiz en esta compañía no fue casual ni fortuita. El carismático e histriónico actor traía un contundente palmarés de su notable trabajo en el humor en el insuperable cine cubano de los años ‘60 y ‘70.  La muerte de un burócrata, Los Sobrevivientes, Las doce sillas… entre otras películas del inmortal Tomás Gutiérrez Alea (Titón), eran una indiscutible carta de presentación. Innecesaria credencial, pues su talento a prueba, rápidamente descolló y otorgó distinción y profesionalidad a las propuestas del Conjunto.

Carlos Ruiz visto por Ajubel

«Hubo mucha química entre actores de más trayectoria y los que comenzábamos a trabajar el humor como espectáculo. Carlos Ruiz, entre otros, fue uno de nuestros grandes maestros», aseguró Carmita Ruiz en entrevista para la serie Vivir y morir de la risa, producida por el Centro Promotor del Humor años atrás. Y realmente no podía ser de otra manera pues, aunque la dirección general corría a manos de Alejandro García, (Virulo), había un excelente y eficaz trabajo de equipo.

Carlos Ruiz de la Tejera brilló, con luz propia, junto a otras estrellas como Jorge Guerra, Sara González, Natalia Herrera…, y Jesús del Valle (Tatica), con quien mantuvo un dúo profesional que duró hasta sus últimos días. Estuvo presente en todas las puestas del Conjunto en Cuba y en el exterior, particularmente en México, país donde se le aplaudía con desenfreno.

Después de la desaparición del Conjunto, estuvo trabajando muy estrechamente con el Movimiento de Jóvenes Humoristas y posteriormente con el Centro Promotor del Humor. Fue maestro de esta y otras generaciones de humoristas cubanos. En 1992, junto al inseparable Tatica, funda su peña en el Museo Napoleónico que acumuló tantos años y perseverancia que llegó a convertirse en la peña más antigua y popular de todas las nacidas en Cuba. Allí inmortalizó, con su sello único de mimo insuperable, múltiples monólogos, entre ellos algunos textos de Héctor Zumbado como la Guagua o El hombre que quería enlatar el Sol.

De izquierda a derecha: Virulo, Berazaín, Zumbado y Carlos Ruiz.

Conocí a Carlos Ruiz cuando hacía un personaje llamado Tarado Tallarini. Luego recibí varias sesiones de clases de teatro impartidas por él, cuando yo recién integraba el grupo Nos y otros, y ensayábamos en el cine Acapulco, sede del primer Centro Promotor de Buen Humor. Anteriormente disfruté a plenitud sus presentaciones en los «sonados» espectáculos del Conjunto, particularmente en La esclava contra el árabe, pero más gocé de su amistad, y su condición de magnífico conversador, lleno de anécdotas y una increíble sabiduría. Pausado, amistoso, siempre tenía un chiste a flor de piel, un cuento increíble, una apasionante historia del arte ruso, el cual conocía con profundidad, como parte de su vasta cultura universal.

Coincidimos en múltiples eventos Aquelarre como jurado, como parte del comité organizador, como invitados… en fin, Carlos Ruiz amaba a los humoristas, amaba su profesión, amaba y respetaba a su público, que fue incondicional y recíproco.

Cuando supo que sería galardonado con el Premio Nacional de Humor, en 2006, me comentó que para él era un inmenso honor recibir el Premio junto a Manuel Hernández, el gran humorista gráfico cubano. Yo estoy seguro que, para Manuel, también fue un inmenso honor recibir dicho premio junto a uno de los más notables actores del teatro, la televisión, la radio y el cine cubano: el maestro Carlos Ruiz de la Tejera.

Fotos del autor y su archivo personal