La pieza estará en cartelera todos los sábados y domingos de abril a las 3:00 pm en la sala Café Teatro del Centro Cultural Bertolt Brecht
Por Yoamaris Neptuno Domínguez
Fresa y Chocolate regresa al escenario cubano bajo la dirección artística de Tony Arroyo. «Es un texto que encontré por casualidad, era el texto más buscado en los 90, y yo lo tenía en mi casa y no lo sabía. Andaba por los treinta años y no había hecho nada que me exigiera como actor. Cuando lo encontré, lo leí de una sentada y dije: esto lo hago, lo hago«, recuerda Arroyo.
La pasión por la obra escrita por Senel Paz lo llevó a dedicar un año entero al montaje, bajo la dirección de Tony Díaz. «Había visto un trabajo extraordinario, con diseños de Zenén Calero y quedé fascinado con eso en la obra Chago de Guisa de Gerardo Fulleda León, que falleció recientemente«, evoca. La adaptación tuvo la mano de Isidoro Núñez y estrené junto a Tony Salud en la Sala Teatro El Sótano en octubre de 1992, con funciones de martes a domingo y un mes a teatro lleno. La temporada se extendió por la alta demanda y luego la obra pasó al Teatro Nacional de Cuba. Más tarde emprendió una gira a Argentina. «Estuve doce años haciéndola, entre Chile, Argentina y Uruguay, y realmente fue un suceso«.
Incluso, un tiempo después de estrenar la obra, Arroyo participó en el casting para la película, aunque no fue seleccionado. La versión cinematográfica, basada en el cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo de Senel Paz quien también escribió el guion, se convirtió en la primera película en representación de Cuba nominada al Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera en 1994. Presente en numerosos festivales internacionales como Berlín y Chicago, la cinta también obtuvo el Premio Goya al mejor largometraje extranjero de habla hispana en 1995.
Hoy, más de tres décadas después, Tony Arroyo regresa con una nueva puesta que cuenta con el apoyo del Centro de Teatro de La Habana y la guía de la profesora Danae Menéndez, quien ha acompañado el trabajo corporal de los actores. Tras un casting de 15 aspirantes, fueron seleccionados Rey Gessa y Edgar Motronis, dos jóvenes que asumirán los roles principales.

Para su director, la vigencia del texto es indiscutible: «Fresa y Chocolate habla de la necesidad de respetar al prójimo, aunque no piense igual que nosotros. Está muy bien escrita, es muy difícil encontrar un buen material para trabajar, y este lo es. Espero que la gente nos acompañe«.
La obra, además de su fuerza reflexiva, conserva un espíritu lúdico: «Va de diversión, por ahí va Querido Diego de Senel Paz. Y si el público se lleva un mensaje, pues buenísimo también.»
Las funciones serán los sábados y domingos de abril a las 3 de la tarde en la sala Café Teatro del Centro Cultural Bertolt Brecht. Una oportunidad única para reencontrarnos con un clásico imprescindible, que combina entretenimiento y reflexión, y que sigue iluminando el presente con la fuerza del teatro cubano.
FotoS © Giselle Fernández (tomada del perfil de Facebook de Antonio Arroyo)





