«Isidro según Isidro»: deuda y sorpresa

image_pdfimage_print

Se cumplieron 85 años del natalicio de uno de los principales bailarines del movimiento de la danza moderna cubana. Vivencias de tantos años han hecho de Isidro Rolando una de las fuentes más fieles para preservar la historia de la manifestación

Por Víctor Ricardo Cabrera Soriano

Hace dos años tuve un encuentro con la sabiduría de un hombre que admiro: Isidro Rolando Thondike. Largas horas de encuentro, unos días antes de su cumpleaños 83, me permitieron escribir para este mismo sitio varios textos. Desde entonces Isidro Rolando se ha convertido en una especie de portal, que me permite viajar en el tiempo y me aconseja para mi futuro dentro de la danza.

En la tarde del pasado 15 de mayo llegamos algunos de sus más files admiradores, alumnos y compañeros, hasta la sala Caracol de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) para festejar el 85 aniversario de vida del maestro Isidro Rolando Thorndike.

El Premio Nacional de Danza 2009 es un hombre que se ha dedicado en cuerpo y alma al arte escénico en nuestro país. Por ello recibió un homenaje de parte de varias de las instituciones en las que ha desarrollado su amplia labor. En esta ocasión, el Teatro Nacional de Cuba, la Uneac y el Consejo Nacional de las Artes Escénicas (CNAE), colaboraron para materializar el documental autobiográfico Isidro según Isidro.

El audiovisual de 25 minutos de duración está firmado por dos hombres que también acumulan una amplia obra acompañando la danza nacional: Yuris Nórido Ruiz Cabrera y Adolfo Izquierdo Mesa.  Así mismo, se suma a los creadores Jorge Brooks Gremps en la producción ejecutiva del material.

Esta tríada de nombres aparece con los créditos principales en documentales anteriores, en su mayoría dedicados a la historia de figuras cimeras de la danza cubana. Sobre la motivación para crear Isidro según Isidro conversamos con sus autores y esto nos han contado:

“Debíamos un documental sobre el maestro Isidro Rolando”, dice Yuris Nórido. “Otras figuras han tenido un documental producido por el CNAE, pero no se había hecho uno para él. Este trabajo lo concebimos diferente. Por lo general este tipo de documentales se hace reuniendo varias personas que opinen sobre la trayectoria y la vida del homenajeado, pero decidimos esta vez que los aportes puntuales de Isidro fueran contados por él mismo.”

Adolfo Izquierdo por su parte expresó: “Isidro es una figura emblemática dentro del Conjunto Nacional de Danza Moderna (1959) y fue maestro de muchas generaciones de bailarines. Teníamos una deuda grande con él. Isidro según Isidro no es un material con grandes prestaciones: contiene el testimonio personal de su vida, de su andar por el mundo de la danza… En el documental, Isidro Rolando cuenta el agradecimiento que siente por los maestros que tuvo durante su formación.”

“La compañía de danza que más me gustaba y que nunca pensé trabajar allí, era Danza Contemporánea de Cuba”, cuenta Jorge Brooks. “Desde 2003 que comencé mis labores allí, me di cuenta que Isidro es una persona especial, trasparente y muy generosa. Además, admiro de él que tiene una memoria privilegiada, se acuerda de todo y esos recuerdos son importantes para nuestra historia, así que este documental era necesario”.

Isidro en Compás de Jean Linkens.

Isidro sobre sus 85

“Soy un individuo demasiado emotivo ¡Artista al fin!, dice jocosamente Isidro Rolando. Este tipo de homenajes siempre lo remueven a uno por dentro y más cuando uno tiene una edad como la mía, porque cumplir 85 años es motivo de festejo personal, no se logra todos los días. Para mí ha sido muy agradable, que aún en las difíciles condiciones que estamos viviendo, me haya podido reunir con mis compañeros”.

“Quiero darles gracias a los muchachos por hacer este documental. ¡Gracias a la vida que me ha dado tanto!”, expresa el autor de El rapto de las mulatas (coreografía estrenada en el 2000), mientras las lágrimas corren por sus mejillas.

Durante el encuentro Isidro Rolando hizo énfasis en su “gratitud eterna a la Revolución cubana”, porque “fue la única forma de poder realizar mi sueño de subir a bailar al escenario.”

No podíamos faltar

Más de seis décadas de trabajo, en las que ha fungido como uno de los principales bailarines del movimiento de la danza moderna cubana, han hecho que Thondike se convierta en una fuente casi única para preservar la historia de la manifestación.

Acompañar a Isidro Rolando en su día de cumpleaños fue un privilegio. El festejo contó con la presencia de Rachel García Heredia, presidenta del CNAE, Marta Bonet, presidenta de la Uneac, Nereida López, directora del Teatro Nacional de Cuba y Marilyn Garbey Oquendo, al frente de la Asociación de Artes escénicas de la Uneac.

Además, en la sala se encontraban compañeros y alumnos de Isidro Rolando, como la primera bailarina y directora artística de la compañía Acosta Danza, Yaday Ponce, el coreógrafo Carburo Olivera, el Premio Nacional de Danza Santiago Alfonso y la artista visual Lesbia Vent Dumois, que gentilmente obsequió su catálogo de obras al cumpleañero.

En sesión de ensayo con el primer bailarín Wisley Estacholi.

Aunque es una persona muy modesta, Isidro ha sido fundamental dentro del Conjunto Nacional de Danza Moderna, hoy Danza Contemporánea de Cuba. Colectivo que nunca abandonó desde su entrada en 1961 y en el cual formó parte de obras emblemáticas.

Isidro Rolando es reconocido por sus interpretaciones en Chacona (1966) y Orfeo Antillano (1964), de Ramiro Guerra, Panorama de la música y los bailes cubanos (1973), de Víctor Cuéllar y Elaboración Técnica (1976), de Arnaldo Patterson. Pero hasta nuestros días el testimonio más tangible de su grandeza escénica está en las imágenes de Súlkary (1971), coreografía de Eduardo Rivero, también Premio Nacional de Danza (2002).

Tras su retiro de la escena, Isidro Rolando continuó su labor como pedagogo en la compañía, experiencia que había desarrollado anteriormente en la Escuela Nacional de Danza. Además, el maestro Isidro es también fundador de la Uneac, miembro de lo Consejo Asesor y de Evaluación del Consejo Nacional de las Artes Escénicas y del Centro de Danza de La Habana.

Según Isidro Rolando Thondike nunca dejará de bailar: “yo bailo en todo momento, en cada recuerdo, por dentro bailo a diario, con cada canción conocida, en cada alumno que he formado. A mí nunca me ha abandonado la danza, ni yo a ella, porque siempre me trae una nueva sorpresa”.