Bogotá como escenario del mundo

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Por Marilyn Garbey Oquendo

Llegué a Bogotá y cayó la lluvia, cual anuncio de que vendrían jornadas fructíferas. La reunión de Iberescena y el Festival de Artes Vivas (FIAV) eran pretextos para visitar la ciudad.

La XLIII Reunión del Consejo Intergubernamental de Iberescena fue precedida por la entrega del Reconocimiento a la Gestión Escénica Iberoamericana Guillermo Heras a Octavio Arbeláez, prominente personalidad de las artes escénicas, quien ha sido durante largos años curador de artes escénicas, director artístico de festivales de teatro y de mercados culturales.

En Cuba tal honor recayó en Rubén Darío Salazar, director del Teatro de Las Estaciones y de la Escuela Carucha Camejo, gestor del Festival y taller internacional de Teatro de Títeres, autor de varios libros sobre esta especialidad.

Representantes de 17 países protagonizaron fecundos intercambios, encaminados a visibilizar la riqueza y la diversidad de las artes escénicas de Iberoamérica, con el apoyo de organismos internacionales, a través de la Convocatoria ordinaria que financia cada año tres líneas de ayuda: programación de espacios escénicos y festivales, creación en residencia, coproducción. Se suman los Proyectos especiales como Tecnologías de la escena en Iberoamérica, oportunidad para la formación de recursos humanos, o el Diagnóstico iberoamericano de políticas públicas para las artes circenses que contribuirá al desarrollo del circo.

La Beca de Investigación Magaly Muguercia estimula las reflexiones sobre las artes escénicas y los registros de sus múltiples caminos en nuestra zona geográfica. El Premio de Danza de la Plataforma PID abre la posibilidad de colaboración entre creadores de diferentes países del área.

En paralelo, los anfitriones mostraron algunas de sus esferas de trabajo, como la Escuela taller de Bogotá. Fue muy emotivo el encuentro con el Proyecto 6402+Razones para no olvidar, y conmovió escuchar a una madre que batalla por reivindicar la memoria de su hijo. Recorrimos el Centro Nacional de las Artes, sede de la reunión de Iberescena, guiados por su personal técnico. El Equipo Artes para la Paz compartió su experiencia de formación, los gestores del FIAV contaron detalles de la organización del evento.

Maira Salamanca, directora de Artes del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, expresó: “recibir a Iberescena en el contexto del FIAV es una oportunidad única para mostrar al mundo lo que Colombia está construyendo para sus artistas y para la región”.

Debo subrayar las manifestaciones de solidaridad con Cuba expresadas en la reunión de Bogotá, que de forma unánime apostó por la NO exclusión de nuestro país del Espacio Cultural Iberoamericano.

Recorrer la ciudad teatral

Conocí Bogotá siguiendo la ruta de sus teatros. El día internacional del teatro arrancó el Festival de Artes Vivas en el Teatro Municipal Jorge Eliécer Gaitán con la presentación de Arquitectura del vacío, de Improvisual y Teatro Libre. Al día siguiente Baco polaco, una producción del Teatro San Martín de Argentina, con texto y dirección de Mauricio Kartún, subió al escenario del Teatro Colsubsidio Roberto Arias Pérez.

El Teatro Taller de Colombia acogió dos puestas en escena que abordan temas relacionados con las mujeres: ¿Quién prendió la lancha? ¿Por qué la dejó caliente sobre la cama?, de Ella Becerra; y Érase una mujer X, interpretada por Gina Gutiérrez con dirección de Marcia Cabrera. Vi obras en La Candelaria, el Centro Nacional de las Artes, el Centro Felicidad de Chapinero, el Planetario de Bogotá, el Anfiteatro Mario Laserna de la Universidad de los Andes, en Teatro El Parque.

Asistí a la celebración por los 60 años del Teatro La Candelaria, grupo de larga y estrecha hermandad con Cuba. Fue emocionante visitar la sede del legendario colectivo que fundaron Santiago García y Patricia Ariza, al recorrer las paredes de la vieja casona comprobé que muchas obras de su repertorio se aplaudieron en La Habana. Soma Mnemosine (El cuerpo de la memoria), dirigido por Patricia Ariza, explora el impacto de la violencia en los cuerpos y en el entramado social, al tiempo que ratifica la decisión de resistir y sobrevivir, de seguir adelante con la vida, como expresa con claridad el maestro Santiago García en el audiovisual que se integra al montaje.

Vía Crucis es una coreografía de Diana Cortés y Pacific Dance, gente muy joven, negras y negros que representan a través del lenguaje de la danza contemporánea el martirio de Jesús. En gesto auténtico y transgresor, lo comparan con el terror que atraviesa el entorno en que viven los intérpretes. El hilo argumental llega al clímax cuando estalla el dolor de la madre al recibir el cadáver del hijo muerto a causa de la violencia. El diseño escénico y la banda sonora contribuyen a recrear la atmósfera que envuelve a los bailarines. Al concluir la función en la sala Fanny Mikey del Centro Nacional de las Artes, se desarrolló un extenso conversatorio entre el equipo creador y los espectadores, donde expusieron las condiciones en que se gestó la obra y las interioridades de un proceso de trabajo en el cual los protagonistas han encontrado una razón de vivir.

Ánimeros, Corporación Cultural Atabaques

Ánimeros, coreografía de Wilfran Barrios para la Corporación Cultural Atabaques. preserva una tradición popular que se niega a desaparecer en la era de la Inteligencia Artificial, el diálogo entre los vivos y los muertos, una práctica tan presente en la vida cotidiana de los pueblos de Nuestra América. Se trata de un ritual en el cual la danza y la música se convierten en vehículos para ocupar el espacio escénico y calar hondo en los espectadores. La belleza de las máscaras y del vestuario, la majestuosidad en el desplazamiento de los bailarines en el anfiteatro del Centro Felicidad de Chapinero, la intensidad de la experiencia compartida, convoca a explorar los caminos de nuestra espiritualidad.

Hewa Rwanda. Carta a los ausentes es una obra profundamente conmovedora. Dorcy Rugamba, autor e intérprete, narra el genocidio de su familia, de su país. En el Planetario de la ciudad, su voz resuena con fuerza mientras en la pantalla se proyecta una foto familiar en blanco y negro que, en algún momento del relato, se colorea. Apenas se auxilia de un micrófono, el pedestal donde coloca el libro, tenues luces, y un guitarrista que interviene por instantes con sonidos estremecedores; la palabra es el poderoso instrumento para expresar su dolor por la terrible pérdida, para gritar la rabia ante la violencia desmesurada, para encontrar la calma, encauzar la vida y renacer.

Ocupación 2 es una obra de Lázaro Benítez y la Compañía La frontera a partir de un suceso de la vida real: La apropiación de la aldea Tabaco, en La Guajira, por una multinacional europea que explota la mina de carbón mineral. El coreógrafo y los intérpretes creadores Marybel Acevedo, Margareth Arias, Swagga y Wilo Andrade indagan en los estragos de la violencia en la naturaleza y en los habitantes de la región. Son bailarines de diferentes grupos etarios, de disímiles formaciones profesionales, con diversos colores de piel. Visten de rojo intenso, un color de fuerte carga simbólica para la comunidad wayuu, articulado con su cosmovisión y con su escala de valores, que está enraizado en su cotidianidad. En la pantalla puede leerse el diálogo del coreógrafo con Doris, una mujer que ha soportado duras presiones porque se niega a abandonar su entorno. No vemos su rostro, pero sabemos que ella ha sembrado un jardín de yerbas medicinales en la tierra devastada por el impacto de la explosión de 219 toneladas de dinamita a diario, que suman 80 mil al año. Y también se proyecta la imagen del poder regalando los recursos naturales del país a cambio de un futuro bienestar que nunca llegó, mientras Daddy Yankee quiere darle más y más gasolina. La coreografía transita de la danza con alta dosis de exigencia física hasta el baile cadencioso al ritmo del vallenato cantado por Patricia Teherán, la mujer que le puso rostro femenino a ese género musical.

Enmudecer al hablar, dirigida por Abel González Melo

Enmudecer con hablar, del Teatro de La Abadía bajo la dirección de Abel González Melo, trae a escena el Siglo de Oro y reivindica la dramaturgia de Miguel de Cervantes con el montaje de dos de sus entremeses, El vizcaíno fingido y Los habladores, plenos de enredo y fino humor. Subrayo el desempeño de los actores Dayana Contreras, Georbis Martínez, Rey Montesinos, Yanet Sierra, Antonio Dueñas, capaces de dar vida a sus personajes, con perfecta dicción y siguiendo el peculiar sentido del ritmo del lenguaje cervantino. Una especial mención merece el uso de las máscaras de la Commedia dell Arte diseñadas por Antonio Fava, de gran belleza plástica, que adquieren notable expresividad en el rostro de los protagonistas de este divertimento teatral.

Encantados, de la Compañía de Danza Lía Rodríguez, es una obra fascinante. Creada en 2021 por la reconocida coreógrafa brasileña, la función en el Teatro Colsubsidio Roberto Arias Pérez reveló su extraordinaria vigencia, su latente capacidad de atrapar al espectador. La representación de escenarios de violencia-que pueden encontrarse en la favela de Rio de Janeiro o en territorios que ahora mismo son devastados por la guerra, léase Gaza, por ejemplo-es protagonizada por el grupo. La fuerza interpretativa de hombres y mujeres hace que cada gesto provoque un mar de sensaciones, desde la desnudez de los cuerpos diversos de los bailarines, hasta el juego de construir imágenes con telas de intensos colores. La coreografía sorprende a cada instante, la vitalidad de sus intérpretes, la belleza visual del espacio escénico, y la invitación a construir un mundo inclusivo y respetuoso de las diferencias, la imposibilidad de encasillarla, hacen de Encantados una experiencia inolvidable.

Bogotá es una ciudad hermosa, de altos contrastes hasta en el clima, con un público amante del teatro y la prueba es que las salas del FIAV estaban llenas siempre. La reunión de Iberescena, eficientemente organizada, proyectó el futuro de las artes escénicas en la región con estrategias de desarrollo sostenible, ofreciendo numerosas oportunidades para los creadores.

Tuve la suerte de reencontrarme con amigos, de ver las obras de dos de mis discípulos-Abel González Melo y Lázaro Benítez-de tomar el sabroso café colombiano. El gallo que identifica al FIAV cantó contra la violencia, a favor de la paz y en defensa de la vida.

Fotos: Página oficial de Facebook de FIAV