No somos Casa de la Memoria Escénica, ni museo, no somos…






Hay que decir gracias a los bomberos que después del susto de la primera madrugada, y aún con quemaduras superficiales –las que más duelen, según aseguran los caumatólogos que están en el terreno–, siguieron y siguieron hasta rozar lo sobrehumano.




Cuando se abrió el telón, la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, apareció en medidas desproporcionadas, representada de manera hiperrealista...
