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Jugar, Jugar Y Jugar, Es La Consigna: Entrevista Con Carlos Alberto Cremata Malberti

En la Mayor de las Antillas hay una Colmena integrada por niños con el corazón feliz. Fue fundada hace tres décadas por Carlos Alberto Cremata Malberti, “Tin”, y desde aquel lejano 14 de febrero de 1990 ha mantenido entre sus preceptos, más que el cultivo del talento en infantes capaces de cantar, bailar o tocar bien un instrumento, ese llamado de nuestro Héroe Nacional, José Martí, a que siempre amen, sean buenos y hombres de bien.
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Por Maya Quiroga

En la Mayor de las Antillas hay una Colmena integrada por niños con el corazón feliz. Fue fundada hace tres décadas por Carlos Alberto Cremata Malberti, “Tin”, y desde aquel lejano 14 de febrero de 1990 ha mantenido entre sus preceptos, más que el cultivo del talento en infantes capaces de cantar, bailar o tocar bien un instrumento, ese llamado de nuestro Héroe Nacional, José Martí, a que siempre amen, sean buenos y hombres de bien.

Acerca de sus motivaciones para fundar La Colmenita conversamos, vía digital, con Tin, el director de esta Compañía Infantil de Teatro de los niños de Cuba que celebra en 2020 su aniversario 30.

“Tengo la dicha de que lo que hago es la absoluta continuidad de todos mis sueños creativos de infancia y juventud. Todos saben que nací de un vientre de creación para niños. Mi mamá, Iraida Malberti, era la coreógrafa de los primeros programas infantiles de la Revolución: Caritas, Amigo y sus Amiguitos, Variedades Infantiles, Tía Tata cuenta Cuentos, El Circo, con Domingo y muchos más.

“Luego fue una reconocida Directora de Programas Infantiles de televisión: Cuando yo sea Grande, Y dice una mariposa, entre otros. Lo que casi nadie sabe, es que de mami aprendí casi todo de niños en el arte, pero de teatro lo hice con mi papá, que era quien montaba obras costumbristas en el Aeropuerto Internacional “José Martí” y en la Aeronáutica Civil, donde trabajaba.

“De niño, aunque a mí me apasiona la pelota, prefería ir a los ensayos de mi papá en el aeropuerto o en las oficinas de Cubana de Aviación, en La Rampa, antes que al Latino o a la playa. Ver dirigir a mi papá, y sobre todo verlo actuar –más que actuar, improvisar constantemente, en papeles comiquísimos de obras del bufo o de Enrique Núñez Rodríguez– era una fiesta creativa, que jamás he podido volver a experimentar.

“Entonces, bajo la dirección de papi, creamos un grupo de cinco niños (mis dos hermanos –el reconocido cineasta Juan Carlos y el humorista José Carlos, y mis dos primos: Guillermo Ramírez hoy artista de la plástica, es el director de Arte de Oficio de Isla, y Amaury, excelente músico cubano, autor de la música de Vivir del Cuento. Nos llamaban “Los Primos Pelú”, porque amenizábamos las fiestas familiares, imitando con largas pelucas y doblando a Los Beatles, los Rolling Stone, los Fórmula V.”

Cremata confiesa que ese fue el primer embrión de la Compañía Infantil: “Por eso digo, con orgullo, que pude estar en una Colmenita chiquitica (en mi infancia), dirigida por mi papá y mi mamá. Entonces lo que hago hoy con niños aficionados es exactamente lo que hacía mi papá (en los 60 y 70) con aficionados al Arte de la Aviación.

“Luego en los “Camilitos” de Baracoa y en la Unión Soviética lo imité, y siempre fui el que montaba obras de teatro y organizaba los Festivales de Cultura. Así que no he tenido que renunciar ni siquiera a la posibilidad de “no crecer”, de seguir siendo niño, y seguir “padeciendo” del Síndrome de Peter Pan y El Principito”.

Una noche, cuando Tin se encontraba con su progenitora en un cubículo de edición preparando el programa Cuando yo sea Grande –donde era guionista– comenta su deseo de hacer teatro con pequeños de 4, 5 y 6 años como los que aparecían en el programa de televisión.

Así, en 1994, luego de haber dirigido varias obras del Siglo de Oro Español y de Shakespeare con niños y jóvenes de La Colmena estrenó, solo con niños, en el Teatro Karl Marx una versión del clásico Meñique, sobre el cuento del francés Édouard de Laboulaye, adaptado por José Martí en La Edad de Oro. Ese fue el inicio del fenómeno conocido como La Colmenita.

“La idea luego fue ir sumando abejitas y zánganos. Cuando ya eran tantos los que iban hasta el panal fundador, le pedí a Jaime Fort –el guionista de buena parte de los programas de Vivir del Cuento– que abriera un taller anexo por Alamar, y después se abrió otro en Plaza de la Revolución, y así en otros municipios de La Habana. Por eso hoy en la Colmenita actúan niños de todos los municipios y barrios de la capital.

“Tiempo después el sueño se multiplicó y se abrieron Colmenitas en casi todas las provincias de Cuba y hasta en otros países del mundo. Pero otra motivación que descubrimos enseguida para seguir creciendo, es que el “trabajo” en La Colmenita no es tal trabajo, es pura diversión. Imagínate vivir rodeado de niños simpatiquísimos y ocurrentes, y casi siempre disparatados, explosivos, pasionales, que entran cada día a los ensayos, entrenamientos y funciones como si entraran a un parque de diversiones.

“El adulto trabajador, generalmente recibe el verdadero premio del descanso, cuando luego de una dura jornada de trabajo, llega a su casa y se encuentra y comparte con sus “locos bajitos”. Nosotros vivimos entre ellos en cada “jornada de trabajo” y cuando llegamos a casa no encontramos sino la continuidad de lo que hemos venido disfrutando durante todo el día. ¡Tenemos el premio de la diversión en cada segundo del trabajo!

“Martí escribió feliz a Manuel Mercado: “(…) me llena de contento poder reunir en un mismo quehacer la labor y el gran gusto de ser útil (…) estoy con este pensamiento como un niño que juega en la cuna con un rayo de luz.” ¡Así vivimos nosotros, jugando en las cunas con rayos de luces!”.

¿De qué otras maneras está presente el ideario martiano en la vida de la compañía?

“En La Colmenita, desde el principio, se organizaron muchos talleres (de actuación, de canto coral, de percusión cubana, de artes plásticas, de instrumentos musicales, de idiomas inglés y francés, etc.), pero, por suerte, hace catorce años ya, descubrimos y organizamos en el Memorial José Martí el taller más importante de La Colmenita, que se llama Crecer con Martí.

“Recuerdo la primera sesión del taller. Llegué una hora después porque estaba en una conferencia de prensa con la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños. Me encuentro a todos los niños colmeneros con tremendo “corretaje” por los salones del Memorial. Empecé a regañarlos explicándoles que aquel era un lugar sagrado. Y las muchachas colmeneras que estaban al frente vienen y me explican que, con la aprobación de la dirección del Memorial, habían conformado cuatro “pandillas de detectives” para averiguar aspectos “misteriosos” de la vida del Maestro, por ejemplo: ¿cuál era la única foto en que el Apóstol aparece sonriendo?, los Amores de Martí y sus viajes…

“Luego de una hora se produjo la visita oficial guiada al Memorial. Jamás una visita anterior –de las muchas que había hecho La Colmenita antes al recinto– había logrado tal nivel de atención e intercambios de conocimientos reales, entre la guía y los pequeños visitantes, gracias a esa hora previa de “juego detectivesco”. Es que el propio Martí advirtió: “No se sabe bien, sino lo que se descubre””.

¿Cómo surgió la metodología de trabajo de La Colmenita?

“Todavía no hemos encontrado una metodología precisa. Ha sido un poco como “haciendo camino al andar” y en “la agonía de la prisa”, aunque tenemos un abecedario colmenero que explica las esencias de La Colmenita:

A – Hacer el bien todos los días, de manera consciente.

B – Hacer muchos amigos y ser agradecidos.

C – Amar a Cuba como amo a mi familia.

CH – Sentir cada vez más amor por la tierra, los animales y las plantas.

D – Mientras más reconocimientos, ser menos “creídos” (sencillez y humildad).

E – Ser un buen expediente en mi aula, y buen niño en mi casa.

F – Preocuparme por alimentarme sana y saludablemente.

G – No repetir consignas como “papagayos”.

H – Preocuparme visceralmente y siempre, por la limpieza y la decencia.

I – Leer DE VERDAD a José Martí.

J – Leer muchos libros de aventuras (Salgari, Verne, Dumas, Twain, Dickens, Conan Doyle, Dora Alonso…).

K – Incorporar la sed de aprender canciones Infantiles.

L – Incorporar cada vez más a nuestras almas a Silvio, Van Van, Sindo Garay, Matamoros, los Beatles y el conocido etcétera colmenero.

M – Rendir culto a las palabras: buenos días, por favor, gracias, etc.

N – Caballerosidad (mano al bajar, “limón limonero”).

O – Jugar, jugar y jugar. Es la consigna.

P – Aprender, aprender y aprender. Es la Religión.

Q – Beberse con pasión la historia de cada localidad que visitamos en Cuba y en el mundo.

R – Practicar Deportes.

S – Estudiar Idiomas (sobre todo English).

T – Aprender a declamar desde el corazón (práctica anti-robots).

U – Mirar a los ojos, para hablar con la verdad de las personas.

V – Vivir en colmena, pandilla, familia, manada, colectivo.

W – Amar las cosas pequeñas, chiquiticas, que casi no se ven.

X – Disfrutar los errores como parte de crecer, no juzgar.

Y – Tratar de dominar un instrumento musical.

Z – Montar espectáculos teatrales y hacer giras artísticas.

A 30 años de su fundación, ¿cómo valora el proyecto? ¿Ha superado sus expectativas?

“La Colmenita que yo soñé cuando se inició la aventura y comenzaba el “período especial” era un solo un núcleo, con aproximadamente veinte niñas y niños con quienes me disponía a hacer teatro, sobre todo en las comunidades. La de ahora es todo un movimiento que ha ido creciendo como una bola de nieve, dentro y fuera del país (como las colonias de abejas en el mundo melífero).

“Pongo dos ejemplos: Cuatro principales fundadores de nuestra Compañía conformaron 31 Colmenitas en todos los Departamentos (provincias), por plan expreso de su expresidente Salvador Sánchez Cerén, en uno de los países más pobres y sometidos a la violencia del mundo: la República de El Salvador.

“Las historias que cuentan de allá son para escribir un libro. ¡Imagínate que llenaron los barrios y las escuelas salvadoreñas de pegajosas canciones y textos teatrales infantiles y andan sembrando una semillita que puede significar mucho para el imaginario del niño salvadoreño de hoy y de mañana!

“Lo mismo ha pasado con Colmenitas en Colombia, Argentina, Venezuela, República Dominicana, Nicaragua, Panamá, México… por no hablarte de España y Canadá, siempre en los barrios más humildes y necesitados de esos países hermanos.

“Hace muchos años nos encontrábamos en la gira mágica que siempre ha hecho La Colmenita, al menos una vez al año (siguiendo los pasos de Ramón Silverio, de José Oriol, de Manuel Porto, de la Guerrilla de los Teatreros y la Cruzada Teatral) a los sitios más recónditos y zonas de silencio del Plan Turquino-Manatí.

“El 11 de febrero de 1997 actuamos en una comunidad montañosa muy humilde del Macizo Sagua–Nipe–Baracoa, llamada Naranjo Agrio. ¡Bueno, pues hace un tiempo recibimos en la sede un correo de allá, donde nos contaban que varios niños de entonces, por el recuerdo de La Colmenita de los noventa, siempre soñaron estudiar arte! ¡Lo lograron en la Escuela de Instructores de Arte!

“Y formaron una Colmenita de Montaña en esa comunidad rural, y andan llenos de sueños y planes, y preparándose para serles útiles a sus familias montañesas. Lo mismo ha pasado en Jarahueca, en Moa, en Jiguaní, en Guantánamo, en Santa Cruz del Norte, en Santa Clara, en Cienfuegos, en Sancti Spíritus, en tres municipios de Las Tunas, en Santiago de Cuba, en la Isla de la Juventud y en muchos bateyes de centrales azucareros”.

¿Cuáles son los nuevos proyectos de Cremata con La Colmenita?

“Estamos girando con puestas en escena diferentes por todo el país. Ya estuvimos en el Teatro Sauto de Matanzas, en el Teatro Juárez de Artemisa, en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba y en el Karl Marx, porque soñamos hacer todo nuestro repertorio. En Matanzas, Artemisa y el Teatro Nacional, presentamos Las Bodas de Plata de La Cucarachita Martina y, en el Karl Marx, Blancanieves y los siete enanitos. ¡Este año estrenaremos una obra nueva dedicada a nuestro Fidel Castro, y habrá otras sorpresas que todavía no podemos dar a conocer, por ser sorpresas!”

Entre los planes de Cremata, –si en los próximos meses están dadas todas las condiciones sanitarias en el país–, se encuentra asistir a la inauguración de la nueva sala de teatro de La Colmenita de Moa donde actuarán junto a los colmeneros de Holguín y Guantánamo.

Otro sueño de Tin está relacionado con la publicación de varios textos sobre la historia de La compañía que tiene como título provisional Recuerdos de La Colmenita. Los libros se nutrirán con las anécdotas, recuerdos, opiniones, vivencias y experiencias narradas por ex colmeneros, actuales integrantes de las compañías en Cuba y el resto del mundo, familiares, amigos y todos aquellos que hayan tenido contacto con La Colmenita y quieran brindar su testimonio, a manera de comentario, en el artículo Treinta febreros de amor para una Colmena que fuera publicado el pasado 14 de febrero en el sitio web Cubadebate.

 

Foto de portada / Tomada de https://www.tiempo21.cu/