Junto A La Joven Dramaturgia Cubana

Junto A La Joven Dramaturgia Cubana

Ediciones La Luz de Holguín, ha incluido en su catálogo varias obras de jóvenes dramaturgos cubanos

Por Rubén Ricardo Infante

La presentación del libro Bufón de Dios, del poeta José Luis Serrano, inició el recorrido de Ediciones La Luz en el contexto literario de la nación. Han sido 23 años al lado de la joven literatura cubana, aunque es de reconocer que en sus primeros años se privilegió el cuento y la poesía, actualmente La Luz cuenta con un catálogo bastante amplio donde se incluyen el ensayo y también el teatro.

Este último un género que puede verse en muy pocas editoriales de la isla, no solo por la escasez sino por lo espaciado que resultan sus apariciones. Ediciones La Luz, sello editorial de la Asociación Hermanos Saíz en Holguín, ha entregado al panorama editorial cubano varios títulos que recogen la producción dramática de autores jóvenes.

Como editorial de una organización que agrupa la joven vanguardia artística cubana, Ediciones La Luz, se ha preocupado por promover la obra de los dramaturgos y varios títulos se suman a este empeño que contribuye al reconocimiento de los textos y la futura representación de los mismos en el contexto escénico de Cuba.

El libro que inaugura esta manifestación es Cierra la boca (2010), donde se agrupan tres obras del autor incluido dentro de la generación de los novísimos: Yunior García. Las piezas “Baile sin máscaras”, “Todos los hombres son iguales” y la propia “Cierra la boca”, conforman esta propuesta que tuvo un marcado éxito debido al estreno reciente de esta trilogía entre varios colectivos teatrales cubanos.

Tratado sobre la emoción (2012) de Fabián Suarez, constituyó la segunda pieza de esta colección y aborda la perspectiva desde tres personajes que son los que movilizan la trama: un travesti, un chofer de un automóvil de alquiler y un escritor, donde cada uno dialoga desde sus perspectivas singulares sobre sus fobias y filias, usando como telón de fondo la cotidianidad del país.

Tratado… es, además de, Caballos, publicada por Ediciones Holguín en su colección de los Premios de la Ciudad, la continuación de una línea dramática desarrollada por su autor, interesada mayormente en la relectura de la vida y la obra de autores de su preferencia.

Con la propuesta de Rogelio Orizondo, Estos son textos de mi abandono se sostiene esta línea interesada por la producción dramatúrgica cubana para un colectivo editorial como La Luz. En esta, su autor, desdeña u olvida, dejando por sentado una noción del teatro que mucho ha dado de que hablar, pues esa ruptura con la línea de la acción dramática, ese abandono de la fábula como sustancia principal a la hora de asentar la historia y la pérdida gradual o total de los personajes delineados a la manera convencional, son algunas de las características que los novísimos han tomado como punto de partida.

En este texto, como en muchos otros de los publicados por los miembros de este grupo de “novísimos” se nota una preferencia muy marcada, que también puede ser visto como el entusiasmo por la dramaturgia alemana. Una transformación que marca las pautas para historias con sujetos y acciones que podemos caracterizar como excluyente, visceral e intransigente.

Yohayna Hernández al referirse al teatro de Rogelio, advierte oportunamente, que enfrentarse a él supone la pregunta que desde cuál lugar físico, concreto, estético e ideológico produce el autor.

“Ya no sirve la palabra que se derive de una circunstancia ni de un personajón ya aquella estupidez pequeñoburguesa terminó ahora la palabra tiene que ser un rayo láser un verdadero holocausto del lenguaje porque ya el teatro que nos habían diseñado se disecó no tiene vísceras y es un fantasma en medio de una explanada podrida (…) y seguir hablando de psicología es súper subdesarrollo y seguir hablando de conflicto es súper aberración y seguir hablando de personaje es súper ignorancia y seguir hablando de realidad es súper contrarrevolución” [1]

En los últimos años, otros dos títulos han visto la luz gracias al empuje de esta casa editorial: Los basureros (2015), de Yerandy Fleites, y Medea maelstrom (2016), de Roberto Viña.

A propósito de Los basureros, en su interior Fleites ha montado un sistema que vuelve a utilizar como punto de partida la vida, la cotidianidad, esta vez desde el hambre, la desesperación, la ansiedad.

Tanto Hugo como Vilma saben que están condenados a una existencia miserable, pero sienten pena o culpa porque de ellos depende Lino. Y cada padre debía preguntarse si tendrá la manera de cubrir las necesidades de sus hijos antes de decidirse a traerlos al mundo.

La reflexión a la que nos lleva el autor incluye e influye en la necesidad de posicionar en justo lugar, aquellos valores que nos distinguen como seres humanos, al mismo tiempo que logra transmitir la desesperación y el deseo por sobrevivir.

Medea maelstrom es una nueva lectura del mito de Medea a partir de su contexto y el sistema de historias relacionadas con el personaje. La recreación del mito es un aporte a la reescritura teatral y la recurrencia a referentes clásicos de la historia y la literatura universal.

Sobre esta obra, el autor comentó en una entrevista: “No son pocos los autores cubanos y latinoamericanos que han visto en estas mujeres de la tragedia, en estas féminas irredentas, una expresión de su época y un reflejo de sus vicisitudes. Yo, con humildad, me he unido a ese cortejo creciente de autores que le rinden tributo”. [2]

Después le han seguido en esta línea editorial K-lentamiento y Evangelistas y maleantes, ambos publicados en el 2017 por Margarita Borges y Marcel Méndez, respectivamente.

K-lentamiento es una obra que experimenta en aspectos relacionados con la estructura y la utilización de iniciales para nombrar los personajes, hechos que denotan la necesidad de los jóvenes dramaturgos cubanos para romper los moldes del llamado canon dentro de la dramaturgia cubana y establecer nuevas escrituras que también terminaran siendo canónicas, pues forman parte de un proceso de eterno retorno, serpiente que se muerde la cola.

Los personajes están atrapados, sin salida y son seres que expresan sus necesidades más vitales, no tienen miedo a decir que necesitan salir, necesitan vivir. Pero saben, o al menos lo presienten que tienen pocas opciones, que están condenados al fracaso, a la frustración…, cada una de sus acciones no los llevará a ningún lugar seguro. Viven con esa pena, la cargan como una cruz y no tienen escapatoria.

Lloran, pero no lo sienten. Gozan, pero no son felices. Quieren, pero no aman a nadie. No saben amar. Incluso, por instantes la muerte los persigue, pero tampoco los alcanza. En este juego no hay ganadores, solo algunos personajes intentando encontrar un poco de felicidad y la manera de escapar de todo, sin saber que están impedidos de escapar de sí mismos.

Evangelistas y maleantes problematiza conflictos de carácter social, humano y expone las realidades en pugna de grupos de diferentes procedencias religiosas y sociales. En su exposición, la obra conduce hacia idea de que predicar con demasiada vehemencia un credo puede llevar hasta zonas de peligro.

La historia, ubicada en Los Ángeles en 1965, refleja las contradicciones raciales de esa época, y de manera convincente maneja códigos que bien podrían acercarse al llamado cine negro con recurrencia también a lo expuesto por Foucault en torno al Humanismo y la soberanía sometida a través del alma, que expresa soberanía del cuerpo, pero sometimiento a Dios. Bases estructurales de una sociedad que ha sido objeto de estudio desde las diversas ciencias y objeto de análisis o critica desde las artes, por lo general la literatura y el cine.

Mientras que Destino Cuba (2019) resulta la más reciente de estas publicaciones y sobre el cual comentamos algunas ideas en este propio espacio.

Estos han sido los libros publicados por Ediciones La Luz del género teatro, como editorial interesada en mostrar las nuevas expresiones del teatro cubano contemporánea le resta incluir en su catálogo un texto donde se analicen estas obras. Esta generación de dramaturgos necesita, como en toda expresión artística, de un acompañamiento teórico y crítico, posibilidad que nos puede brindar también Ediciones La Luz para alumbrar esa zona donde las luces se difuminan y es urgente estar atento a esos destellos que nos acompañan.

Notas:

[1] Citado por Yohayna Hernández: “Yo quiero una vida láser. Yo quiero un teatro láser”, en Ayer dejé de matarme gracias a ti Heiner Müller, Ediciones Alarcos, La Habana, p.113.

[2] Elaine Vilar: “Roberto Viña y el descubrimiento de la escritura”. En Portal Web de la AHS. Publicado: 24 de octubre de 2017. Consultado: 25 de mayo de 2020.

 

  • Cubiertas de los libros publicados cortesía La Luz.

 

 

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