Nelson Reguera Estrena Nueva Pieza Con La Compañía Rosario Cárdenas

La Compañía Rosario Cárdenas anuncia el estreno absoluto de MurMuro, obra de Nelson Reguera, en la sala Tito Junco del Complejo Cultural Bertolt Brecht. Las presentaciones serán viernes 13 y sábado 14, a las 8:30 pm, mientras que el domingo 15, la función será a la 6:00 pm

Por Mercedes Borges Bartutis / Fotos Buby Bode

En 2019, la Compañía Rosario Cárdenas celebró su aniversario 30 con varias acciones tanto en Cuba como en el extranjero. La temporada de junio pasado en el teatro Mella incluyó la pieza Deseo, un espectáculo que ya estaba creado y que fue retomado por Nelson para la agrupación que dirige la Premio Nacional de Danza.

Y es que Nelson Reguera pertenece a los discípulos más cercanos a Rosario, él es de los más permanentes, de esos que se convirtieron en amigos para siempre. Aprendió de ella las primeras experiencias en el mundo profesional de la danza. Hoy, volver a su salón con un montaje original para su compañía, continúa siendo un aprendizaje con esta coreógrafa y pedagoga, una mujer que apuesta por la creación joven dentro de su agrupación.

Ensayos de Murmuro en la sede de la Compañía Rosario Cárdenas. Foto cortesía de la CRC.

En una de las jornadas del montaje nos acercamos al Centro de la Danza de La Habana donde radica la Compañía Rosario Cárdenas. Allí Nelson Reguera trabaja con un interesante elenco de jóvenes bailarines.

Murmuro es una pieza original para la Compañía Rosario Cárdenas, ¿por qué este título?

Trato de jugar con las palabras y sus significados. Utilizo ese sentido de Murmurar pero tomo también la palabra Mûr en francés, que significa algo que está bien maduro, puede ser una fruta, una idea o una persona. También del francés utilizo Mur que significa muro. Cuando pones MurMuro y coqueteas con la grafía en el centro de la palabra, lees muro en francés y en español a la vez. Es un juego de palabras que para mí significa estar entre muros. El muro me aporta la imagen de contención, de frontera. Lo que estoy trabajando con los bailarines son esas imágenes.

Siempre le doy participación al bailarín en el proceso creativo. No les impongo cada acción, ellos improvisan y aportan gran parte del material que va quedando. En el intercambio que tengo con los intérpretes logramos crear la obra que luego pongo en escena.

En esta ocasión les hablo sobre ese espacio que se crea entre muros. Y aún en esa área reducida, el movimiento sigue creciendo y puede transformarse en una espiral, como una suerte de efervescencia del ser humano que no tiene límites.

A veces las personas se pierden cuando están en espacios completamente abiertos. En espacios cerrados la energía está más contenida, de esas sensaciones pueden surgir ideas y movimientos sorprendentes.

¿Cuándo comienzan estas ganas de hacer coreografía?

Soy un bailarín con 40 años. Desde hace tiempo me interesa mucho la imagen y hace tres años comencé a trabajar como coreógrafo. Me interesa hacer mover al bailarín, no hacerlo bailar. Quiero que los bailarines con los que trabajo no piensen el movimiento solo para bailar, sino que entiendan más el movimiento desde su esencia, con un sentido más animal, más energético.

Lo que hoy puedo transmitir es el resultado de mi carrera como intérprete. Comencé justo aquí con Rosario Cárdenas en 1996. Tenía unos 15 o 16 años y fue una experiencia súper importante en mi carrera como bailarín. Rosario es una maestra excepcional. Su permanencia en Cuba ha sido muy importante. Yo la comparo con la madre tierra, que siempre da más. Ella nos ha proporcionado muchos recursos técnicos y artísticos a los bailarines que hemos pasado por esta compañía. Y MurMuro, de alguna manera, tiene que ver con esa trasmisión de saberes de una persona a otra, el traspaso de conocimientos, de ideas, de cultura. Todo eso me interesa reflejarlo en esta obra.

En lo particular tengo que reconocer que Rosario Cárdenas me formó de tal manera, que cuando salí de Cuba y me radiqué en Australia, enseguida tuve trabajo. Mi estándar como bailarín estaba en un nivel muy alto y eso me permitió bailar con compañías como el Ballet Nacional de Australia, en condición de bailarín invitado. Meryl Tankard, la coreógrafa que montaba en ese momento fue una de las primeras bailarinas de Pina Bausch, y me invitó a unirme al elenco. En Sydney trabajé también con Sue Healey, una creadora que acciona mucho con la imagen. En realidad llegué a Australia por los vínculos que ya tenía Rosario con la danza en ese país.

Luego me fui a Francia. En París integré la compañía de Pál Frenák, donde bailé por once años y también fui asistente para varios montajes de este importante coreógrafo. Finalmente, pasé unos tres años en la Compañía Thor de Thierry Smith, creador belga con el que tuve experiencia maravillosa. Todo este recorrido me ha contribuido mucho como bailarín y también como coreógrafo.

¿Entonces no bailarás más?

Ahora no estoy bailando y no creo que lo vuelva hacer. Estoy en una etapa que me interesa trasmitir lo que he aprendido y quiero hacerlo, fundamentalmente, en Cuba.

Hablemos un poco de los otros componentes de Murmuro: escenografía, música…

Como trabajo con imágenes, cuando imagino la pieza, imagino la escenografía. La escenografía es mi idea, pero siempre consulto con un arquitecto francés que me asesora en temas de proporciones, medidas, para que visualmente se vea bien lo que imagino para mi obra.

Respecto a la música, es la segunda vez que trabajo con Norman Levy, compositor francés con el que trabajé para la creación de Deseo. Existe muy buena conexión entre los dos. A Norman le encanta Cuba, aprovechamos eso para que se pase aquí un buen tiempo y pueda crear la música durante el proceso de trabajo. Él observa el material coreográfico que va saliendo y sobre eso va creando la banda sonora que tiene elementos de la atmósfera del lugar. Norman no pierde de vista el contexto en que se crea la obra y usa parte de los elementos que lo componen para adicionarlo. En este caso, el ruido de la calle, las voces de la gente que vive cerca o que pasa, en fin, todo va en paralelo.

Veo que como parte del proceso creativo, los bailarines están recibiendo otros elementos para su preparación…

Sí, siempre me gusta adicionar otros elementos al proceso. Para el montaje de Deseo aprendieron Jiu Jitsu, que son técnicas de artes marciales para la defensa personal. Esta vez he incluido un entrenamiento de boxeo. Lo uso para crear sensaciones. Escogí el boxeo porque siento que va bien con esa lucha del cubano para existir. Es un asunto que se ve no solo en Cuba, en muchos lugares encuentras que la gente sostiene esa pelea, donde tiene que batirse contra todo, contra ese muro para poder subsistir.

 

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