Por Yoamaris Neptuno Domínguez
A sus 95 años, Verónica Lynn sigue siendo presencia imprescindible en la memoria del teatro cubano. Su trayectoria, que abarca desde las pequeñas salas de los años 50 hasta las más recientes puestas en escena y películas, se convierte ahora en el centro de un homenaje audiovisual: Muchos domingos para Verónica.
El documental, escrito por el dramaturgo Norge Espinosa y dirigido por Pedro Maytín, no busca una biografía convencional, sino un retrato coral que entrelaza la voz de la actriz con las memorias de colegas, críticos y amigos. Ambos coinciden en que la idea surgió desde el montaje de Un domingo llamado Deseo, obra concebida por Espinosa como homenaje a Lynn. “No quería desaprovechar su presencia en este espectáculo, y el documental surgió como parte de un conjunto de acciones que buscaban aprovechar al máximo lo que significó la obra, más allá del texto y la puesta en escena.” Recuerda el dramaturgo.
Pedro Maytín, con dieciocho documentales en su haber, añade que la propuesta se inspiró directamente en esa pieza teatral: “En ella se recogen grandes momentos de la historia del teatro cubano, y Verónica ha estado en todos. Con el documental quisimos rendir tributo también a esas figuras que ayudaron a desarrollar el teatro en Cuba, y celebrar sus 95 años.”
El reto fue evitar la linealidad de una biografía convencional. Espinosa explica que prefirió partir de la vida de Verónica sin caer en un repaso cronológico: “Quise abarcar sus años de vida y trabajo, unir su participación en la obra con voces de amigos, críticos y colegas. La intención esencial fue verla como parte imprescindible de la memoria de nuestro teatro.”
Maytín coincide: “No es un material biográfico. El argumento central son sus más recientes puestas en escena de Un domingo llamado Deseo, donde interpreta a Gloria, un personaje que recibe un homenaje y que coincide con el homenaje que le rendimos nosotros. A partir de ahí se desarrolla la historia: ¿qué pasa con los personajes que ella ha hecho? ¿Qué pasa con Camila, con Luz Marina en Aire Frío? Lo que hacemos es un recorrido por los grandes momentos del teatro cubano, porque Verónica ha estado en todos.”
Ambos destacan momentos imprescindibles de su trayectoria. Espinosa subraya que el personaje de Lynn en la obra se alimenta de anécdotas de su vida y rinde tributo a otras personalidades de la actuación. La presencia de Carlos Pérez Peña, otro Premio Nacional de Teatro, hizo aún más significativa la ocasión: «Es la primera vez que comparten escena por tanto tiempo y el espectador puede asistir a la aparición de dos virtuosos intérpretes.» Maytín recuerda además el rescate de materiales históricos: “Rescatamos incluso un material de dos minutos de la primera versión de Santa Camila de La Habana Vieja. Después la vimos en la segunda puesta en los 80, en Sol de Batey, en el cine, en La Bella del Alhambra, Candelaria y en sus más recientes películas. Es un recorrido por sus grandes hitos, una fiesta para celebrar sus 95 años.”
La capacidad de Verónica para dialogar con distintas generaciones es otro eje del documental. Espinosa relata cómo insistió en que los jóvenes actores aprovecharan al máximo la experiencia de Lynn y Pérez Peña: “Que absorbieran de ellos modos de trabajo, memorias y referencias cruciales. La generosidad de ambos fue esencial para el montaje.” Maytín complementa: “Contamos también con el apoyo de colegas y críticos que enriquecieron el material: Omar Valiño, Yuris Nórido, Yana Elsa Brugal, Premios Nacionales como Fernando Hechavarría y Carlos Pérez Peña, y jóvenes actores como Ernesto Pazos y Fernando Ramírez. Todos aportaron a este homenaje coral.”
Para Espinosa, rendir homenaje a una actriz que ha sido Premio Nacional de Teatro y de Televisión y que sigue activa a los 95 años es un gesto de gratitud: “Verónica demostró ser rigurosa y disciplinada y siempre cálida durante los ensayos. Nunca se comportó como una diva, aunque sí como la mujer de carácter que es. Cuando Verónica Lynn está en escena todo se justifica, porque verla es un lujo del que siempre se aprende.”
Maytín coincide en el tono: “El documental está hecho sobre la base del respeto, con mucho respeto. Es un material que celebra su trayectoria y su vigencia y que esperamos sea bien acogido.”
Ambos imaginan que Muchos domingos para Verónica dialogará con nuevas generaciones de espectadores y artistas. Espinosa lo resume con un deseo: “Espero que el documental sea un estímulo para nuevas generaciones. Si lo hemos hecho a sus 95 años, ha sido para desear que llegue a los cien con la misma voluntad de encarnar nuevos personajes.” Maytín concluye: “Verónica es memoria viva del teatro cubano. Mostrarla en escena y en la intimidad es también mostrar la historia de nuestra cultura. Ese diálogo con los jóvenes es lo que le da sentido a este trabajo.”
Foto cortesía de Pedro Maytín





