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Un guajiro natural… convertido en un mensajero artístico

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Por Yoamaris Neptuno Domínguez

Cuando le comenté a mi entrevistado la idea de formar parte de esta serie de publicaciones en Escena inclusiva que recoge testimonios como resultado del Proyecto Juntarte, fue total su negativa. Sentí un poco de temor ante las cuestiones de preguntar y responder; en su caso, los pinceles se encargan de expresar sus sentimientos. Lo conozco hace varios años y sabía que me sería difícil ʺengancharloʺ. Insistí diciendo que serían preguntas simples, hasta que accedió.

Rosbel Prieto Pérez tiene 37 años. Es, desde el 2005, Instructor de Artes Visuales, graduado de la Escuela de Instructores de Arte Federico Engels en Pinar del Río. En estos momentos continúa con esta labor en la Institución educativa José Luis Tassende (Educación especial) perteneciente al municipio Candelaria, de la actual provincia de Artemisa.

¿Qué relación tenías con el arte antes de participar en Juntarte?

A mí siempre me gustó pintar, dibujar y esas cosas… Recuerdo que a los 15 años la única opción que tenía de estudiar artes plásticas, en la EIA de Pinar del Río, entonces me preparé y nada, aprobé, pasé toda esa etapa hasta graduarme y ya llevo 19 años ejerciendo esa labor.

 ¿Cómo llegaste a Juntarte?

Bueno, el cómo llegué a Juntarte fue porque soy del grupo de facilitación de la implementación en mi localidad de los Kits de expresión e innovación para adolescentes en situación de vulnerabilidad (una iniciativa de Unicef). Me hicieron la propuesta y con muchísimo gusto accedí, me pareció estupendo. Aunque no me desenvuelvo exactamente en las artes escénicas, creo que era y es otra forma para complementar lo que hago y sostener mi rol como instructor de artes plásticas y poniendo al arte en su variedad de manifestaciones, como una vía para la implementación de estos Kits.

En mi comunidad no es común hablar de estos temas así tal cual, no creas que ha sido fácil, sobre todo con los adultos. He podido participar en varios espacios de intercambio, de capacitación, consultas con especialistas para la aclaración de términos, de poder conocer cómo se manejan o cómo recomiendan o sugieren actuar ante determinadas situaciones. Soy como fuera Polo Montañez, un guajiro natural, pero no te equivoques, jajaja.

¿Si tuvieras que definir el proceso, como lo harías?

Para mí trabajar con niñas, niños y adolescentes es una cuestión de actitud y sobre todo de responsabilidad. Desde las artes plásticas, que es lo que yo sé, el accionar con adolescentes vulnerables, en todas sus aristas, es un mundo lleno de experiencias y eso nutre mis conocimientos y sobre todo mi actuar diario como persona. Yo lo defino como un reto, del que creo he aprendido mucho, y eso es lo que me satisface.

¿Sientes que hay algo que haya distinguido este proceso con respecto a otras experiencias que has tenido?

Sí, estoy plenamente seguro de eso. Estoy adaptado y preparado, desde hace mucho tiempo, a trabajar en aulas, en locales, comunidades y con niños y niñas de toda índole, impartiendo talleres de creación mediante un programa educacional. Pero esto es diferente. Siento que desde el arte pude y puedo viabilizar canales y aplicar los diferentes temas en los escenarios asociados a la violencia de género, la racialidad, la equidad, entre otros. Siento que me he convertido en un mensajero artístico de enseñanzas de buenas acciones hacia conductas sociales, familiares y personales que poseen estos adolescentes, a través de mi profesión y me han posicionado en un contexto más elevado de la vida, y eso, quizá es lo que yo hubiese querido ser desde que me gradué.

No sabía que hablabas tan bonito… ¡y eso que no querías darme la entrevista!

Mira que estoy inspirado jajaja. Aprovéchame.

¿Hay algo que quisieras resaltar de los talleres, algún aprendizaje?

Yo siempre aprendí que no se debe ser absoluto en la vida, que hay cosas más valiosas que cualquier cantidad de dinero y son los valores, las cualidades positivas de las personas. Entonces, los adolescentes beneficiarios de los talleres se veían en cada sesión fuera de su ámbito común y yo como que sentía que ellos se traspolaban de un mundo a otro y permanecían alegres hasta el final…, eso era lo que me sorprendía y me motivaba.

¿En las acciones que realizas como resultado de los talleres de Juntarte haces algún vínculo con lo aprendido? ¿Qué conexión tienen con los objetivos de Juntarte, aún sin ser de teatro o de danza?

Algo te comentaba anteriormente. En la institución educativa donde laboro, en las comunidades donde llevo a cabo talleres de creación, me han servido estas herramientas para mi desempeño como profesional. También en mi vida personal, ¿por qué no? He adquirido conocimientos invaluables que me han permitido desarrollar acciones aún más placenteras y emotivas, siempre con un fin, y ese fin es la voluntad de hacer más por los demás, hacer cosas buenas y hacer que los que me rodean sean mejores personas.

Estas acciones las considero como aporte desde el arte a posibles conflictos o creencias, mitos… Pero temo que se quede en solo mostrar, aunque no comparto la idea de dar soluciones en escena o en el terreno que nos desempeñamos. ¿Coincides conmigo? ¿Crees que nos toque como artista esto o no?

Sí, completamente coincido contigo. El artista debe, desde su accionar, demostrar a todo público la valía de lo que hace, debe generar acciones que desempeñen un papel importante en la incidencia de la vida de los demás, no solo en terrenos específicos sino en todos los terrenos. A mi entender, es situar el arte como un camino más hacia la erradicación de los conflictos sociales. Es una herramienta que me ha servido en todo este proceso.

Tuvimos la posibilidad de compartir, de vivir juntos en una casa, cundo cumplimos misión internacionalista en Venezuela. Considero que siempre mantuviste una posición de colaboración ante las tareas asociadas, generalmente, a las mujeres. ¿Tiene Rosbel ideas machistas?

Bueno, ¿me conoces o no? Sobre esas ʺideas machistasʺ, te diré que te tocará evaluar si las tengo o no. Es que no comparto actitudes y comportamientos que violenten injustamente la dignidad de una mujer en comparación con la mía. No comparto la idea de identificarme menos hombre si friego platos, si no mantengo una postura vertical en mi familia o no tenga una vida sexual activa y heterosexual, por la mera razón de ser macho. Para mí el machismo va más allá, es una conducta en la sociedad que no apoyo, ni apoyaré nunca.

 En los espacios de capacitación has tenido que coincidir con personas diversas, con opiniones diversas…

Ya sé por dónde vienes y recuerdo que lo hemos hablado… Sinceramente al principio me sentí un poco incómodo por ejemplo, al llenar los listados de asistencia a las actividades, no por mí, no tengo problemas con eso; pero ahí había ʺgente diversaʺ como me dices y hay personas que les cuesta asumir su orientación sexual, por ejemplo. O espacios donde no compartía alguna opinión pues mi formación es otra, mi contexto es otro, no sé, pero te cuento que eso de barrer, cocinar y limpiar se me da muy bien. Así que no discrimino a nadie por esas actitudes hogareñas, y si un hombre, por ejemplo, hace determinadas labores que marcadas por el patriarcado existente «no se hacen» no quiere decir que va a cambiar su orientación sexual definida, así que cada hombre o mujer es libre de hacer con su cuerpo y su vida lo que desee.

Bueno, no te fue tan mal…

¿Ya terminamos?

  Por mí, sí.

Ufff, ¡terminamos!

¿Tan mal te fue?

No, solo que ni sé cómo he hablado tanto. ¿Eso también lo habré aprendido con Juntarte?