«A mí me estorban, me demoran, pero nada me detiene»
Ruandy, de Gerardo Fulleda
Por Miguel Alejandro Corella Buitrago
El Teatro Guiñol de Holguín se convirtió en un escenario vibrante y lleno de vida en la reciente celebración del Día Internacional del Títere y la Marioneta. El evento que reunió a niños, padres y amantes del arte titiritero, no solo fue una fiesta de colores y risas, sino también un homenaje conmovedor a la memoria de Miguel Santiesteban, el titiritero mayor de la ciudad, quien partió de este mundo un día como hoy, dejando un legado imborrable en el corazón de todos los que han tenido la fortuna de conocer su arte.
La jornada comenzó con una atmósfera de expectación y alegría. Los niños, con sus ojos brillantes y sonrisas contagiosas, llegaron a la sede con sus propias creaciones: títeres de guante confeccionados con sus manos, llenos de imaginación y creatividad. Trajeron sus manualidades hechas para mostrar en el concurso infantil Y si yo fuera un muñeco, que no solo fomentó la participación activa de los más pequeños, también les permitió explorar su talento y expresar su visión del mundo a través de sus muñecos.
La ganadora en esta ocasión fue Enma Lucia González Reyes con su títere «Lola», y mención especial para la pequeña Ana Lorena Rivero Trujillo y su personaje «Fernanda». Los padres, orgullosos y emocionados acompañaron a sus hijos en este proceso, creando un ambiente familiar y cálido.
El Consejo Provincial de las Artes Escénicas en Holguín, consciente de la importancia de este evento, se unió a la celebración. La magia del teatro para niños se hizo palpable en cada rincón del Guiñol, donde los títeres cobraron vida y contaron historias a través de los personajes perteneciente a la comedia del arte italiano.
Uno de los momentos más esperados de la jornada fue la actuación del Mago Manuel, quien, con su carisma y destreza, deslumbró a grandes y pequeños. Su espectáculo, lleno de ilusiones y sorpresas, se entrelazó con la esencia del títere, recordando a todos que la magia no solo reside en los trucos, sino también en la capacidad de hacer soñar y reír a los demás.
La exposición de títeres de la compañía, diseños de Karel Maldonado, fue otro de los puntos culminantes del homenaje que se mantendrá a disposición del público hasta el domingo 23 de marzo. Los asistentes y transeúntes podrán apreciar y recordar que detrás de cada títere hay un titiritero que ha soñado con darles vida. En este espacio se respiraba la esencia de Miguel Santiesteban, balanceándose y cantándole nanas para despertar a sus muñecos, quien, a través de su arte, enseñó a generaciones enteras a ver el mundo con los ojos de un niño.
Así, el Teatro Guiñol de Holguín, hoy bajo la dirección general de Anika Sánchez, se erige como un faro de creatividad y esperanza, recordando a todos que, aunque Miguel Santiesteban ya no esté físicamente, su espíritu sigue vivo en cada títere que cobra vida, en cada niño que sueña y en cada corazón que se deja llevar por la magia del teatro. En este día especial trazamos un puente entre el pasado y el presente, uniendo a todos en una gran celebración.