A pesar del tiempo y de la implicación en tareas docentes, organizativas y artísticas en otros medios, Teatro D’Dos permanece apegado a sus objetivos originales
Por Omar Valiño
Este 19 de marzo se cumplieron exactamente 35 años Teatro D’Dos.
Fundado en tierra espirituana, en 1990, cuando se desataban las amarras de una organización institucional del teatro presta a cambiar, la célula, con rostro juvenil, se mantenía dispuesta a desbrozar cualquier maleza.
Como señalé en su pleno apogeo, allá por el segundo lustro de los 90, el núcleo duro del grupo había peregrinado, sin descanso, hacia una identidad.
La pareja, entonces de vida y obra, formada por Daisy Sánchez y Julio César Ramírez, más Yakelin Rosales y Jorge Juan «el Chino» Riverón, entre otros actores y actrices en diferentes momentos, se había movido por distintos lugares de Cuba. Fueron tiempos bajo el influjo de su graduación de las escuelas de arte y la geografía de sus lugares de origen; de intenso aprendizaje y vocación social…
Así pasaron por la Isla de la Juventud, la Ciudad Nuclear en Cienfuegos, Sancti Spíritus y, finalmente, Caimito, desde donde conquistaron un espacio dentro del movimiento teatral insular, hasta establecerse en la capital.
Allí, en el hoy municipio de Artemisa, se incubó el montaje de La casa vieja, de Abelardo Estorino, con la versión dramatúrgica y la dirección de Julio César Ramírez; una puesta en escena que mantienen viva con el elenco original. Hace poco la hicieron en Matanzas, durante las jornadas de homenaje al centenario del gran dramaturgo nacido en Unión de Reyes; una piedra de toque del colectivo con fuente en sus obras.
El itinerario escénico de la agrupación recoge decenas de espectáculos con puntos de partida en textos de autores nacionales, de José Milián a Reinaldo Montero, de José Triana a Yerandy Fleites. O un salto a Chéjov, o una visita lorquiana en Federico, o un hito como La edad de la ciruela, del argentino-ecuatoriano Arístides Vargas, entre otras colaboraciones internacionales, en particular con Portugal.
Con la década abierta en 2010, el grupo asume la gestión del Complejo Cultural Raquel Revuelta, en el cual se desarrolló una amplia e ingente labor de promoción escénica, aunque en el presente permanece cerrado por problemas constructivos.
A pesar del tiempo y de la implicación en tareas docentes, organizativas y artísticas en otros medios, Teatro D’Dos permanece apegado a sus objetivos originales; en el trabajo del actor, en la potencia de la palabra, en el realismo poético sobre las tablas. Todo en función del eje actor-espectador, su acto de creación entre dos, siempre hacia su identidad.
Tomado del periódico Granma
En portada: Teatro D’Dos en La casa vieja, de Estorino. Foto Adversy Alexis Alonso