Del 8 al 10 de mayo el Ballet Nacional de Cuba presentó el legendario programa La magia de la danza con solo tres semanas de diferencia desde sus actuaciones anteriores. Aquí exponemos algunas opiniones sobre este tenaz acto en medio de la crisis económica que atraviesa nuestro país
Por Víctor Ricardo Cabrera Soriano
En la historia escénica cubana se inscribe la valía del Ballet Nacional de Cuba (BNC) para nuestra nación. Compuesto en su mayoría por jóvenes, el actual elenco del BNC retomó recientemente el espectáculo La magia de la danza. Este programa concierto, estrenado el 6 de julio de 1988, es una antología con crédito de Alicia Alonso y está compuesto por clásicos que integran el repertorio de la agrupación.
La magia de la danza es un carnaval de la danza clásica. La pieza subió, desde el viernes 8 hasta domingo 10 de mayo, al escenario de la sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba, bajo la dirección general de la primera bailarina Viengsay Valdés. Con las funciones la agrupación deja un mensaje de resistencia ante la actual situación de crisis energética, económica y social que vive el país.
La puesta en escena combinó varias adaptaciones de renombrados ballets como: Giselle, La bella durmiente del bosque, Cascanueces, Coppelia, Don Quijote, El lago de los cisnes y Sinfonía de Gottschalk.
Esta última pieza, que se convirtió en el final del espectáculo desde su estreno en 1990, fue compuesta por la prima ballerina absoluta a partir de la partitura de la Sinfonía No.1 La Noche de los trópicos, de Louis Moreau Gottschalk, y combina los bailes populares de las fiestas criollas de Cuba de los siglos XVIII y XIX.
Primerísima línea
Apartada de la escena después de varios meses, la primera bailarina Anette Delgado actuó junto a su homólogo masculino Dani Hernández en la función dominical, en los protagónicos de La bella durmiente del bosque.
Delgado, experta intérprete y una de las favoritas del público cubano, no bailaba en la Isla desde su aparición en Don Quijote, en enero del presente año. Su ausencia se debió a que ha sido un puente de colaboración entre Cuba e importantes eventos internacionales del gremio del ballet.
Además, Dani Hernández, también director de la Escuela Nacional de Ballet y Viengsay Valdés que está a cargo del BNC desde 2019, aparecieron juntos en variaciones de Don Quijote para este programa concierto.
La dupla, que demuestra ser una combinación perfecta de maestría y virtuosismo, sobresale en Cuba en su doble rol como artistas y directivos; de esta forma se ubican como referentes de colectivos de jóvenes a los cuales conducen por el difícil sendero de la danza clásica.
Bailar honra
En los últimos meses he sido sistemático en resaltar a la nueva generación de bailarines que encuentran en el Ballet Nacional de Cuba una plataforma sólida para desarrollar su carrera. Como es costumbre algunos llegan al elenco para tener un puerto seguro donde exportar su talento a otras partes del mundo en las que luego se radican, pero otros deciden permanecer en la nómina del Nacional.
Para La magia de la danza, la dirección del BNC dio importantes roles a algunas bailarinas solistas. En este caso resaltó Nadila Estrada, que había tomado parte en otras ocasiones de papeles importantes dentro de la agrupación y ahora reafirmó esa enérgica habilidad en variaciones como las de Clara en la coda de Cascanueces.
Así mismo, Carolina Fonseca dejó expuesta su vivacidad. La joven, con una notoria sensatez técnica, interpretó a la princesa Aurora en La bella durmiente con elegantes elevaciones de piernas junto a Bertho Rivero.
Rivero es otro de los jóvenes que defiende el repertorio que el BNC ha asumido para el presente año. Es un bailarín con altas cualidades técnicas, pero sobre todo de una elegancia que atrae las miradas del público hasta sus alargadas extremidades. El joven fue el partenaire de Viengsay Valdés para esta temporada en el pas de deux del segundo acto de El Lago de los cisnes.
Rivero ha declarado que para él y sus compañeros “significa un sacrificio supremo mantenerse activos dentro de la compañía con la difícil situación que atraviesa el país”. Pero destaca que, sobre todo, “existe una fuerte motivación por crecer como artistas”.
De igual forma, otros nombres que se registran como “cabeza de puntal” para el ballet en Cuba volvieron a probar su capacidad en la escena. Tal es el caso de las solistas Laura Kamila Rojas y Alianed Moreno y de la bailarina principal Gabriela Druyet, que regresó luego de un mediano período apartada sin presentarse con la compañía.
Estas son mujeres que resaltan en los papeles protagónicos del programa de La magia de la danza, en el que, con versatilidad, se han turnado los roles principales durante el fin de semana.
Así mismo, crece la lista con el carismático Alejandro Alderete y los aclamados primeros bailarines de la compañía Yankiel Velázquez y Ángelo Montero, quienes dieron certeza de los agudos dotes que posee para la interpretación de ballets clásicos, pero encontraron en sus compañeras una competencia fuerte. Es justo decir que en estas funciones del BNC la balanza se inclinó hacia las féminas del elenco que ofrecieron actuaciones muy certeras.
La rebeldía de un ballet
Resultan admirables las agallas que el equipo del BNC demuestra para realizar su trabajo; porque son artistas que no están exentos de la difícil situación cotidiana que provoca el bloqueo petrolero que el gobierno de Estados Unidos nos impone. A pesar de ello, la agrupación mantiene una activa presencia en el panorama cultural cubano.
Desde enero de 2026, fecha en que crecieron las sanciones, la compañía ha realizado cuatro temporadas. Las penúltimas funciones del BNC sucedieron a mediados de abril con un programa tan variado y exigente como el que recientemente lucieron con solo tres semanas de diferencia.
Por otro lado, el mérito cobra mayor relevancia cuando advertimos que la agrupación debe estar inmersa en la organización de su evento más importante: el Festival Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso.
Hasta ahora la dirección del BNC no ha hecho declaraciones respecto a si sucederá o no el Festival, pero con tales preámbulos durante la primera mitad del año, podemos especular que será un evento con la potencia artística que acostumbra.
Durante los últimos cinco meses, Cuba ha desdoblado su potencia en el campo artístico y aunque la asfixia económica financiera de los Estados Unidos aumenta aceleradamente, el gremio escénico se las ha apañado para que no exista un apagón cultural en la pequeña nación.





