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Juana Bacallao, única para siempre

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Por Norge Espinosa Mendoza

Con profundo dolor hemos sabido que una de las figuras más queridas y populares de nuestro país, la cantante, comediante y excéntrica musical Juana Bacallao ha fallecido.

Nacida como Neris Amelia Salazar Martínez, el 26 de mayo de 1925, se ganó la vida en oficios humildes hasta que la descubrió el compositor Obdulio Morales, y la bautizó con su nombre artístico. Cantando la estampa “Yo soy Juana Bacallao”, debutó en el Teatro Martí, con el elenco de la revista El milagro de Ochún, a fines de la década del 40. Su carrera continuó en cabarets y centros nocturnos, a lo largo de los años 50, compartiendo escenario con Carlos Pous, Candita Quintna, Benny Moré, Celeste Mendoza y Rita Montaner, entre otras grandes figuras.

Una de las últimas representantes de su estirpe, Juana Bacallao debe su popularidad a su gracia, su sentido del humor, su relación con el público, que siempre la ha reconocido como una reina del espectáculo. En su trayectoria se cuentan apariciones en Tropicana, Sans-Souci, el Copa Room, el Palermo, el Alí Bar, el Parisién y muchos otros centros y teatros del país.

A pesar de su reducida discografía y su escasa aparición en filmes, es de notar su versión de Noche de ronda, grabada en 1959 con el Conjunto de Pepe Delgado y su inclusión en el álbum colectivo Perlas cubanas, así como el documental que le dedicó la cineasta Miriam Talavera, en 1989. El libro Juana la Cubana, de Lázaro Caballero Aranzola, de reciente aparición, recopila entrevistas y testimonios acerca de esta singular intérprete.

Ganadora entre otros lauros, del Premio Nacional del Humor en 2020, compartido con el caricaturista Ares; es recordada por sus aparición en shows como La Caperucita se divierte, estrenado en el Capri en 1962, donde además actuaban Dandy Crawford, Maggie Prior y el Cuarteto Los Meme. Junto a la agrupación Tiembla Tierra se presentó ante el público de la Isla, amén de sus giras a otras naciones, donde también acumuló elogios, sorprendiendo siempre, como demostró lo mismo en Estados Unidos que en México o Francia, o ante la cantante norteamericana Beyoncé durante su paso por nuestro país.

Impredecible e inimitable, única en su modo de relacionarse con su público dentro o fuera de los espacios donde se presentó, Juana Bacallao llegó a convertirse en una leyenda popular hecha a su medida, gracias a innumerables anécdotas. Al fallecer, deja un legado de simpatía y cubanía que nos permitirá recordarla siempre, con cariño, respeto y agradecimiento.

Foto de portada: Canal Habana