Por Maya Quiroga
Con Instante, su más reciente estreno en la sala Adolfo Llauradó, Jazz Vilá marca un punto de inflexión en la trayectoria de su compañía. A diferencia de sus montajes anteriores —Rascacielos, Eclipse, Farándula y Candela—, que conforman la exitosa tetralogía de lograda convergencia entre arte y mercado, esta nueva propuesta se aleja del teatro comercial y de los recursos fáciles de provocación o comicidad que antes servían para conectar con el público joven.
En Instante, el director evita la vulgaridad, la mala palabra y el chiste simple para apostar, en cambio, por un discurso más esencial, reflexivo y maduro.La obra combina picardía, agudeza verbal y una mirada crítica sobre temas urgentes: la banalización en las redes sociales, la realidad cubana contemporánea, la migración y la diversidad sexual. El texto deja ver a un creador más consciente de su tiempo, capaz de invitar al espectador al análisis sin renunciar al disfrute estético.

El elenco conjuga nombres consagrados y jóvenes intérpretes. Raquel Rey, de regreso a las tablas tras quince años, encarna con fuerza y sensibilidad a Zara, una mujer marginal que simboliza la otredad. Su interpretación destaca por la seguridad y pasión con que aborda el personaje, e incluso sorprende por su capacidad vocal en un tema que canta en vivo. Jorge Molina, de vuelta al teatro después de cuatro décadas, aporta toda su experiencia al personaje de Juan, en una actuación sobria y eficaz. Saylie Álvarez debuta con soltura como Lilith, una influencer abordada desde la frescura y la naturalidad. Dayron Villalón otorga solidez emocional a su Adán, mientras Javier Quesada imprime comicidad al Yoyo, un joven oriental que sueña con emigrar. Cierra el elenco Day Quintana como Mónica, joven actriz en formación que, aunque atropelló algunos textos durante la función presenciada —errores propios del aprendizaje—, demuestra autenticidad y un notable potencial dentro de este work in progress, tal como lo calificaron el director y los actores.
En sus doce años de trabajo, la poética de Jazz Vilá ha evolucionado hacia la depuración. Instante se presenta como su obra más desnuda escénicamente: sin grandes efectos ni artificios, con los actores todo el tiempo en escena y una banda sonora que refuerza la atmósfera. Los planos y la tensión dramática se construyen a partir de la disposición del elenco y la energía compartida en el espacio.

El cierre, con todos los personajes sentados en un banco, condensa en una sola imagen esas vidas fragmentadas que terminan por mezclarse y reconocerse unas en otras. Es un final que emociona por su sencillez y humanidad.
Instante no es una pieza perfecta —y sus creadores lo reconocen—, pero sí un paso necesario en la evolución de Jazz Vilá Projects. Muestra a un artista que asume riesgos, se desprende del artificio y apuesta por la introspección, tendiendo puentes entre generaciones de espectadores y actores. Con cada nueva función, la obra crecerá. Pero incluso ahora, deja una marca profunda. Y eso, en el teatro, ya es mucho.
Créditos
Guion y puesta en escena: Jazz Vilá
Utilería JVP: Janisleidys Hernández
Personal de apoyo JVP: Olivia
Diseño de vestuario y escenografía: Jazz Vilá y Alexis Álvarez
Diseño y campaña promocional: Jazz Vilá
Agente de prensa: Kriss Rojas
Relaciones institucionales JVP: Sandra Núñez
Asistente de dirección: Yeline López
Productor ejecutivo: Jazz Vilá
Instante se mantendrá en la sala Adolfo Llauradó todos los fines de semana de abril, siempre a las 5:00 p.m.
Foto © Jazz Vilá Projects, tomada de Cubahora.





