Giselle: una cuna para la danza clásica cubana

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Hace unas jornadas, Alianed Moreno demostró ser una Giselle brillante, enérgica, de actuación convincente y por, sobre todo, una Giselle cubana

Por Víctor Ricardo Cabrera Soriano

Reseñé hace unos meses para Cubaescena, el inminente ascenso artístico de un grupo de jóvenes integrantes del Ballet Nacional de Cuba (BNC). Muy grato resultó ver esos mismos nombres anunciados en los roles protagónicos, en el programa de la temporada que recién concluyó.

El BNC puso en escena su versión de Giselle y con ella celebró el aniversario 185 del estreno de este título cumbre del período romántico del ballet, visto por primera vez en París, el 28 de junio de 1941. Con el regreso de Giselle a los escenarios, el BNC revela la permanencia de la compañía en su empeño de ser referente de la cultura nacional, aún con las crisis que nos sacuden actualmente. El elenco escogido para esta temporada fue muestra del talento joven que se moldea en sus filas.

El programa concebido para el sábado 21 y el domingo 22 de febrero, se presentó en la sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba. Este ha sido una plaza importante para el desarrollo de la danza cubana, después del cierre en cadena, durante los últimos años, de otros espacios que favorecían la programación dancística en La Habana.

Viengsay Valdés y Dani Hernández. Foto © Frank D. Domínguez.

En la primera jornada interpretó a Giselle, Viengsay Valdés, directora y primera bailarina de la compañía, junto al también primer bailarín, Dany Hernández en el rol de Albrecht. Las actuaciones de ambos fueron un recuerdo legítimo de la potencia del ballet cubano.

Por otro lado, el virtuoso Yankiel Vázquez, otra de las primeras figuras del BNC, fue el príncipe en la tarde dominical, junto a la debutante Alianed Moreno como Giselle, en su posición de bailarina solista.

Diré, sin titubeos, que la joven bailarina fue una certera apuesta de la compañía: Alianed Moreno demostró ser una Giselle brillante, enérgica, de actuación convincente y por, sobre todo, una Giselle cubana. Al parecer ahí está el asunto: Giselle ha sido un ballet por excelencia para la danza clásica de esta Isla. Con ella nació la Alicia Alonso paradigmática que conocemos y gran parte del sello estético del estilo de ballet cubano.

Cuerpo de baile, Ballet Nacional de Cuba. Foto © Frank D. Domínguez.

De la cuna a las tablas

La Giselle naciente del BNC, Alianed Moreno, se incorporó hace unos meses a la práctica luego de su período de gestación. En exclusiva para Cubaescena la intérprete declaró: “este es mi noveno mes de postparto y recibir la noticia de que asumiría ese rol fue un reto, pero también un privilegio que tomé con total compromiso”.

Por su parte, Yankiel Vázquez dijo haber apoyado a su compañera para que completara la función con mayor confianza. “Creo que es una buena estrategia que uno de los dos ya esté estrenado en su rol, eso ayuda al novel, en este caso Alianed, a mostrarse más tranquilo y  concentrado”.

Alianed Moreno llamó mi atención durante el pasado 28 Festival Internacional de Ballet de La Habana, en su ejecución del pas de quatre del Lago de los cisnes; también sobresalió en el protagónico de la pieza Lucile, del coreógrafo danés Johan Kobborg. La bailarina resalta que “en ese momento tenía tres meses de embarazo”. Por eso no volvimos a verla en escena, hasta la temporada octubre-noviembre del BNC, con las composiciones neoclásicas del brasileño Ricardo Amarante.

Su regreso al elenco fue a toda potencia, enfocada para ponerse en forma mental y físicamente. Tal vez fue esa proyección lo que la condujo hasta el anhelado traje de la ingenua campesina Giselle. Alianed Moreno dejó algunas respuestas sobre su experiencia como protagonista de uno de los clásicos con mayor éxito en el ballet cubano.

Alianed Moreno en Giselle. Foto © Marila Sarduy.

¿Qué sientes al hacer tu debut como Giselle?

Es un papel que asumí con mucho respeto por todo lo que representó Giselle para la historia del ballet y principalmente para nuestra compañía. Que se me diera la oportunidad en este momento, para mí fue inesperado. Traté de despójame de la técnica para concentrarme en entregarle al público una interpretación honesta y genuina.

Como dices, Giselle es uno de los papeles que marcó al BNC por las actuaciones de Alicia Alonso desde 1943 ¿Cómo fue ensayar bajo esa presión?

El proceso de ensayo fue de la mano de Viengsay Valdés y Sadaise Arencibia, las dos son excelentes primeras bailarinas y magníficas Giselle. Para mí fue un alivio contar con ellas y sus enseñanzas. Ambas me dieron todo lo que han aprendido para llevar a cabo este personaje y eso fue lo más importante.

Aunque nos refieres que te entregaste a la interpretación del personaje, no podemos dejar de mencionar el trabajo con la técnica. ¿Cuál fue el momento de la obra donde te sentiste más segura?

Hablaré con total sinceridad: para mí era una gran preocupación la variación del primer acto, era lo que mayor reto me ponía desde la parte técnica. El segundo acto desde el principio lo sentí más natural, más apegado a mi forma de bailar. Así que me enfoqué mucho en el primero, en el inicio: en la salida de la casa, el primer bailable y la escena de la locura. Espero que se haya visto el resultado del trabajo, yo me emocioné muchísimo y espero que público también.

Insisto en que Alianed Moreno es una nueva promesa del ballet cubano. Es una bailarina con un alto nivel de compromiso y eso se nota cuando habla de su proceso. Sabe definir sus potencialidades y también reconoce que debe trabajar para llevar una mejor propuesta al público.

Al final de nuestra conversación, la nueva Giselle cubana se pronunció con ojos opacos, como cuando se contienen lágrimas: “le dedico el día de hoy a mi hija, el ser más importante en mi vida. No dudaré en reconocer que ella es parte de este esfuerzo. Ser madre me ha hecho mirar mi carrera de forma diferente”.

Yunior Palma en Hilarión. Foto © Marila Sarduy.

Más debuts en el BNC

Una de las partes fundamentales de Giselle es la aparición del guardabosque Hilarión, el pretendiente ignorado de este cuento, pero que tiene luces por “corpus dramático”[1]. Él es el encargado de inducir puntos de giro en la historia de este clásico.  Para dicho rol el Ballet Nacional de Cuba concibió a los bailarines Yunior Palma (sábado 21) y Alejandro Arderete (domingo 22).

Palma es un intérprete de complexión llamativa. Desde su entrada oficial al elenco del BNC en 2022, ha resaltado hasta convertirse en solista de la compañía. Se había probado antes en el personaje del guardabosques de Giselle y en con en esta temporada que concluye, sigue sobresaliendo por sus elegantes extensiones de brazos. Además, hay que destacar que posee saltos elevados, que parece ejecutar con facilidad.

Por su parte, Alejandro Alderete se estrenó como Hilarión. Hablamos de un joven histriónico, persuasivo en su tratamiento escénico, punto a su favor para completar la representación comunicativa de su personaje para estas funciones. También, es un bailarín con un amplio registro de habilidades, en especial para los saltos y desplazamientos.

“No es un personaje que me represente o esté a mi favor, porque no me siento en mi zona de confort, pero sé que así es el trabajo del bailarín y lo construí como lo vio el público hoy. Me siento muy feliz por este nuevo empeño”, declaró Alderete, quien luego respondería a la siguiente pregunta:

Te hemos visto en papeles más técnicos, pero este personaje demanda ser un buen actor y tener afianzada la psicología del personaje ¿A qué le dedicaste más estudio para elaborar tu Hilarión?

El mayor desgaste fue mental porque tuve que observar un amplio volumen de videos y escuchar las recomendaciones de los maestros, que no fueron pocas. Estuve largas horas frente al espejo para ver cómo tenía que interpretar al estar molesto o sufriendo. Hilarión es un personaje rudo, pero a la vez muy sensible al estar junto a Giselle, porque no quiere lastimarla.

La última de mis entrevistadas de esta noche fue Nadila Estrada, que estuvo a cargo de Myrtha, reina de las Willis. “Lo primero que sentí cuando me comunicaron la decisión fue temor, porque este es uno de los personajes más fuertes de la pieza. Myrtha es el antagónico de la historia y tiene un gran peso, sobre todo porque introduce el segundo acto”, así nos habló de su experiencia la novel reina de las Willi del BNC.

Viengsay Valdés y el cuerpo de baile del BNC. Foto © Frank D. Domínguez.

Es una realidad latente el cambio generacional que se produce en el Ballet Nacional de Cuba. Tengamos en cuenta que entre estos muchachos que se inician se encuentran las próximas estrellas que nos representarán en el campo de la danza clásica a nivel mundial. La decisión de la dirección de la compañía revela una intención estratégica: potenciar la carrera de las nuevas generaciones es una gran fórmula para preservar nuestro legado artístico del ballet, que acumula casi ocho décadas.

[1] Expresión utilizada para definir al conjunto de elementos que componen a un personaje dentro del entramado de una obra. Incluye sus acciones, gestos, psicologías, motivaciones (en el caso de la danza, también su semántica paralingüística y posicionamiento dentro de la pieza)

En portada: Alianed Moreno y Yankiel Vázquez. Foto © Marila Sarduy.

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