Entre la escena y el aula: Jornada Villanueva y las urgencias del teatro formativo en Camagüey

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Por Alexis Peña Hernández

La Jornada Villanueva regresó este enero a Camagüey con el objetivo claramente delineado de estrechar los vínculos entre el teatro profesional y el sistema de enseñanza artística, entendiendo la formación como un componente esencial para la continuidad y el sentido del quehacer escénico contemporáneo.

Lejos de concebirse como un evento conmemorativo aislado, la edición se propuso funcionar como un espacio de reflexión crítica, en el que confluyeron la teoría, la práctica escénica y el pensamiento académico.

El programa incluyó conferencias, presentaciones en teatro y una clase magistral, articuladas desde una mirada común; atender las necesidades reales del teatro cubano actual y propiciar el diálogo entre artistas, docentes y estudiantes. En ese entramado, la jornada reafirmó su vocación como plataforma para pensar la escena más allá del resultado espectacular, poniendo el foco en los procesos, la transmisión de saberes y la formación de nuevas generaciones.

Memoria, pérdidas y reinvención de los procesos teatrales

Cuando se pensó en la Jornada 2026, quizás no se concibió como un espacio de homenaje, sino meramente reflexivo y crítico, sin embargo, el diálogo se hizo idóneo para hablar de Anaysis Rodríguez Bermúdez, o Ana Roberts, como muchos la conocen, figura esencial del teatro camagüeyano y un referente pedagógico para varias generaciones.

El espacio trascendió el homenaje para abrir una reflexión sobre la pérdida de la memoria viva en los colectivos teatrales, una problemática cada vez más visible en el contexto actual, dada además por el crecimiento del éxodo migratorio de artistas hacia el exterior, o su salida en busca de solventar situaciones personales.

Desde su experiencia como director de Teatro del Viento, Freddys Núñez Estenoz, compartió una mirada honesta sobre los cambios generacionales que atraviesan hoy a las compañías teatrales. Su punto de vista le ha permitido entender que los grupos no se sostienen únicamente en la creación escénica, sino en los vínculos humanos que se construyen en el tiempo.

“Durante más de 20 años, Teatro del Viento funcionó como una comunidad estable, donde la permanencia permitió consolidar un lenguaje común y una ética de trabajo compartida, sin embargo, la salida progresiva de actores, muchos de ellos fundadores y, recientemente, la pérdida de Ana, implicaron no solo la ausencia de intérpretes, sino también la desaparición de procederes técnicos, formas de comunicación y saberes acumulados.

“Con Ana se va la última persona de esa generación que estuvo más de veinte años en el grupo; una actriz esencial y una maestra imprescindible”.

En la actualidad, la dinámica de trabajo se ha transformado. Los actores jóvenes suelen incorporarse por períodos breves, lo que obliga a priorizar la resolución inmediata del espectáculo por encima de los procesos formativos prolongados, en otras palabras, sería como tapar el sol con un dedo.

“Antes me enfocaba en formar al actor, en darle herramientas. Ahora me enfoco en que resuelva un personaje lo mejor posible. Es triste decirlo, pero es lo único que permite que el grupo siga saliendo a cartelera”.

A ello se suman las limitaciones materiales y energéticas que afectan los entrenamientos y la enseñanza cotidiana, y con ello se pierde el interés y los deseos de hacer buen arte. Ante tal panorama, no solo Freddys, sino todos los directores de compañías, asumen la reinvención como una condición inevitable; no como renuncia estética, sino como estrategia para mantener vivo un proyecto con una marcada trayectoria artística.

Pedagogía teatral: identidad, urgencias y diálogos necesarios

Sin duda alguna, con el paso del tiempo, se hacen visibles las peculiaridades de los cambios generacionales, por lo que se ha hecho necesaria la actualización de los modelos pedagógicos y su pertinencia en el contexto cubano contemporáneo.  Desde el ámbito académico, Leonardo Leyva, profesor de la especialidad de teatro en la Academia de las Artes Vicentina de la Torre, y organizador de la Jornada Villanueva 2026, defendió la necesidad de repensar los programas de estudio heredados y de colocar la identidad cultural en el centro de los procesos formativos.

“Uno como pedagogo debe provocar un estímulo que haga a los alumnos repensar su identidad, si uno no lo hace, es muy difícil que puedan aprender. Hay planes de estudio pensados para otros tiempos, para otros contextos. Yo decidí hacer un giro y hablar de Cuba”.

Para Leyva, enseñar teatro hoy implica partir de la realidad de los estudiantes, de sus vivencias, preocupaciones y contradicciones como generación. Desde esa premisa, surge El peso de una Isla, un proceso creativo con alumnos de la Academia de Arte Vicentina de la Torre, construido a partir de la poesía, la música y las sonoridades cubanas, inspirado textos cubanos de Virgilio Piñera, Gertrudis Gómez de Avellaneda, el diario de Cristóbal Colón, entre otros. El resultado fue un espectáculo que aborda temas como la pertenencia, la migración y el peso simbólico de la isla, despojando al actor de artificios para exigir una presencia escénica honesta y rigurosa.

Lejos del resultado artístico, Leonardo Leyva subrayó el valor pedagógico del proceso de “formar actores no solo desde la técnica, sino desde la conciencia cultural y humana”, entendiendo que el aula se extiende a la vida cotidiana, al ejemplo, a compartir las mismas carencias y esfuerzos que atraviesan a los estudiantes.

Más allá de los análisis y diagnósticos, la Jornada Villanueva evidenció la importancia del encuentro como acto cultural, no solo para debatir sobre las problemáticas comunes en las agrupaciones, ya sea por la imposibilidad de sostener programaciones estables debido a las limitaciones energéticas, el éxodo constante de actores y la dificultad de mantener equipos de trabajo que permitan procesos sistemáticos de creación y formación, sino para velar por el desarrollo escénico y teatral a partir del vínculo estrecho con la enseñanza artística.

Si bien la realización de eventos de esta índole colabora en el crecimiento profesional de los estudiantes, existen brechas aún en el desarrollo de la enseñanza artística debido a la desigualdad de semejanzas entre los planes de estudio y las características de las actuales generaciones. Dejando claro que la formación, la pedagogía y el diálogo no pueden circunscribirse únicamente a una fecha conmemorativa, sino que deben sostenerse en el tiempo como parte esencial del ecosistema teatral.

Fotos © María Félix García Posada