Por Yoamaris Neptuno Domínguez
En Trinidad, Sancti Spíritus, ciudad con casi tres siglos de historia teatral, Dador Teatro celebra su primera década. Su director, Fernando Gómez López, habla con la serenidad de quien ha sorteado obstáculos y con la alegría de saberse acompañado por la comunidad.
“Arribar a diez años es el premio a la consagración, al esfuerzo y la disciplina”, afirma. Recuerda cómo él y su esposa, la actriz Mirielsi Valdés, fundadores de la agrupación en 2015, asumieron el compromiso de llevar el arte a los lugares más intrincados de Cuba y de salvaguardar las raíces más autóctonas.
“Es indescriptible lo que sentimos cuando un niño nos reconoce en la calle y nos llama por los nombres de nuestros personajes. Saber que contribuimos a formar una nueva generación de niños en la ciudad es un goce inmenso.”
La conversación se abre hacia los talleres que han llevado a escuelas y barrios. Fernando explica que el objetivo fue acercar a los escolares y a la comunidad al oficio del titiritero, mostrar cómo se construyen las figuras y despertar en ellos la valoración del esfuerzo detrás de cada puesta en escena. “Queríamos que el arte de los títeres no muriera, sino que se multiplicara. Así formamos públicos más conocedores y exigentes, y descubrimos niños y jóvenes con aptitudes para el teatro.”
El relevo generacional también ha marcado la historia de la compañía:
“En estos diez años se han incorporado tres jóvenes procedentes del Centro Olga Alonso de Villa Clara. Comienzan con semanas de Trabajo Socialmente Útil y luego, al graduarse, se integran como actores. Es el caso de Aitana María Jorge Puerta, estudiante de segundo año, que hoy forma parte importante de nuestros talleres y actividades. Contribuimos a su formación y ella devuelve el esfuerzo con su trabajo comunitario. Es un beneficio mutuo.”
En medio de crisis y transformaciones, Fernando defiende el teatro como práctica social. “Cada espectáculo es un trampolín que convierte la realidad en disfrute y aprendizaje. Si logramos que los espectadores olviden por un momento los problemas diarios, o proponemos alguna solución, habremos contribuido a salvar la espiritualidad colectiva.”
El futuro también está en la mira. Para 2026, Dador Teatro estrenará Nahuel, texto de Fernando que aborda los sentimientos de un niño al recibir un hermanito.
“Sabemos que habrá obstáculos materiales y financieros, pero lo lograremos. Y seguiremos manteniendo activo nuestro repertorio, porque es lo que nos permite cumplir el compromiso con la comunidad, los escolares y otros territorios que reclaman nuestro modesto arte escénico.”
Así, la entrevista se convierte en relato: diez años de resistencia, talleres que multiplican saberes, jóvenes que se suman al relevo y un teatro que se entiende como práctica social. Dador Teatro celebra su aniversario reafirmando su pacto con la comunidad: seguir creando, seguir soñando, seguir dando.






