¿Cuántas serán las historias que se puedan contar?

Roberto Pérez León

Por esos azares complacientes que produce la realidad en su intrincado orden implicado encontré un ejemplar de la edición príncipe de George Polti, Les 36 situations dramatiques, Paris, Mercure de France, 1895. Édition originale publiée à compte d’auteur.

Se trata del primer documento que registra la cantidad de argumentos posibles, es el listado que establece los distintos tipos de historias que existen; y, de alguna manera, Les 36 situations dramatiques nos estaría diciendo que lo importante es encontrar una forma distinta de contar lo que ya existe: la sempiterna dialéctica entre la forma y el contenido.

Una situación dramática es el marco donde se desarrollan las relaciones socioculturales y sicológicas de los personajes y entre los personajes; como tal, la situación dramática hace posible la comprensión del desarrollo de las acciones en la dialéctica de fuerzas que entran en conflicto.

La situación dramática es sostenida por la tensión actancial que define la trama mediante los personajes claves con sus respectivas funciones, todo lo cual permite llegar al modelo actancial.

El dramaturgo veneciano Carlo Gozzi (1720-1806) y el escritor francés George Polti (1867-1946) junto a Etienne Souriau fueron los primeros teóricos que se ocuparon de establecer, estudiar y contar una por una las situaciones dramáticas.

El primer listado de situaciones dramáticas lo hizo Gozzi y se perdió, vaya usted a saber lo bien perdida que quedó, aunque J. W. Goethe y Friedrich Schiller llegaron a negar la tesis del veneciano pues no creían que solo fueran 36 las situaciones, y se pusieron a trabajar en el asunto pero no lograron llegan ni a 36 y decidieron no seguir con el tema.

En 1895, George Polti publica su paradigmática tipología de las que consideraba las únicas situaciones dramáticas posibles; en realidad, algunas no son más que estados de ánimo, disfunciones, trastornos mentales como puede ser  la Locura, otras son una suerte de hechos o sucesos como el Secuestro.

No obstante Las 36 situaciones dramáticas de Polti empezaron a ser muy consideradas por la capacidad indicial que contienen, además incentivaron investigaciones para llegar a un compendio definitivo de los temas de las historias posibles a contar.

George Polti, al haber estudiado más de mil textos (novelas, hechos históricos, casos reales, obras dramáticas, etc.), llegó a la osada conclusión de que sus 36 situaciones dramáticas son los 36 sentimientos básicos de la vida, pese a que designa algunas situaciones con términos que correspondes a estados síquicos o mentales, comportamientos sicosociales o individuales como lo son sacrificio, la ambición, el remordimiento, la venganza, etc.

Polti explica y desglosa una a una las situaciones: 1. Suplicar; 2. Liberación o rescate; 3. Venganza que sigue al crimen; 4. Vengar familiar con familiar; 5. Acosado; 6. Desgracia irreparable; 7. Ser víctima; 8. Rebelión; 9. Tentativa audaz; 10. Rapto; 11. Enigma; 12. Conseguir algo; 13. Odio entre parientes; 14. Rivalidades entre familias; 15. Adulterio homicida; 16. Locura; 17. Imprudencia fatal; 18. Crimen de amor involuntario; 19. Matar a alguien sin saber que es uno de los suyos; 20. Sacrificarse al Ideal; 21. Sacrificarse por los allegados; 22. Sacrificarse por la pasión; 23. Verse obligado a sacrificar a los suyos; 24. Rivalidad entre desiguales; 25. Adulterio; 26. Crímenes por amor; 27. Conocer la deshonra de un ser amado; 28. Amores imposibles; 29. Amar al enemigo; 30. Ambición; 31. Lucha contra Dios; 32. Celos equivocados; 33. Errores judiciales; 34. Remordimientos; 35. Reencontrar; y 36. Perder a los suyos.

Polti considera que podemos concebir una obra no a través de una sola situación dramática sino que puede que en la trama tenga lugar más de una situación, y en las operables permutaciones y combinaciones se teje la urdimbre del drama total.

Por su parte el filósofo y esteta Etienne Souriau en su libro Las doscientas mil situaciones dramáticas, publicado en 1950, demostró matemáticamente que por las combinatorias posibles entre los actantes que él toma en cuenta pueden existir 210.141 situaciones. Así es que sobre las 36 de Polti dice:

Cosa curiosa, en esta lista hay, si tiramos de los hilos, por así decir, un esfuerzo evidente por llegar al número de 36 […]. Porque a fin de cuentas adulterio y adulterio homicida no son dos especies, sino el género y una de sus especies. Sacrificarse, sea por el Ideal o por los allegados (¿por qué no también por Dios, por el honor, por los prejuicios, etc.?), es siempre una misma situación. ¿Y por qué separar el adulterio homicida de los crímenes por amor? […] Hay algo más grave. Muchas de esas entidades, dramáticas o no, no son realmente situaciones. Son acciones, aventuras, más exactamente tipos de acontecimientos. El rapto, incluso la muerte, o la imprudencia fatal, son medios evidentemente útiles para sustentar o alimentar la acción.

En 1993 Ronald B. Tobías publicó 20 Argumentos Maestros (20 Master Plots) y ellos fueron: 1. Búsqueda; 2. Aventura; 3. Persecución; 4. Rescate; 5. Escape; 6. Venganza; 7. Enigma; 8. Rivalidad; 9. El Aguerrido; 10. Tentación; 11. Metamorfosis (física); 12. Transformación (espiritual, emocional, etc.); 13. Maduración; 14. Amor; 15. Amor prohibido; 16. Sacrificio; 17. Descubrimiento; 18. Exceso de miseria (moral); 19. Ascenso; y 20. Caída.

Sin embargo el inglés Christopher Booker en Los siete argumentos básicos (The seven basic plots) publicado en 2004 solo anota siete situaciones: 1. Vencer al monstruo; 2. De la pobreza a la riqueza; 3. La Búsqueda; 4. El viaje y el regreso; 5. Renacimiento o resurgimiento; 6. Comedia; y 7. Tragedia.

En la relación de Booker no hay que ser muy enterado para darse cuenta que las dos última apuntan más a un género, a no ser que vea esas categorías como comúnmente se ven en la cotidianidad discursiva, pero por otra parte deja fuera de la lista dos argumentos que cataloga de inferiores: la rebelión contra el poder y el misterio.

En la Universidad de Vermont desglosaron solo 6 curiosas categorías, todas relacionadas con la alternancia entre la caída y el ascenso 1. De la pobreza a la riqueza (que describe un ascenso constante); 2. De la riqueza a la pobreza (caída constante), o Tragedia; 3. Hombre en el hoyo (caída y luego ascenso); 4. Ícaro (ascenso y luego caída); 5. Cenicienta (caída, ascenso y de nuevo caída); y 6. Edipo (ascenso, caída y ascenso).

Forzosamente la puesta en marcha de una situación dramática debe suceder  entre un protagonista y un antagonista, ellos son los que hacen posible el desarrollo del conflicto como estructura de vectores opuestos en sus direcciones. Pero entre estos dos actantes resulta conveniente la existencia de un tercero que se manifiesta a través de funciones que energizan el conflicto al darle la dinámica para su avance y resolución.

Entonces, digamos que una situación dramática es un conjunto de sucesos que hace posible la presentación, desarrollo y solución del conflicto.

Siendo así, una situación dramática es la conjunción dialéctica entre la mímica, las acotaciones, la expresión corporal, las manifestaciones de los posibles sistemas significantes, la naturaleza de las motivaciones y acciones de los personajes,  todo ello inmerso en la singularidad de la narrativa escénica donde la acción y todos los datos escénicos permiten la comprensión del hecho espectacular.

La obsesión del ser humano por contar pareciera que no cesará. Jorge Luis  Borges declara que “no deja de ser significativo que hablemos de contar un cuento y de contar hasta mil. Todos los idiomas que conozco usan el mismo verbo, o verbos de la misma raíz, para los actos de narrar y de enumerar; esta identidad nos recuerda que ambos procesos ocurren en el tiempo y que sus partes son sucesivas.”

No hemos podido desde la aurora esplendente de los griegos obviar a Aristóteles; el estagirita establece la ecuación inicio/desarrollo/fin de la dramaturgia que tras más veinte siglos continúa posicionada en sus enclaves ya sea vista como “dramativa” o “narraturgia” pero siempre dramatúrgicos.

Pareciera que pese a las audaces y creadoras refutaciones sigue vigente el criterio de Aristóteles al que llegó luego de  detallar la literatura dramática que existía en su momento y poner en claro las constantes y los mecanismos de las obras.

Si en el ser humano hubiera primado la tendencia al rito puro en lugar de la representación de una anécdota, otro gallo cantaría y no estuviéramos atados a tener que echar un cuento siempre. Pero no fue así.

Hoy en medio del “todo vale” de la ola post que empapa gran parte de la producción escénica contemporánea podría resultar irrisorio a la hora de la creación, análisis y percepción de un espectáculo ponerse a considerar las ya clásicas situaciones dramáticas que tuvieron su origen hace más de un siglo.

Pero el fantasma de Georges Polti, cargando con sus 36 situaciones dramáticas, sigue apareciendo en el cine, la televisión, la literatura, las artes escénicas, ya sea en espacios convencionales o  en espacio-tiempos de legitimidad virtual donde continuamos contando los mismos argumentos intactos desde La Biblia y los antiguos griegos.

La causalidad de una historia precisa de organización para que sea significativa desde el ejercicio de abstracción que es el acontecimiento artístico.

Una historia no es la vida y tampoco ni siquiera una mera imitación de ella. La forma de contar es el reto de la invención, la experimentación y el asalto que exige todo acto creativo.

La artisticidad de la historia estará en la forma en que se convierte en espectáculo. El contenido de la historia da sentido a la forma. Pero la forma hace que el contenido tenga espesores estéticos que sobrepasan las experiencias de la cotidianidad y así el contenido deja de ser la vida real por la construcción dramatúrgica.

En el arte no hay posibilidad de soslayar el proceso dialéctico del binomio forma-contenido con sus resultantes y definitorias fuerzas comunicantes.

Narrar o contar está en la inmanencia de todo texto donde podrá ser disfrutable la ficción si hay fortaleza en el tono y en la voz del narrador.

Pobres de lo que se empeñan en encontrar lo nuevo bajo el sol y sudan la gota gorda por contar lo que nunca se ha contado.

Foto de portada tomada de www.bulledeyack.fr

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