CONCLUYE TALLER EL ROYAL COURT THEATRE EN LA HABANA

CONCLUYE TALLER EL ROYAL COURT THEATRE EN LA HABANA

Por Mery Delgado

La cuarta generación de dramaturgos cubanos formados por el Royal Court Theatre de Londres mostró los resultados, bajo la dirección del Premio Nacional de Teatro, Carlos Celdrán, quien asesoró  la lectura de fragmentos de las nuevas obras en proceso.

La sala Adolfo Llauradó fue el escenario donde inicialmente  Rafael Pérez Malo, vicepresidente del Consejo Nacional de las Artes Escénicas, agradeció públicamente el taller de formación coordinado por Elyse Dodgson, quien junto a los profesores y  dramaturgos británicos April de Angelis y Stephen Jeffreys, logró los progresos en la escritura de los jóvenes dramaturgos cubanos.

Por su parte, Elyse Dodgson expresó su satisfacción de estar en La Habana apoyando la carrera  de estos maravillosos escritores cubanos, gracias a la colaboración que durante 14 años ha sostenido de manera ascendente Cuba y el Reino Unido, y agregó: “Esto no hubiera podido realizarse  sin el apoyo del  Consejo Nacional de las Artes Eescénicas“.

Asimismo habló elogiosamente de Carlos Celdrán, sus excelentes atributos la llevaron a escogerlo como el director guía de los procesos creativos en desarrollo que serían presentados al público. Y destacó en sus palabras: “Ha sido muy emocionante verlo trabajar con estos jóvenes dramaturgos y el colectivo de actores”.

Los escogidos fueron: Laura Liz Gil Echenique (El callejón de Sagua), Roberto Viña (No mirarás), José Raúl Acosta (Cuba), Leonardo Estrada (Archivo para veteranos), Ricardo Sarmiento (No dirás la verdad),  e Irina Davidenko (Pitirre).

“Ha sido un proceso interesante –confesó Carlos Celdrán a Cubaescena, al concluir las presentaciones- porque es un taller muy especial, que no es exactamente ni un taller de actuación, ni la búsqueda de un espectáculo, ni un working progress, no tiene ninguna de esas características. Es algo muy particular que hace el Royal Court, a través de sus talleres internacionales y en Inglaterra, que es reunir actores, un director, y algunas obras que se están escribiendo ya muy adelantadas, para someterlas a la práctica a ver si funcionan, y aunque no están completas; desde la perspectiva del director y de los autores, es una forma de que ellos completen un ciclo de aprendizaje a la hora de escribir”.

Y subrayó: “Yo estoy muy encantado de hacer esto, porque es una experiencia distinta. No me veo forzado a entrenar actores, ni la presión de hacer un espectáculo, si no simplemente ayudarlos a develar un proceso o una escena que está empezando. Ellos,  los dramaturgos han reescrito las escenas con nosotros, han cambiado cosas, desechado puntos de vistas, se han cogido caminos inesperados para escenas que ellos ni veían, otros se reafirmaron. Entonces, para mí fue mu creativo poder participar de este  taller del Royal Court”.

Un público bien diverso, entre estudiantes, familiares, especialistas, además de los propios profesores involucrados junto a otros escritores cubanos de otras generaciones, entrenados también por la prestigiosa institución inglesa, aplaudió las propuestas y validó un camino recorrido que aún debe seguir creciendo para la propuesta final.

Desde el 2002, el Royal Court realiza talleres en Cuba con el fin de estimular la producción de dramaturgos jóvenes, y ahora fueron 14 los escogidos  para decantar a estos seis jóvenes.

Foto British Council

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