Por Noel Bonilla-Chongo
Creada en 2011 por iniciativa del coreógrafo y director Mickael Six, la compañía francesa de danza contemporánea Bakhus está en La Habana. Un amplio programa, con la inclusión de fórums temáticos en la Alianza Francesa de La Habana, talleres y clases abiertas en Fábrica de Arte Cubano, encuentros con bailarines profesionales de agrupaciones habaneras, además de la función única de la pieza GAIA 2.0 en la sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba, ajustan la apretada agenda de los visitantes.
Invitados de Francia al catálogo de actividades del Mes de la Francofonía 2025, la agrupación reafirma su manifiesto de colocar a la danza al centro de la interinfluencia de diferentes prácticas artísticas para multiplicar las posibilidades de expresión y encauzar cada proyecto desde una dinámica propia. En las propuestas creativas de Bakhus, la acrobacia, la música en vivo, el vídeo instalación, el arte circense, junto a la construcción escenográfica, la manipulación de objetos, etc., participan del diálogo entre el cuerpo físico danzante y el espacio total que lo abriga.
Las creaciones de Bakhus nacen de esos encuentros enriquecedores y diversos con el propósito insaciable de unir deseos, juntar las habilidades de sus artistas individuales y propiciar ricas experiencias comunes. En paralelo, la estancia habanera de Bakhus ha posibilitado el intercambio con líderes y agrupaciones amateurs que tienen al break dance y el hip hop como vocabulario danzario. Hecho cotidiano para los artistas franceses, quienes desarrollan un significativo proyecto de incidencia pedagógica y comunitaria, expandiendo sus modos formativos y artísticos en entornos diversos; la sensibilidad de sus acciones públicas, su presencia en eventos culturales y deportivos en gran parte del mundo, son sello distintivo de la agrupación dentro del amplio panorama de la danza francesa contemporánea hoy.
Bakhus radica en el sur francés, cuenta con el apoyo de instituciones culturales, teatrales y empresariales de las principales ciudades del Departamento de Alpes Marítimos; siendo notorio las coproducciones con el Théâtre de Grasse (Escenario designado para el acompañamiento nacional al arte y a la creación para la danza y el circo. Hecho que nos permite apreciar cómo el Hip Hop ha consolidado su quehacer para devenir objeto de atención de instancias muy diversas en el país donde se codificara hace ya casi seis siglos la más estricta danza académica.
Para Mickael Six y los cuatro bailarines (Sami Loviat-Tapie, Marius Fanaca, Camille Masia y David Owel) de la compañía que ahora están en La Habana, el Hip Hop es más que un pretexto raigal y conviccional que les hace ver la danza como un espacio de mediación sobre la huella que dejan cuerpo, espacio y seres humanos en la tierra. No solo es un estilo, una tendencia o una supuesta técnica de expresión dancística, los hiphoperos salen y bailan en el centro, en las márgenes, en el césped, en el asfalto o en el tablado del más exquisito escenario, quizás como “quiebre” genealógico decidido para des-jerarquizar las miradas que otrora desacreditaban un cosmos bailante desconocido.
Sí, el contenido en aquel conjunto de elementos y dispositivos puestos en juego: cuerpos vestidos con holgados ropajes deportivos, el reojo observante de quien pasaba escurridizo como si esquivara un aparente signo extremo de la juventud protestante y tantos. Y más allá de los estilos de bailes que están en los orígenes de cada bailarín de Bakhus, el cuerpo como primer elemento-objeto de creación y de experimentación que se reafirma a modo de lugar de reinvención a través de la puesta en acción de una teatralidad específica y una danzalidad desbordada fluctuante del azar, a la batalla, a la emergencia del impulso, al clamor callejero. Entonces, las coreografías que de ese reservorio resultan, podrían ser repertoriadas, si siguiéramos la fórmula antropológica de Mauss, en “Las técnicas del cuerpo y la noción de persona” (en: Sociología y Antropología, de 1979), una serie de “técnicas del cuerpo”, considerando primeramente que los hiphoperos se sirven de sus cuerpos no de un modo “natural” sino a partir de la conformación de un habitus que implica elementos estructurales arraigados en las características de una sociedad particular, pero sin desatender la implicancia de lo fisiológico, lo psicológico y lo corporal en tanto vehículo sociológico de expresión.
GAIA 2.0
Es la propuesta de la compañía Bakhus en el Mes de la Francofonía 2025, pieza que procura cuestionar el lugar del desarrollo tecnológico en nuestra vida cotidiana, sus influencias y, en ese contexto, el significado de la palabra “Humanidad”. Cómo la naturaleza del hombre célula se enfrenta al hombre aumentado. ¿Cuál es el lugar del ser humano en un mundo donde las lógicas productivistas y económicas predominan sobre las lógicas humanistas y ecológicas? Pretender responder esta pregunta, implica volver sobre los tránsitos de la “Humanidad” y así enfrentar los desafíos que nos esperan.
Lejos de querer afirmar grandes verdades o aportar nuevas reflexiones filosóficas sobre este tema, GAIA 2.0, en la conjunción de sus dispositivos coreográficos, de la performance corporal, la videocreación y las razones primarias del proyecto, invitan al espectador a tomar conciencia de que habitamos una nueva revolución tecnológica, que evoluciona muy veloz y que este propio proceso nos hace repensar cada día el paso de nuestra existencia y el peso de nuestro obrar como individuos en el mundo. El futuro nos lo dirá, pero urge imaginar mejores modelos económicos, sociales, políticos y ecológicos de preservación la vida en la Tierra.
Y para ello, los cuerpos físicos incansables de los danzantes, sus trazos fugaces entre la sutil iluminación y los efectos visuales del video mapping, el juego con la escenografía y telas móviles, sitúan al espectador en la franja de lo temáticamente corpóreo y la imaginería teatral inatrapable. Cual juego de seducción visual, sonoro, espectral de una danza tan contundente como comedida. Bricolage en correspondencia con los mandatos y medianías de lo digital ante lo analógico, o sea, entre el ser humano y la máquina.
GAIA 2.0 es invitación atenta y pertinaz en tiempos donde la deshumanización de la “cosa en sí”, se vuelve herramienta recurrente para desafiar la resistencia de nuestros modos de sapientes de ir más allá del sí de la coseidad misma, en revancha perpetua por salvar la vida, lo humano, la tierra y este conglomerado desigual que la habita.