Feria Fiñe: teatro para la infancia en tiempos de escasez

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El Teatro Guiñol de Camagüey ha demostrado que, en un panorama nacional marcado por restricciones estructurales, la continuidad de la Feria Fiñe demuestra que es posible sostener acciones culturales de bien público desde la gestión local

Por Alexis Peña Hernández

La segunda edición de la Feria Fiñe, impulsada por el Teatro Guiñol de Camagüey y respaldada por el Consejo Provincial de las Artes Escénicas de Camagüey se consolida como una de las experiencias más coherentes dentro del panorama actual de las artes escénicas en el territorio.

Del 12 al 15 de febrero, la ciudad de Camagüey volvió a confirmar que el teatro para la infancia puede sostenerse como una práctica cultural pertinente incluso en escenarios atravesados por limitaciones materiales.

Concebida en 2025 para celebrar el aniversario de la histórica agrupación titiritera, la Feria ha ido desplazando progresivamente su eje desde la conmemoración hacia la intervención cultural. Su primera edición estuvo marcada por el colapso del sistema electroenergético nacional, lo que obligó a trasladar los espectáculos hacia plazas y arterias públicas. Esta segunda entrega no escapó a las tensiones del contexto; las restricciones de transportación, derivadas de la escasez de combustible, limitaron la presencia de compañías de otras provincias y concentraron la programación en agrupaciones locales.

Lejos de empobrecer el evento, la circunstancia terminó por reforzar su sentido territorial y vocación comunitaria. La Feria Fiñe no se articuló como un simple circuito de presentaciones, sino como un modelo de gestión cultural que establece vínculos directos con los sistemas educativo y de salud.

Las presentaciones en centros escolares y hospitalarios evidenciaron con claridad una dimensión que con frecuencia queda relegada en el análisis escénico: el teatro como práctica de acompañamiento social.

En los espacios, donde la rutina institucional y las carencias materiales suelen imponer una atmósfera de desgaste, la irrupción del hecho teatral adquiere un valor que trasciende lo estético. La risa infantil, recurrente en el discurso sobre el teatro para niños, aparece aquí despojada de sentimentalismo, funciona como un indicador concreto de acceso cultural, de restitución simbólica y de presencia activa de la política pública en la vida cotidiana.

En un panorama nacional marcado por restricciones estructurales, la continuidad de la Feria Fiñe demuestra que es posible sostener acciones culturales de bien público desde la gestión local. Su principal logro no radica en la magnitud de su programación ni en la diversidad geográfica de sus participantes, sino en la claridad de su propósito que consiste en situar a la infancia en el centro de la acción cultural y convertir el teatro en un espacio de encuentro, cuidado y cohesión comunitaria.

Resulta justo, en ese sentido, reconocer el acompañamiento institucional que ha permitido su permanencia. El respaldo del Consejo Provincial de las Artes Escénicas y la capacidad organizativa del Teatro Guiñol de Camagüey evidencian una voluntad de gestión que apuesta por la continuidad, el impacto social y la pertinencia cultural. La Feria Fiñe es una muestra de que, incluso en tiempos adversos, el teatro sigue siendo una forma concreta de intervención pública, un acto de resistencia simbólica que, a través de la risa de un niño, restituye sentido a la vida colectiva.

Fotos © el autor