Alas para mi voluntad, una obra sobre la perseverancia y el camino hacia los sueños
Por Omar Valiño
Hacía tiempo que no veía Titirivida, el histórico grupo pinareño de mi amigo Luciano Beirán, siempre recordado. En los últimos años bajo la guía de Nelson Álvarez Guerra, formado allí y defensor de la bien asentada tradición ética y estética del colectivo.
En medio de esta situación tan difícil del país, llegó la agrupación desde Pinar del Río a La Habana con el concurso de varias ayudas institucionales y el indiscutible esfuerzo y sacrificio de sus miembros.
Presentó en el acogedor túnel de La Proa, Alas para mi voluntad, con dramaturgia y dirección del propio Nelson, a partir de la inmortal narración El cangrejo volador, de Onelio Jorge Cardoso, esencial en la cuentística cubana y en el numeroso registro de adaptaciones de la pieza por parte del teatro de títeres y para niños en la Isla.
Entre ellas, rememoro la muy famosa del propio Titirivida, dirigida por Carlos Piñero, que creo haber visto por primera vez en el Festival de Teatro para Niños y Jóvenes de Cienfuegos, en 1988. Imposible olvidar aquellos títeres elaborados con fibras de yarey o guaniquiqui que acentuaban la presencia del campo en el relato.
Con todo derecho, ahora el director propone otra pauta. Una escena más colorida. Y una dramaturgia sinuosa que, sin abandonar la historia, mezcla música en vivo y teatro para contar la interacción del Cangrejito (Ana Loaces), con la Paloma y la Jicotea (Luz Medina) y con Abuelo Cangrejo y Guajiro (Nelson Álvarez).
La música (Odalys Rodríguez, Frank Falcón y Maylin Estévez) adquiere una especial importancia. Crea un espacio propio, mueve la escena, se abre a lo jocoso con el guateque y subraya la pertenencia cultural oneliana.
Contrario hasta a su ADN, el cangrejito no quiere su cueva en la tierra. Enfrenta criterios y consejos que intentan reducirlo a su destino, a lo dominante, a lo «normal», pero él lucha decidido por armarlo en la copa de un árbol. Una poderosa metáfora sobre la libertad propia, la misma que defiende Cuba hoy frente al vecino matón cuyas últimas represalias, sin embargo, no impidieron al «pueblo duro» estas presentaciones de Alas para mi voluntad, de Titirivida. Ni impedirán construir, entre todos, un nido hacia las estrellas.





