Por Ulises Rodriguez Febles*
El 6 de febrero, se celebrarán diez años de la creación del Museo de Esculturas en Madera de la Dramaturgia Cubana, y también 10 años de la inauguración del Café Galería La Vitrina, que nació, como parte del proyecto fundado por la Casa de la Memoria Escénica.
Era 2016, estamos en el 2026.
Ese día, como para arrancar potentamente, se inauguraron las primeras dos, Si vas a comer espera por Virgilio, de José Milián ( Matanzas, 1946) y El Quijote… , de Albio Paz (Zulueta, 1936).
La primera, la de un autor matancero, que escribió una obra sobre el relevante poeta, narrador, dramaturgo cardenense Virgilio Piñera (1912)
El otro, un homenaje íntimo, personal, entrañable de Adán Rodríguez Falcón (Matanzas, 1968), a Albio Paz, con quien se inició en el diseño escenografico a partir de 1992, con Teatro El Mirón Cubano.
El Quijote, fue uno de sus diseños para el teatro callejero, presentado en varios espacios de Cuba y el mundo, y una obra emblemática de la creación callejera de Paz. Después, ese Quijote en la entrada de Milanés 28007 entre Jovellanos y Matanzas, se ha convertido en una metáfora, un símbolo del trabajo de la Casa de la Memoria Escénica en la conservación, defensa y difusión del patrimonio, contra todos los obstáculos – molinos a lo que debe enfrentarse un archivo, mientras otros desaparecen, renacen y mueren, o jamás nacen.
La idea del museo tuvo, desde el inicio, el objetivo de rendir, enaltecer, realizar un viaje por la dramaturgia cubana, y también, lo que es muy importante, visibilizar, conectar lo que guardan las riquezas patrimoniales del Archivo, (ese espacio de memoria, que abarca la segunda mitad del siglo XX, hasta hoy) que es el objetivo fundamental de la Casa-memoria-escenica y también de los fondos de la biblioteca, que unos años después, se convirtió en La Selva Oscura (2019), y forma parte de las piezas del museo, recreada en maderas preciosas cubanas, por Rodríguez Falcón, y que rinde homenaje a Rine Leal y su libro sobre la historia del teatro cubano.
El Museo, también se relaciona con el Banco de la Dramaturgia Cubana, un proyecto de la Casa, con el Ollantay Center de Nueva York, coordinado por el dramaturgo e investigador Pedro Monge Rafuls , y con la propia historia de la Casa en el auspicio de eventos como la Jornada de la Dramaturgia Cubana (2003- 2007), coloquios, presentaciones de libros, investigaciones sobre obras y autores, desde que en el 2005, se realizará el Coloquio 80 Estorino, auspiciado junto a Tablas Alarcos, CNAE, CPAE, y otros, que constituye, un momento diferente y definitivo en los objetivos y en las estrategias metodológicas de la Casa de la Memoria Escénica.
Cuando en el 2015, se me ocurrió la idea de crear el Museo, después de leer bibliografía diversa y actualizada, sobre la teoría e historia de los mismos, para que pudiera insertar el proyecto de 60 piezas dedicadas a obras cubanas desde el siglo XIX hasta la actualidad (es decir, supuestamente estamos comenzando), en un espacio – casa, que es la sede de la Memoria Escénica, pero también del Consejo Provincial de las Artes Escénicas, enseguida pensé y recurrí a Adán Rodríguez Falcón, que ya había abandonado El Mirón Cubano, y estaba listo para demostrar su talento.
El Museo, en otra variante, hubiera podido recepcionar, obras de otros creadores con estéticas diversas; pero Adán, sintetizaba varios motivos, que definirían la creación y evolución del mismo.
1) La hermandad y el origen de ambos desde la adolescencia, lo que propicia compenetración, entendimiento, para trabajar juntos en un proyecto así.
2) La sensibilidad, laboriosidad y creatividad como artista; pero también, su formación en la Escuela Nacional de Arte, el conocimiento teórico y práctico del diseño escenográfico y sus requerimientos, fundamentalmente la monumentalidad del teatro callejero.
3) Su capacidad de usar con originalidad, espacios no convencionales y materiales, reciclados de la naturaleza o del abandonados, para crear las piezas, por su formación como diseñador escénico y dominio de otras técnicas.
Lo cierto, es que de las primeras dos piezas expuestas aquel 6 de febrero de 2016, se ha llegado a las 25, con un promedio de dos a tres anuales. Hay cuatro últimas, proyectadas para develarse; una de ellas, en marzo durante el FESTITIM y otra que rendirá homenaje a Abdala de José Martí, en el único espacio vacío que va quedando.
Serán las últimas.
Autores como José Jacinto Milanés, Virgilio Piñera, Abelardo Estorino, José Ramón Brene, Pepe Triana, José María Heredia, René Fernández Santana, José Milián, Albio Paz, Jesús del Castillo, Gilberto Subiaurt, Gerardo Fulleda León, Carlos Celdrán , Pedro Monge Rafuls , Cristina Rebull, Yerandy Fleites Pérez , Abel González Melo , José Manuel Espino Ortega , Norge Espinosa Mendoza , Amado del Pino, Alberto Pedro, Federico Villoch, Dora Alonso, Ulises Rodríguez Febles, y una coreografía de Liliam Padron , inspirada en una obra de teatro.
La mayoría tienen énfasis en dramaturgos matanceros o con cierta relación con la ciudad y hasta con la Casa de la Memoria Escénica; pero la idea del proyecto, frustrado por las circunstancias, eran determinar áreas temáticas, potenciar cada pieza escultórica con objetos o documentos museables, relacionados con el autor, el texto o la puesta, y agregarle, un retrato, dibujado por un artista visual sobre el dramaturgo homenajeado.
Cada develación de las esculturas, han incluido, en los casos posibles, la presencia del autor o de actores, actrices y directores implicados con la puesta, y en algunos casos de familiares.
También en su mayoría, las inauguraciones han contado con la representación de fragmentos del texto, paneles teóricos, coreografías homenajes, conversatorios, rescate de documentos de archivo ( fotos, manuscritos, vestuarios…) u otras experiencias, que convierten el momento en un espacio significativo de intercambio y memoria, que guardamos en nuestros archivos.
La sorpresa de descubrir lo que ha creado Adán en su taller en Guanábana, también forma parte de la espectativa.
Conceptualmente, el Café Galería La Vitrina, es parte de la integración museo, galería, biblioteca, sala de actividades y patio Vagos Rumores , con tres de las piezas en su área, la Pared de las frases (sobre danza, circo, teatro, archivo…), el jardín y las ofertas gastronómicas, que en la primera etapa, y como está concebido desde siempre, tenían nombres de obras de la dramaturgia cubana, como por ejemplo, un café «María Antonia», una limonada «Ana en el trópico» o un bocadito «Contigo pan y cebolla».
El museo y el Café, además, han propiciado diversos espacios teatrales y culturales, como el Dramaturgia Vital, un proyecto de colaboración con el grupo Vital Teatro, dirigido por Alejandro Palomino, para difundir a los autores, funciones de colectivos cubanos e internacionales, peñas y otras experiencias de programación cultural.
Visitado por participantes en eventos nacionales e internacionales, escuelas de la comunidad, y público nacional e internacional, (unas sesenta mil visitas en diez años) funciona como espacio didáctico, que constituye un recorrido por una zona de la dramaturgia y la historia nacional.
Varios fotografos han captado las piezas, como Frank Alexis Ortega Sosa , Premio Anaquel, 2024 con el registro de las piezas; Adversy Alexi Alonso o Ramón Pacheco Salazar .
La inclusión de 20 de sus piezas en el Registro de Bienes Culturales, partir de un expediente documentado por los especialistas Yunieris Hernández y Alexander Rodríguez, apoyado por un documental también realizado por ellos; así como la inclusión en una nueva edición del libro sobre museos matanceros, del historiador Urbano Martínez Carmenate, constituyen algunos de los resultados concretos de los diez años de celebración.
La selección de la imagen de la hermosa pieza Electra Garrigó, de Virgilio Piñera, con foto de Adversy Alexis Alonso, servirá en este 2026 de portada al libro La puerta Electra, selección y prólogo del investigador Yoandy Cabrera.
Desde el 2025, se le han dedicado algunos espacios teóricos, como el I y II Laboratorio Archivo de la Memoria Escénica, que han propiciado intercambios diversos, sobre resultados, anhelos y debilidades de un proyecto alternativo y único.
Mantener un archivo escénico ( luchando contra las adversidades de todo tipo) y un museo, en un espacio reducido e inhóspito, constituyen un desafío, que es lo que celebramos. Y también celebramos, la existencia de los que lo cuidan cada día anonimamente, mujeres y hombres mayores de edad, que forman parte de esas esencias cotidianas, a veces olvidadas, que tienen nombres como Diego, Ricardo, Sonia, Olga Lidia Rodríguez Díaz …, y que junto a las piezas, están siempre ahí, como guardianes de una historia de la escena cubana, que vive en los archivos y también en la madera.
- Dramaturgo, narrador e investigador, fundador del Museo de Esculturas en Madera de la Dramaturgia Cubana. Director de la Casa de la Memoria Escénica.





