SANTIAGO DE CUBA, CUNA Y PAN EN MACUBÁ *

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Publicamos este texto a propósito de haber recibido Fátima Patterson, directora de Estudio Teatral Macubá, el Premio Nacional de Teatro 2017
Por Marilyn Garbey
Cuando, según la leyenda, faltan unas horas para el instante de la resurrección de Cristo, nos encontramos en la casa que acunó al poeta cantor de la libertad, para celebrar los 20 años de trabajo del Estudio Teatral Macubá.
El grupo debe su denominación a la fusión de dos palabras estremecedoras, Madre y Cuba. Y esa fue la elección de una mujer, Fátima Patterson, que ha hecho del teatro una suerte de madre nutricia para hablar de su Patria, para hablar de Cuba, como lo hizo José María Heredia.
Raras veces una actriz de la radio y la TV se va al teatro, pero Fátima Patterson llegó al Conjunto Dramático de Oriente, luego al Cabildo Teatral Santiago, para asumir personajes que quedaron en la memoria de sus espectadores. En 1992, año difícil para Cuba, cuando la consigna era sobrevivir, ella emprendió lo que parecía una locura: fundar el Estudio Teatral Macubá. Fue como una declaración de principios: el teatro sería, para siempre, su casa. En ese gesto la acompañaron Consuelo Duany, Teresa García, Mateo Pazos.
Fundar un grupo de teatro es una aventura que requiere de inteligencia y de rigor, de esfuerzos y constancia. Pero ya se sabe de la firmeza de carácter de Fátima Patterson, de su pasión por el trabajo, de su respeto por los seres humanos.
A lo largo de 20 años ha creado una obra a la que le han prodigado aplausos en Cuba y en otros lugares del mundo, por la cual han recibido premios y reconocimientos del público y de la crítica.
Me cuentan que Fátima nació en el barrio de Antonio Maceo y Guillermón Moncada, de Frank y Josué País. Desde su nombre invoca a la virgen mambisa, Fátima de la Caridad se llama. Los espíritus que la protegen la hicieron negra y mujer. Y dicen que la han visto arrollando por las calles santiagueras al ritmo de la conga de Los Hoyos. Con todos esos elementos, la suerte estaba echada. Así, el Estudio Teatral Macubá, asentado en una derruida casona de la calle Enramada, se ha consagrado a estudiar la vida en Santiago de Cuba, esta tierra caliente, bañada por el terso mar del Caribe. Toman «como recursos expresivos todo lo que proporcionan los sistemas mágico religiosos; el trance, la semi vigilia, los sueños y la percepción consciente o inconsciente previsible o accidental de lo cotidiano trascendente y de la muerte». También «se nutren de la cultura popular tradicional, la poesía antillana, los patakines yorubas, la tradición oral y las vivencias personales», para indagar en el carnaval «donde mejor se puede gozar». En los olores y los sabores de la ciudad. En las relaciones familiares y las pasiones humanas.
En los personajes y tradiciones populares, en la música y los mitos de esta región de la Isla. Mafifa, la mujer que fue compañera de la conga de Los Hoyos, desafiando las exigencias de una saga machista. El mundo de los muertos que bendice al mundo de los vivos. Las mujeres, la racialidad y la espiritualidad. El Estudio Teatral Macubá abordó esos temas cuando aún no estaban de moda, razón por la cual muchas veces lo tildaron con epítetos descalificadores. Pero el trabajo y el estudio, la autenticidad y la honestidad fueron brújulas para abrir el camino labrado durante 20 años. Ahora sabemos que Gardel no tenía razón, que la vida no es un soplo si se dedica al teatro, que la existencia de Fátima y del Estudio Teatral Macubá es puro teatro.
Hoy, cuando el país vive cambios profundos, la gente de teatro debería volver a las preguntas iniciales: ¿por qué hacer teatro? ¿para qué hacer teatro? Por eso el Estudio Teatral Macubá no se detiene a vivir de las glorias pasadas: estrenan obras cada año, su sede permanece abierta al público, asisten a los eventos más importantes del país, sus actores presencian los montajes de sus colegas.
Creo, entonces, Fátima de la Caridad Patterson y Patterson, que las cosas que quisiste las lograste alcanzar. El Estudio Teatral Macubá, uno de tus hijos más preciados, goza de buena salud a 20 años de su nacimiento. Larga vida para ustedes, que los espíritus bienhechores del teatro les protejan y les den la luz, a unas horas de la resurrección del Cristo que propicia el milagro del teatro.
* Tomado del libro Volvernos Teatro. Memoria de un Festival (2013). Elogio leído el 6 de abril de 2012, en la ceremonia de entrega de la Placa Heredia al Estudio Teatral Macubá, en la sede de la UNEAC de Santiago de Cuba.

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