Perro callejero en El Mejunje, descentrar la danza

Luis Enrique Ramírez ha tenido muchas experiencias fuera de la danza, de hecho, en varias ocasiones se alejó completamente de ella. Esto hizo que su aparición en un escenario como el de Villa Clara donde existen compañías de larga trayectoria despertara cierta desconfianza.

Por Mercedes Borges Bartutis

El Concurso Nacional de Coreografía e Interpretación DanzanDos de Matanzas sacó a la superficie de la danza cubana un nombre que ha empezado a resonar en muchos lugares. Perro Callejero es la identificación que lleva un proyecto nacido en Santa Clara, en enero de 2022 y que hoy mantiene una peña mensual en El Mejunje, ese lugar exótico y único que ha sabido arropar nuevas propuestas con valores, mucho antes de que lo hicieran las instituciones culturales.

El proyecto Perro Callejero está dirigido por el joven coreógrafo Luis Enrique Ramírez Álvarez, el pasado mes de octubre llegó al Concurso DanzanDos, siendo casi un desconocido y se llevó el Gran Premio de Coreografía con la obra Simbionte, pieza que defendieron los hermanos Darién y Dasiel Rosales, quienes además se llevaron el Premio de Interpretación Masculina, de forma compartida. Simbionte es una palabra inventada por Luis Enrique, según explica es la simbiosis de varios estilos y expresiones en una sola pieza donde los bailarines tienen una alta exigencia técnica e interpretativa.

Perro Callejero presentó este 13 de diciembre  Perro con Purpurina en El Mejunje, donde el proyecto tiene un público habitual. La pieza forma parte de una serie, donde se han estrenado los títulos Perro en Construcción y Tumbao del Vecino.

Los inicios fueron muy atípicos, el proyecto Perro Callejero comenzó con la decisión de un pelotero del equipo Villa Clara, Landy Artiles, de bailar. Landy le dijo a Luis Enrique que le interesaba la danza como otra forma de expresión corporal. Esto sumado a las inquietudes del joven coreógrafo de hacer algo en medio de la crisis en que nos mantuvo la Covid, las muertes que provocó, el estado de inmovilidad en que nos colocó y la desidia a la que nos llevó, fueron la fuente principal del creador santaclareño para empezar a realizar pequeños ensayos coreográficos donde la crisis cívica era elemento indispensable para la producción coreográfica.

Luis Enrique Ramírez ha tenido muchas experiencias fuera de la danza, de hecho, en varias ocasiones se alejó completamente de ella. Esto hizo que su aparición en un escenario como el de Villa Clara donde existen compañías de larga trayectoria, como Danza del Alma o Cuba Baila, despertara cierta desconfianza. Pero hay que aplaudir estas otras formas de descentrar la danza, de hacerla diferente, otras formas que permiten hacer visibles a nuevos ejecutantes, cuerpos distintos en el escenario, sin entrenamiento académico, solo con rutinas que apuestan a entender el movimiento como las muchas posibilidades a las que el cuerpo se enfrenta en la vida cotidiana.

Perro Callejero ha salido a escena, es un proyecto atípico, diferente, sustancioso, abierto, multidisciplinar, pero, sobre todo, es proyecto que mira a la gente y su contexto; algo poco común en la danza que se hace hoy en Cuba. Luis Enrique Ramírez y su joven equipo de creadores estarán de nuevo en escena porque proyectos como Perro Callejero de Villa Clara, son muy necesarios para revitalizar la danza cubana de estos tiempos.

En Portada: Póster promocional de la obra Perreo con Purpurina