Motivaciones para crecer con la danza

El texto que presentamos hoy es resultado de las experiencias compartidas entre la maestra Rosario Cárdenas Prieto y la bailarina Karem Ortiz González cuando esta, recién graduada de la Escuela Nacional de Danza, entra en la Compañía Danza Combinatoria, hoy, Compañía Rosario Cárdenas.

Por Rosario Cárdenas Prieto

Nuestro propósito con estas reflexiones es el de plasmar la relación del método de “la Eutonía”, desarrollado por Gerda Alexander, con nuestra experiencia práctica de algunos de estos principios de la eutonía aplicados a la danza contemporánea.

Hemos decidido unirnos en este trabajo con el fin de compartir la experiencia vivida desde la visión de nuestras respectivas labores como bailarinas, coreógrafas y pedagogas.

¿Qué es la Eutonía?

El término Eutonía etimológicamente está compuesto por la combinación eu del griego εύ que significa armonía justa y tonía del latín tonus. Este término Eutonía significa un óptimo estado tónico muscular, neurovegetativo y psíquico.

La Eutonía es un método creado y aplicado por Gerda Alexander que consiste, principalmente, en la regulación del tono muscular adecuado para cada momento de la vida. Este método propone la  toma de conciencia de la unión psicofísica del ser humano, es decir, favorecer un equilibrio que permita a las personas vivir en armonía con sus cuerpos y sus entornos, cualquiera que estos sean.

Taller de Verano para niños. Foto Rachel García.

Uno de los objetivos de este método consiste en que la persona puede encontrar la adaptabilidad adecuada de su tonus muscular por ella misma. No es una técnica directriz, sino más bien un método pedagógico y terapéutico original, gracias al cual uno puede alcanzar el estado de equilibrio máximo entre el cuerpo y el espíritu. El método de Gerda Alexander objetiviza la búsqueda de movimientos naturales desplegados con un mínimo de energía. Este método trata de encontrar el equilibrio del tonus muscular a partir de un trabajo dirigido sobre las tensiones musculares, las imágenes corporales, los juegos articulares y las funciones respiratorias.

Pero, ¿cómo encontrar la energía justa?

La regulación del tonus, y la toma de conciencia de la energía justa para cada movimiento, se obtiene a partir de ejercicios que comprenden el tocar, el movimiento, el contacto, la manipulación corporal, la verbalización, la conciencia del esqueleto y del espacio. Podemos destacar cómo los movimientos naturales orgánicos de los niños, se expresan con la energía justa, necesaria en y para  cada acción que realizan. En ellos vemos también la demostración intuitiva de la economía de la fuerza en cada uno de sus movimientos. Esta exactitud de la economía de la fuerza desplegada en los movimientos se establece a partir de la dualidad acción-tonus. Cada movimiento debe ser ejecutado con la energía apropiada.

Karem:

Integré la compañía de danza contemporánea Danza Combinatoria, dirigida por Rosario Cárdenas, luego de haber obtenido mi diploma de graduada de la Escuela Nacional de Danza Moderna y Folklore de La Habana, en 1997. Fue en el seno de esta compañía, hoy nombrada Compañía Rosario Cárdenas, que por primera vez escuché hablar del tonus. Rápidamente, inmersa en los entrenamientos y ensayos, constaté mi dificultad en alcanzar ciertas cualidades de movimientos, algo que provocaba una diferencia con los otros bailarines de la compañía. Ellos eran todos muy relajados y sus cuerpos se adaptaban inmediatamente a las diferentes intensidades musculares solicitadas por la coreógrafa. Ellos podían estar muy relajados o muy tensos con transiciones imperceptibles como si la materia del cuerpo mismo cambiara de constitución.

Pero ¿De dónde venía esta diferencia entre yo, que acababa de llegar a la compañía y los otros bailarines un poco más antiguos?

Foto Santiel Rodriguez

Rosario:

Todos los bailarines que llegan a la compañía que dirijo, que vienen de las escuelas de danza del país, generalmente tienen una alta tensión muscular. Comprobé la necesidad de trabajar diferente con y sobre el cuerpo de los bailarines, de orientar mi investigación hacia el equilibrio llamado entonces psicosomático, las diferentes intensidades del tonus muscular y los principios de educación somática en el movimiento danzado. Evidentemente, esta manera de trabajar marcó una diferencia notable entre los nuevos bailarines que llegaban de la escuela a la compañía y aquellos quienes trabajaban conmigo después de cierto tiempo.

Se trata de preparar el cuerpo, de ayudarlo  a restituir todos los canales de expresión corporal disponibles para poder acoger nuevos movimientos. El cuerpo del bailarín debe prepararse para asimilar diversas técnicas de danza y diferentes cualidades de movimientos implícitos que estas proponen. Durante su carrera profesional, debe confrontar numerosas escuelas, técnicas, coreografías o estilos que le exigen una rápida adaptación. Esta adaptabilidad es el factor más importante para la identificación y la buena interpretación de la propuesta artística.

Mi trabajo se estructura sobre la base de una concepción holística, la cual, en mi opinión, es indispensable para conocer el cuerpo del bailarín, para que él se conozca a sí mismo y para ayudarlo a evolucionar según sus propias necesidades personales. Es esta una de las razones fundamentales por la cual integré en mis cursos de danza contemporánea algunos principios de la técnica de Mathias Alexander, de Gerda Alexander, de la Ideokinesis, de Feldenkrais, de la Dinámica funcional, principios del Yoga, del Karate, del Tahi Chi, entre otros.

En mi opinión, todos estos métodos deben aplicarse paralelamente para ofrecer un equilibrio psicosomático –somático- que va a influenciar posteriormente en la creatividad, en la confianza en sí mismo, en la proyección, la personalidad y el autoconocimiento del bailarín. Pienso que cada uno de estos métodos tiene su eficacia, puesto que cada uno puede contribuir a un mejor conocimiento del cuerpo. Es muy importante ser y estar abierto a todos los métodos e investigaciones sobre el cuerpo por el beneficio que ellos nos aportan. Según Gérard Guasch

Las actitudes posturales descansan, en efecto, sobre la actividad tónica de los músculos los cuales otorgan a estos, en cada instante, un grado de consistencia y una forma en relación con el trabajo que ellos tienen que efectuar.[1]

Foto Santiel Rodriguez

Karem:

En cada clase, en principio, Rosario exigía un cuidado correcto de la postura. Lo que nos permitía sentir y visualizar nuestro cuerpo en una posición anatómica, la más natural posible. Este momento de interiorización de la postura nos ayudaba a corregir las incorrectas colocaciones de los hombros, del cuello, de los pies en paralelo, alineados en relación al trocánter menor, a la sensación vertical y de alineación natural del esqueleto. Nos pedía prestar atención a esta conciencia de la postura durante el movimiento danzado, a fin de contribuir a una mejor conciencia del cuerpo.

Rosario:

Esta conciencia de la postura y de la alineación es base del conocimiento del cuerpo y del movimiento, y nos hace desarrollar nuestra inteligencia kinestésica. El hecho de tener una conciencia anatómica activa, permite detectar y corregir las posiciones incorrectas adoptadas en la vida y obtener el equilibrio interior del cuerpo en su estado natural. “Cada persona tiene una percepción original de su ser psicosomático”[2], dice Gerda Alexander. La conciencia de la postura y de la alineación cambia el sentido de la percepción de sí y de nuestra relación gravitacional en el espacio. La Eutonía es un método que nos ayuda a desarrollar esta conciencia kinestésica.

 Auriol Bernard remarca que “cada vez que nosotros debemos combatir o huir, conquistar o actuar, comenzamos por tensar involuntariamente ciertos músculos que son los que nos colocan la postura en una actitud respecto a lo que nosotros vamos a hacer o no hacer”[3].  Gerda Alexander nos lo explica: “En la Eutonía, uno comienza por la toma de conciencia y la liberación de fijaciones tónicas, que son las manifestaciones de inhibiciones o traumatismos, a menudo de origen psíquico”[4]. Esta importancia otorgada al tonus uno la reencuentra también en el trabajo desarrollado por Wilhem Reich citado por Gérard Guasch: “El tonus es una tensión útil que nos prepara para una acción posible. Aunque quizás no pase nada, la acción sea imposible o no tenga verdaderamente un objetivo. Nosotros somos puestos en tensión y esta tensión útil ya no tiene razón de ser. Si ella se anula, todo va bien, pero si ella perdura, ella puede volverse crónica. Es esto entonces un derroche enorme de energía”.[5]

Foto Santiel Rodriguez

Karem:

A menudo Rosario me decía que yo estaba muy tensa. Para reducir las tensiones musculares excesivas, nos pedía que hiciéramos un recorrido por el cuerpo para encontrar los lugares de acentuada tensión. Mencionaba cada parte del cuerpo para que uno verificara la tensión, a veces era posible eliminar la tensión mediante el tacto, otras por la propia concientización de alcanzar el tonus muscular en su adecuada situación, donde no tenía por qué primar la tensión muscular.

Rosario:

Por experiencias que fui teniendo y explorando, encontré que el sentir el peso del cuerpo en contacto con el suelo constituía un camino significante para la toma de conciencia de las zonas o partes del cuerpo las más contraídas. Para alcanzar a independizar una parte del cuerpo y tener la conciencia del espacio y del peso que esta parte del cuerpo ocupa en el propio cuerpo, solicito por ejemplo, mover solamente la muñeca, para sentir su peso, dejando la otra parte del cuerpo relajada. Este ejercicio permite sentir la autonomía de la muñeca y sus propias posibilidades de movimiento sin que intervengan necesariamente otras partes del cuerpo. Las relajaciones nos permiten bajar el tonus muscular a la vez que calentar los músculos profundamente para uno de los varios caminos de nuestro trabajo que hemos tenido hacia la conciencia del tonus muscular,  a la vez de encontrar la inmensidad de posibilidades de movimientos sin el riesgo de lastimaduras.

Las “posiciones de control” en el Método de Gerda Alexander son posiciones que permiten tanto a las articulaciones, realizar su función, como a los músculos y ligamentos recuperar su flexibilidad y longitud naturales. Las posiciones de control juegan un papel importante ya que permiten la detección de tensiones concentradas en varios puntos del cuerpo.

“Cierta cantidad de posiciones de control revelan la existencia de tensiones crónicas. Los acortamientos de la longitud normal de los músculos en reposo limitan los movimientos de las articulaciones y dificultan que el cuerpo se enderece de forma natural. Su eliminación requiere, además de una regularización global del tono, el uso local de técnicas eutónicas que estimulen la circulación y cambien el metabolismo”.[6]

En los cursos regulares de entrenamientos que diseño está la presencia de las posiciones de control de Gerda Alexander, así como otras técnicas y métodos somáticos mencionados anteriormente.

Foto Santiel Rodriguez

Para mí cada una de las posiciones de control es un núcleo alrededor del cual construyo una secuencia de movimientos como una célula bien organizada. Estas posiciones de control son pruebas corporales que funcionan como un termómetro que regula el calentamiento del cuerpo, al mismo tiempo ejerce su función de regular el tono muscular permitiendo que la energía circule y cedan los bloqueos o tensiones. En estas clases, las secuencias de movimientos o células, se suceden unas a otras, avanzando gradualmente hasta que se acumula una larga secuencia de movimientos, que se repite con el tiempo más acelerado y complejizada a niveles de direcciones espaciales. Este manar en la organización  de la clase que fluctúa entre la calma y la agilidad, cambiará el control del cuerpo ejerciendo una significativa modificación sobre el tono muscular que cada movimiento requiere.

Gerda Alexander da gran importancia al hecho de “despertar la sensibilidad de toda la superficie de la piel y a recuperar la imagen del cuerpo”. Este es el punto de partida para poder “desarrollar la conciencia del espacio corporal” a través de los músculos, órganos y los huesos.

Karem:

Para desarrollar una mejor conciencia del cuerpo, Rosario nos llevó a realizar ejercicios acostados en el suelo donde cada persona tenía que visualizar todo el cuerpo, como un mapa, prestando atención a la piel, los músculos, los huesos, las articulaciones y los órganos. A veces la visualización del cuerpo se propone desde el interior al exterior y viceversa. Cualquier visualización irá acompañada de una conciencia del estado emocional del cuerpo y de las sensaciones percibidas en el momento de la exploración.

 Rosario:

Son ejercicios que conducen a un conocimiento progresivo del cuerpo, a través de los cuales se revelan la armonía interior, las sensaciones de movimiento, la regulación de las tensiones, la percepción del espacio del cuerpo y la sensibilidad exteroceptiva, interoceptiva y propioceptiva, entre otros. Nos permiten avanzar hacia el descubrimiento y la comprensión de nosotros mismos.

Así, durante los entrenamientos regulares del bailarín, una crea un espacio individual y personal donde cada estudiante puede confrontar su propia necesidad interior. Un espacio que permite escuchar al cuerpo para encontrar las sensaciones internas, para descubrir el propio cuerpo y el lenguaje personal. Es una forma de escucharse para llegar a un reconocimiento de sí mismo, de los otros y del entorno.

Karem:

La experiencia que tuve con la Eutonía de ciertos ejercicios, no sólo me permitió tener una mejor conciencia del cuerpo en el movimiento danzado, sino también ser consciente de mi cuerpo en cualquier momento de la vida. El enfoque teórico y práctico que he tenido con la Eutonía durante mi carrera profesional como bailarina me ha permitido explorar más ampliamente las posibilidades articulares y musculares del movimiento, con una conciencia global del cuerpo.

Rosario:

El bailarín merece una atención especial porque su cuerpo es el sustento de su vida y de su profesión. En la preparación técnica del bailarín es necesario prestar atención a esta dualidad: ocuparse de un soporte corporal de su vida personal y de su cuerpo de bailarín, es decir, un cuerpo preparado con todas sus potencialidades para realizar sus interpretaciones.

De todas estas preocupaciones y complejidades que genera el cuerpo, me interesé en sus problemas de posturas y enfermedades para conocer mejor sus resortes, así como para ayudar mejor a los bailarines. Gracias a lo adquirido en los seminarios sobre la  nueva medicina basados en los principios del doctor alemán Ryke Geerd Hamer*,  a los cursos de Diagnóstico Energético Integral*, y a los cursos de Biodescodificacion de la nueva medicina, guiada por el doctor cubano Pedro Sastriques. Estos conocimientos se han integrado en el proceso de investigación-acción que he desarrollado para la educación somática de los bailarines.

Foto Atchivo Compañía Rosario Cárdenas

Gerda Alexander establece precisamente

el propósito de considerar el ser en su totalidad, a partir de un contacto vital, hecho de las experiencias vividas y percibidas con el entorno, parece, en efecto, revelar una de las ideas básicas de la nueva educación, cuya  ambición es también  ayudarnos a ser nosotros mismos, en una total apertura hacia los otros y hacia la vida.[7]

Cuando los alumnos y los bailarines entran en nuestro salón, ellos cuentan con un tiempo para sí mismos, arriban a un espacio personal, para equilibrar sus armonías, para escucharse. Es vital que  tomen conciencia de estos momentos cuando en el día a día damos inicio a nuestra vida profesional. ¿Cómo puede conocerse un cuerpo así mismo para fortalecerse, dominarse, para manifestar su propio ser y otorgar su creatividad  si no se escucha?

Los estudiantes y bailarines que llegan a la compañía, cuando entran al salón, algunos comienzan a estirarse pero,  aquí viene lo que deseo subrayar, conversando unos con otros, interrumpiendo unos a los otros en el espacio y silencio personal de que se trata. Esa actitud es un acto mecánico. Ellos hablan y hablan hasta que el maestro, a la hora indicada para la clase, dice vamos a comenzar. Un hábito que he observado arrastran los estudiantes y los bailarines. Cuando entran a la compañía, les cuesta adaptarse a este principio de estar consigo mismo, de disfrutar el silencio, de la concentración, entre otros.

Luego tenemos entrenamientos que se suceden una o dos veces por semana, que consisten en la aplicación, por ejemplo, de dedicar 15 minutos para estar consigo mismo o decidir yo que la hora y media fuese de puro trabajo personal, conmigo guiando las individualidades, mientras paralelamente me entreno también entre ellos, entregada a mi cuerpo a la vez que voy observando en cada uno su atención así mismo, sus dominios de colocaciones, sus conocimientos de progresión en el calentamiento, esos que les hemos ido trasladando en el de cursar del tiempo destinado a su preparación.

Recuerdo, hace unos años, cuando impartía clases al 3er curso del grupo de Danza Contemporánea de la Universidad de las Artes,  uno de los estudiantes, me dijo: ¿Y por qué no damos una clase de técnica normal? Y claro tuve que explicarle que en la compañía este proceso era una clase “normal”.  Luego cuando ven los resultados en sus cuerpos, en sus conocimientos, en sus interpretaciones escénicas, comienzan a disfrutarlo y a agradecerlo.

Foto Santiel Rodriguez

El entrenamiento de mi Técnica Combinatoria de movimiento que aplico, comienza por un calentamiento que va de adentro hacia afuera de los músculos. Pareciera a veces al principio que no estamos haciendo nada. Las clases nunca son repetidas en sus secuencias de movimientos que se  van ampliando y complejizando.  Los ejercicios son cuidadosamente colocados en progresión; activan las relaciones humanas,  desarrollan las capacidades; la resistencia, la resistencia a la fuerza, el dominio de desplazamientos en el espacio, ritmos, complejidades rítmicas corporales, coordinaciones en  interrelaciones corporales, desplazamientos espaciales combinados en constantes e impredecibles sorpresas atraídas por la aceleración de la velocidad, cambios de dirección indicados para los grupos subdivididos durante la ejecución de las secuencias, entre otros, que conforman los resortes de estimulación perceptiva-motriz.  Es decir, el bailarín trabaja su mente y su cuerpo en una unidad, trabaja su ser somático.

Es una técnica energética que desarrolla la relajación, la flexibilidad, la serenidad, la vitalidad y el dinamismo, encaminada a fortalecer la autopercepción y la autoconfianza, para de esta manera posibilitar la construcción de relaciones con los otros. Es un trabajo sobre la conciencia del cuerpo, sobre las percepciones sensoriales para hacer nacer el movimiento y el potencial expresivo del cuerpo.

Destacable es para nuestra experiencia, cómo los bailarines y alumnos que arriban a la compañía comienzan a ver la danza desde otro punto de vista. Y una siente cómo se les abre el espectro de su comprensión del cuerpo, de la danza y de su vida misma.

Foto Santiel Rodriguez

A modo de conclusiones:

Hemos querido desarrollar el comentario del texto de Gerda Alexander sobre la Eutonía, a partir de nuestra experiencia personal en el seno de nuestra compañía de danza. Intentamos expresar la forma de trabajar aplicando los principios de la “Eutonía” a la danza contemporánea. Este método, por supuesto, abrió una nueva perspectiva somática en el conocimiento del cuerpo.

Dentro de la compañía, los procesos de trabajo con los bailarines tienen un propósito creativo, paralelamente están centrados en los principios de la educación somática sobre todo, insisto, educativo. Hay diferentes niveles de desarrollo personal que expresan la parte espiritual y física, pedagógica y creativa, en el proceso de las labores técnicas y coreográficas. Cada uno de estos caminos está en interrelación con los demás, para hacer uno que determine la preparación individual y colectiva.

Nuestras experiencias -en mi caso personal y la de los bailarines de la compañía- en Educación Somática, nos han llevado a ser más perceptivos y observadores de nosotros mismos, del otro y de cada bailarín desde su propia individualidad. Esta mirada atenta a los problemas y necesidades de cada persona, nos conduce a ampliar nuestra investigación en el campo somático y a enriquecerla desde los diferentes enfoques científicos sobre el cuerpo.

Ser conscientes de nuestro tono muscular puede ayudarnos a eliminar o prevenir todas las tensiones que se desencadenan en nuestra relación con el mundo y nuestra actividad inconsciente. A veces nos hemos encontrado con contracciones en las nalgas o en los labios que corresponden a preocupaciones sentidas. Mientras sea posible eliminar estas tensiones y readaptar el tono muscular, también se puede readaptar la postura y la condición corporal.

[1] GUASCH Gérard. Quand le corps parle… Pour une autre psychanalyse, París, Ed. Sully, 2002. (Cuando el cuerpo habla…Para un otro psicoanálisis)

[2] ALEXANDER Gerda. Le corps retrouve par l’eutonie, París,Ed. Tchou 1976, p. 163 (El cuerpo reencontrado por la Eutonía)

[3] BERNARD Auriol. Introduction aux méthodes de relaxation, Toulouse, Privat, 1979) (Introducción a los métodos de relajación)

[4] ALEXANDER Gerda. o. cit., p. 65

[5] GUASCH Gérard. Quand le corps parle…, París, Ed. Sully, 2002, p. 68 (Cuando el cuerpo habla)

[6] ALEXANDER Gerda., o. cit., p. 28

* La nueva medicina es fundada sobre las cinco leyes naturales descubierta por el Dr. Ryke Geerd Hamer, nacido en 1935 en Frisia, Alemania. Confirmada oficialmente el 11 de septiembre de 1998.

* El Diagnóstico energético integral (D.E.I.) es una disciplina bioenergética así como una terapia informacional.

* La biodescodificación descubierta por el Dr. Psico-bio-terapeuta francés Christian Flèche.

[7] ALEXANDER Gerda., o. cit., p. 102.

En portada: Clase en el salón de la Compañía Rosario Cárdenas. Foto Santiel Rodriguez.

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