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Micompañía celebró en 2022 cinco años de la fundación de Villa Lola y las Puertas Abiertas

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La experiencia de participar en los talleres actuales que acontecen en Villa Lola va más allá de la particular y virtuosa manera de moverse del bailarín Yasser Domínguez. En sus talleres conecta conciencia corporal con naturalidad del movimiento

Por Adriana Álvarez Pérez / Fotos Laura Pairot

Micompañía y Villa Lola, sinónimos de buena vibra, ganas de hacer y crear no solo danza, sino un sin límites de revelaciones artísticas, funciona como espacio creativo abierto al desarrollo.

En Villa Lola se ofrecen talleres a puertas abiertas hace varios años, para el intercambio danzario, contando con excelentes bailarines en roll de maestro-transmisor de información y su manera personal de ver la danza, algo por lo que aboga Susana Pous, directora de la agrupación que ofrece su espacio los fines de semana para todas las personas que deseen entrenarse con sus clases de danza contemporánea.

La bailarina y coreógrafa catalana ha realizado su carrera desde Cuba y su inserción en el movimiento danzario nacional ha pasado por trabajar con personalidades de todas las manifestaciones del arte, convirtiendo su espacio en un punto de confluencia para muchos creadores e intérpretes. Susana ofreció declaraciones exclusivas para Cubaescena que revelan las particularidades del trabajo que a diario se realiza en la hermosa sede ubicada en el municipio Playa de la capital.

El talentoso Yasser Domínguez impartió clases para bailarines de diversas procedencias.

¿Cómo surge la idea de crear un espacio para impartir talleres de manera gratuita­­­­?

El asumir las muchas maneras de ver la danza es una parte importante en la formación de los bailarines. Aquí en Cuba hay una buena formación, con una metodología y una manera específica de ver la danza, pero la mía fue, justamente, que aparte de las clases académicas que recibía busqué referencias en otros bailarines, coreógrafos y maestros. Esto complementó, de alguna manera, lo que yo veía en la danza, ese montón de información de donde comencé a sacar mi propio lenguaje. Cuando se inauguró Villa Lola pensé que la mayor motivación sería crear un espacio de intercambio. Comencé a invitar profesores para que impartieran talleres y creo que eso falta aquí. También pienso que hay muy poca comunicación entre los bailarines en este país, por el poco tiempo del que disponen después de entrar a una compañía. Ahí es cuando dejan de sentirse como un bailarín que está en formación todavía, pienso que los bailarines están en formación siempre, así que quise convertirme en ese espacio.

El trabajo de Micompañía, ¿cómo se ve incluido en los talleres que se imparten en Villa Lola?

Pienso que el bailarín en roll de maestro aprende y se cuenta del propio proceso, del propio cuerpo. El tener que transmitir la información que has adquirido como bailarín te hace cuestionar muchas cosas y esa situación ayuda al desarrollo personal, por lo que me parece demasiado importante que los bailarines aprendan a pasar la información.

¿Se planea la continuidad de las puertas abiertas en Villa Lola y la invitación de bailarines destacados para impartir talleres de danza contemporánea?

Siempre, por supuesto.

Villa Lola, un espacio insertado en la comunidad.

¿Villa Lola ha tenido el impacto en la comunidad que habías pensado cuando ideaste su creación?

Creo que sí, porque al principio las personas del barrio, por ejemplo, sentían que era un espacio solo para bailarines y que no había cabida para ellos, pero el otro día un muchacho que vive cerca me dijo que le encantaba bailar, queé si podía venir; le dije, pues claro, de eso se trata, de venir observar la clase y ya luego te apuntas. Hicimos un campamento de verano porque creemos que hay muchos niños que necesitan tener actividades, pensamos que más allá de la danza y el teatro que es lo que acostumbramos hacer, se podía extender a tener una relación con la cocina o con otras experiencias y habilidades.

¿Qué nuevas metas trae la celebración de los cinco años de la creación de este espacio creativo?

Sobre todo, mantenernos y seguir. Durante los años de pandemia hubo momentos de no saber si cerraríamos y creo que el hecho de seguir teniendo expectativas hace que sigan surgiendo cosas, además las personas continúan viniendo aquí y llenando los talleres.

¿Cómo se comportará la agenda de Micompañía para 2023?

Espero que podamos estrenar por fin una obra nueva, porque desde que hicimos Infinito ha sido casi imposible presentar algo nuevo. El teatro Martí se ha ofrecido a darme un espacio en abril, así que si puede ser será en abril. La compañía Malpaso me ha invitado ha montar una pieza con ellos, será la primera que hago con otra compañía en Cuba.

En abril será probablemente el próximo estreno de Micompañía.

La experiencia de participar en los talleres actuales que acontecen en Villa Lola va más allá de la particular y virtuosa manera de moverse del bailarín Yasser Domínguez. En sus talleres conecta conciencia corporal con naturalidad del movimiento.

La clase de Yasser está compuesta por sensaciones, ejercicios de vocabulario corporal y frases fijadas al instante que aportan al bailarín la habilidad de captación, sin perder la calidad del movimiento.

Las mañanas de sábado en Villa Lola aportan un extra a los intérpretes, es la posibilidad de disfrutar el goce del movimiento sin presiones, solo por el deleite de hallarte con otros cuerpos, otras experiencias, y siempre con la maravilla de descubrir algo diverso en cada encuentro.

Fotos Laura Pairot