“Estar En Acosta Danza Es Prácticamente Mi Vida”

Para Enrique Corrales, integrante de Acosta Danza, la compañía le ha ampliado “ese rango de bailarín solamente clásico a ser un bailarín más integral…”

Por Rubén Ricardo Infante

Para Enrique Corrales está claro lo que Acosta Danza le ha aportado en este viaje de casi cinco años, sin embargo, elude la pregunta relacionada con su aporte a la compañía. Dice que lo ha dejado pensando y que quiere responderla en otra ocasión.

Formado como bailarín clásico, asume cada nueva coreografía con “espontaneidad y libertad”, y recomienda a todo bailarín que quiera crecer como persona, como artista…, que se llegue a Acosta Danza y haga audición, “porque Acosta Danza lo va a enseñar, porque la compañía es una escuela de verdad”.

¿Eres formado como bailarín clásico?

Sí. Me pasé cinco años en la Escuela de Arte de Pinar del Río, viajaba todos los fines de semana para mi casa, pero de lunes a viernes estaba en la escuela. Cuando llegó el examen de nivel medio para ingresar a la ENA (Escuela Nacional de Arte) se hizo una preselección de los alumnos que tenían las condiciones y dentro de ese grupo yo no estaba. Pensé que en ese momento mi carrera se había acabado. Pero una de las madres de otro alumno que no fue escogido nos dice que en Camagüey había otra escuela y nos propone: “¿Ustedes quieren ir a Camagüey a probar suerte?”

Corrales en el Don José de Carmen, versión de Carlos Acosta con su compañía. Foto Buby Bode.

Hicimos el pase de nivel de nivel en Camagüey, y de los tres que fuimos de Pinar del Río solo aprobé yo. En esos años de estudio y dedicación tengo que agradecer mucho a todos los profesores, en especial a la Maestra Elvia Caballero, quien siempre me estimuló y fue una guía para mí. Estuve en Camagüey tres años en la Academia de las Artes Vicentina de la Torre. En ese tiempo fue que me tuve que decidir, a mí no me gustaba mucho el ballet, y en los cinco años que estuve en la escuela no aproveché mucho el tiempo. Yo era un guajirito, bueno, soy un guajirito de Mantua que realmente no le encontraba el verdadero valor al ballet. Pero al estar tan lejos de mi casa, me dije: ¡Esto tiene que ser de verdad, no puedo estar pasando tanto trabajo por gusto!

Después de estos tres años pasé al Ballet de Camagüey y allí estuve casi cuatro años más. Luego de este tiempo decido que tenía que probar otras opciones, tenía que superarme, no era que en el Ballet de Camagüey no lo hiciera, pero quería y necesitaba otras cosas, justo por esos días me entero de las audiciones que se estaban haciendo para formar Acosta Danza y digo ¡Quiero ir a ver a Carlos Acosta aunque no haga ni la audición!, pero al final decidí presentarme y la apruebo.

¿Arrepentido?

Al contrario, si virara el tiempo atrás, no dejaría de ser bailarín, sino que aprovecharía esos años que no supe aprovechar al máximo, eso es lo que haría y estudiaría música a la par. Mi afición es cantar, no canto bien, pero bueno es lo que me gusta. Esa es mi gran afición, más que bailar, es cantar.

¿Qué te ha aportado Acosta Danza?

Acosta Danza sí me enseñó, me está enseñando mucho. Yo entré a la compañía siendo un bailarín clásico, no tenía mucho conocimiento de contemporáneo, ni de moderno, ni de la danza en esa otra faceta y entrar a Acosta Danza como que amplió ese rango de bailarín solamente clásico a ser un bailarín más integral.

Entrenar contemporáneo también me ayudó a entender un poco más el clásico. Carlos Acosta se ha empeñado en que nosotros tengamos un amplio conocimiento general, se preocupa por traer coreógrafos nacionales e internacionales, coreógrafos importantes, de diferentes estilos y eso hace que uno crezca a nivel profesional, a nivel vivencial, porque todos te enseñan y aportan algo diferente, a nivel de la forma de entrenarte y uno aprende lo más importante de esos procesos de montaje.

Acosta Danza en ese sentido me aporta mucho, aquí conocí y estoy conociendo un poco la manera en que se trabaja internacionalmente.

Enrique Corrales junto a Leticia Silva en la temporada Tributo de Acosta Danza. Foto Buby Bode.

¿Qué sientes qué le aportas a la compañía Acosta Danza?

La pregunta del siglo es esa. Ahora mismo no sabría responderla, queda pendiente para otro diálogo.

¿Y a la compañía cómo la ves dentro de cinco años?

Acosta Danza yo la recomiendo a todo bailarín que quiera crecer como persona, como artista…, como un todo, que se llegue a Acosta Danza y haga audición, porque lo va a enseñar, porque la compañía es una escuela de verdad, por todo lo que te he dicho, porque Carlos se preocupa que cada integrante aprenda, que seas en un artista en todos los sentidos. Yo estaría en Acosta Danza toda mi vida, pero como artista que soy, me pueden surgir otras inquietudes.

En portada ensayoMajísimo. Foto Boris Muriedas.

 

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