90 años de Cecilia Valdés. La novela y sus recreaciones

Por Enrique Río Prado

Cirilo Villaverde —patriota revolucionario, novelista y periodista—, nacido en el ingenio Santiago, provincia de Pinar del Río (1812-1894), nos legó en la novela Cecilia Valdés o La Loma del Ángel, la obra más significativa de la literatura cubana en el siglo xix.

Desde su aparición como producto literario, en su versión definitiva de 1882 —hace en la actualidad 140 años—, esta novela ha suscitado numerosas polémicas entre críticos e historiadores, no obstante una amplia acogida, casi incondicional, por parte del público.

Esta narración cabalga entre un romanticismo del que el autor no llega a librarse por completo y el realismo con que pretende reflejar su denuncia social de la esclavitud. Se recordará que la primera versión de Cecilia Valdés fue publicada en una revista habanera de 1836, en pleno auge del romanticismo europeo y su versión definitiva apareció cuarenta y seis años después, en Nueva York (1882), cuando ya el realismo literario español representado por la novelística de Galdós y el teatro de Echegaray, había reemplazado la antigua estética en el gusto del lector. Casualmente el primero de estos autores, al acusar recibo de su envío, felicitó al cubano en una misiva que ha motivado disímiles comentarios:

He leído esta obra con tanto placer como sorpresa, porque, a decir verdad (lo digo sinceramente esperando no lo interprete usted mal), no creí que un cubano escribiese una cosa tan buena. // Sin que pretenda pasar por competente en esta materia, debo manifestar a V. que aquel acabado cuadro de costumbres cubanas honra el idioma en que está escrito.[1]

En la actualidad es de consenso general  la apreciación de los indiscutibles valores de esta novela —por encima de sus deficiencias— y su trascendental importancia para el conocimiento de nuestra idiosincrasia.

Las minuciosas descripciones que sin dudas desplazan el interés del lector por la trama novelesca, pudieran encontrarse también en algunos ejemplos franceses como Les miserables (1862) en que Víctor Hugo dedica varias decenas de páginas a relatar con pelos y señales la batalla de Waterloo —ocurrida el 18 de junio de 1815—, y pudieran suscitar al final de su lectura el equivalente al mot de Cambronne en la lengua madre del lector. Pero también Balzac nos ofrece varios pasajes en su ponderada Illusions perdues (1837-43) y en su secuela Splendeurs et misères des courtisannes (1847), cuando relata prolijamente la historia de la fabricación del papel en la primera o describe con extenuante detalle las deplorables condiciones de la prisión donde debería ser ejecutado Lucien de Rubempré.

Por cuanto, vemos que este gran defecto imputado a Villaverde quizás se reduzca a un afán imitativo de modelos extranjeros considerados superiores, los cuales adquirirán en la obra cubana con el paso del tiempo gran valor para la historia y la sociología.

En efecto, a pesar de su trama melodramática, a pesar de la languidez de su desarrollo y de la celeridad con que se desenvuelven los acontecimientos finales, en contraposición con la abundancia de las detalladas descripciones,  esta novela costumbrista tiene un extraordinario valor documental histórico, sociológico y lingüístico, que contribuye notablemente a la comprensión totalizadora del siglo xix cubano. El enorme fresco humano que se mueve en sus páginas suscitó la valoración lapidaria de Enrique José Varona en el obituario dedicado a su autor: «Cecilia Valdés es la historia social de Cuba».[2]

La radio, la televisión, el cine, el teatro, entre otros lenguajes artísticos, se han servido, —a veces en más de una versión— del tan criticado argumento de esta novela, de sus personajes —definidos por el cineasta Humberto Solás en una entrevista[3] como «esa fauna humana, absolutamente genuina y tangible»— o simplemente del título,  para convertirla, además, en el primer mito literario nacional.

Recreaciones artísticas de Cecilia Valdés

Cine

Cecilia Valdés, dirección de Jaime Sant-Andrews  (1949), Protagonista Leticia Reina. Música de Gonzalo Roig.

Cecilia, dirección de Humberto Solás. (1981). Protagonista Daysi Granados. Música de Leo Brouwer.

Cecilia Valdés, corto metraje musical animado. Dirección de. Tony Nodarse. (2010). Voz Alina Sánchez. Música de Gonzalo Roig.

Teatro

Pimienta, de Enrique Paso y Antonio Roselló (1932).

Parece blanca, de Abelardo Estorino (1994).

Retablo de títeres

Cenicienta Valdés, de Rebeca Morales (1961).

Cecilia Valdés, adaptación de la comedia lírica, realizada por Modesto Centeno (1975). Música de Gonzalo Roig.

La Virgencita de bronce, de Norge Espinosa (2004). Música de Gonzalo Roig.

 

Teatro lírico

Cecilia Valdés, comedia lírica de Gonzalo Roig, Agustín  Rodríguez y José Sánchez Arcilla (1932).

Cecilia, ópera del compositor francés Charles Chaynes, con un libreto del dramaturgo y cineasta cubano Eduardo Manet (2000).

Cecilio Valdés o El rey de La Habana, ópera-zarzuela de Paquito D’Rivera, con libreto de Enrique del Risco (2015).

 

Televisión

Cecilia Valdés. Versión y dirección de Silvano Suárez, con música de Gonzalo Roig. Protagonista Odalis Fuentes.(1964).

Cecilia Valdés Versión y dirección de Raúl Pérez Sánchez. Protagonista Obelia Blanco (1974).

 

Danza

Mestiza, coreografía de Lorenzo Monreal y música de Enrique González Mántici, estrenado por el Ballet Nacional de Cuba, 1966.

Cecilia Valdés, en dos actos, coreografía de Gustavo Herrera, libreto de Nelson Dorr y música de Gonzalo Roig, con orquestación y adiciones de José Ramón Urbay, estrenado en el teatro García Lorca, el 14 de diciembre de 1975, por la compañía del Ballet Nacional de Cuba.

La Habana Valdés, coreografía de Eduardo Veitía, por el Ballet Español de La Habana, en septiembre de 2001.

 

Narrativa

Cecilia después o ¿Por qué la Tierra?, de F. Mond (Félix Mondéjar). La Habana. Editorial Gente Nueva, 1987.

 La Loma del Ángel, de Reinaldo Arenas. Miami. Ediciones Universal, 1987.

La isla de los amores infinitos, de Daina Chaviano. Madrid. Editorial Grijalbo, 2007

 

Artes Visuales

Antonio Canet publicó en 1983 una colección de grabados sobre la novela.

Cosme Proenza realizó una imagen de Cecilia al óleo.

Erig Rebull modeló la figura de Cecilia en una escultura de bronce fundida por Idel Olivés y emplazada frente a la histórica iglesia del Santo Ángel Custodio, en La Habana Vieja (2014).

 

Referencias:

[1] Roberto Friol: «La huella de Cecilia Valdés en Fortunata y Jacinta», en Bohemia, 10 de abril de 1981, pp. 16-19, citado por Ricardo Viñalet: «De la percepción Galdosiana en Cuba», en IX Congreso Internacional Galdosiano, versión pdf actascongreso.casamuseoperezgaldos.com/index.php/cig/article/…/2658

[2] El Fígaro, 4 de noviembre de 1894, p. 514.

[3] Cine Cubano 102, 1992, p. 113.

 

En Portada: Cecilia Valdés, óleo sobre tela realizado por Cosme Proenza en 2002