Títeres En Cuba: La Responsabilidad Mayor La Tienen Los Propios Creadores

Por Yuris Nórido

Sin la menor duda, en Cuba se puede hablar de un movimiento del teatro de títeres, que está integrado, incluso, por compañías que no están consagradas al teatro para niños, o para el teatro de muñecos. Teatro de títeres se hace en toda Cuba, todo el año, en todas las provincias del país y en no pocos municipios. La cuestión no está en la cantidad. La cuestión está en la calidad.

Cada movimiento, obviamente, tiene exponentes que están en la primera línea. En los títeres hay agrupaciones de referencia aquí y ahora. No voy a mencionarlas, su obra habla por ellas. Pero si uno se fija en buena parte de las compañías y grupos, la mayoría de ese gran movimiento, resultan notables ciertas debilidades.

Esta semana se han identificado, en un ejercicio crítico que nos parece ejemplar. Ayer mismo, Yamina Gibert, directora de Desarrollo Artístico del Consejo Nacional de Artes Escénicas, mencionó con toda franqueza, muchos de esos problemas, porque constituyen, en definitiva, desafíos para ese Consejo.

Es que hay varios grupos en el país que no estrenan. Y no estrenan porque no desarrollan procesos creativos, o lo que es lo mismo: no investigan, no experimentan, no se renuevan.

Algunos, con sus razones, se quejan de que se suele subestimar el teatro de títeres. Pero yo les digo, también con razones, que algunos titiriteros subestiman su trabajo. La cuestión no es el género, el formato, las especificaciones técnicas, la cuestión es qué se hace con ese género, con ese formato, a partir de esa técnica. Los títeres no marcan límites, los títeres abren posibilidades.

Sin ese convencimiento, poco se puede hacer. Se seguirán presentando espectáculos anodinos, aburridos, desactualizados.

Hay problemas que tienen, hasta cierto punto, soluciones concretas. El sistema de enseñanza y las propias compañías tienen que trabajar, por ejemplo, para resolver deficiencias en la manipulación, en la elaboración de los títeres, debilidades en las concepciones escénicas, el antiquísimo oficio del titiritero. Es una buena noticia la creación de nuevos centros docentes. No se debería deshonrar la extraordinaria tradición de este país, por desidia o falta de empeño.

La institución, esa fue la impresión que tuvimos ayer con la entrevista, tiene definida una línea de trabajo. A todas luces se ha hecho necesario exigir resultados a las compañías. La crítica y el periodismo cultural pueden hacer más para acompañar al Consejo Nacional de Artes Escénicas. Es un tema que tendremos que abordar en esta sección “Contrapunteo”.

Teatro Papalote, dirigido por René Fernández, Premio Nacional de Teatro. Foto Sonia Almaguer

Pero la responsabilidad mayor la tienen los propios creadores, los titiriteros, que (nos consta) suelen ser personas sensibles, humildes, enamorados de su arte.

Ese teatro (que está clarísimo que no va a morir nunca, porque forma parte del patrimonio indeleble del arte universal y es una necesidad del hombre), ese teatro es importantísimo: forma a un público, estimula la imaginación, educa en valores, divierte y hace pensar.

Ojalá que todos los niños de Cuba, y los que ya no son niños también, tuvieran la oportunidad de ver títeres, buenos espectáculos con títeres. Todavía se puede hacer tanto aquí en ese sentido.

El Portada: Los dos príncipes, Teatro de Las Estaciones. Foto Sonia Almaguer

Televisión Cubana / Noticiero Cultural (contraputeonc@cubarte.cult.cu)

Viernes 19 de julio de 2019

Transcripción / Redacción Cubaescena

 

Yamina Gibert Ofrece Declaraciones En El Noticiero Cultural

 

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