Nelson Reguera: Sueño, Impresión Y Expresión Del Deseo

Un fin de semana de danza de un lado y de otro de lo que podrá ser el Corredor Cultural de la calle Línea.

Por Roberto Pérez León

En el Teatro Mella la Compañía Rosario Cardenas celebró su temporada por el 30 aniversario y en la sala Hubert de Blanck tuvo lugar la edición 18 del Concurso Coreográfico Solamente Solos, un encuentro que merecería más esmero y cuidado para que en futuros eventos podamos tener una muestra más cuidada del ejercicio danzario, porque me resisto a pensar que lo que he visto sea parte del reflejo activo del movimiento dancístico nacional.

El horario de presentaciones de Solamente Solos permitió que no se dejara de participar en las demás propuestas danzarías del fin de semana. En la Covarrubias estuvo Codanza, pero yo me decidí por el Mella donde me topé con un espectáculo que dará mucho que reflexionar dentro del panorama de la danza cubana contemporánea.

Hay que agradecer a la maestra Rosario Cárdenas, el haber invitado a Nelson Reguera a que participara en los festejos por el aniversario 30 de la Compañía, y que hayamos podido ver la propuesta coreográfica de Nelson, quien se formó y es heredero directo del trabajo de Rosario Cárdenas, aunque en estos momentos el joven ande por su rumbo no deja de reconocer el magisterio que tuvo en Danza Combinatoria, como se llamó en sus orígenes la agrupación.

Deseo se ha estrenado en La Habana, hace un tiempo tuvo una trémula presentación en Danza del Alma, en Villa Clara; sin penas ni glorias, con una ausencia absoluta de

la crítica o de la reseña del espectáculo en el panorama de la danza nacional.

Deseo tiene una factura no muy usual entre nosotros; más allá de la partitura coreográfica nos encontramos con una composición escénica de dimensiones plásticas tremendas; la textura del espacio escénico, tejido entre el espacio gestual de cada ejecutante y el escenográfico es de una armonía e intensidad que explaya una imago de paradojal energización libidinal, donde el espacio global refulgura entre estiramientos y contracciones de diferenciales rítmicos.Deseo se erige como altar para explorar la avidez que aparece, desaparece, se trueca, desvanece los cuerpos para transfigurarlos en otra sobrenaturaleza.

Deseo como obra coreográfica zafa límites danzarios, pone a un grupo de bailarines en la inmanencia de un espacio-tiempo palpable en su sensualismo escultórico, en su multiespacialidad nos agrega algo al paisaje de la danza entre nosotros.

La obra de Nelson Reguera entre pocas combinaciones ortodoxas, muchas discordias heterodoxas y abundantes articulaciones de los sentidos y sensaciones tiene el desarrollo de un sueño ritual, la recausalización de una técnica de sucesión escénica que, por medio del diseño de luces y la escenografía, nos hace ser espectadores de lo que se detiene y de las ráfagas de imágenes que en su concreción corporal son flechazos que alcanzan las butacas.

Soy bien reacio a las posiciones sabelotodo en las artes escénicas, dudo de los que se creen capaces de poder hacer mucho: dirigir, montar, diseñar luces y vestuario y escenografía, y además bailar, actuar, etc. Sin embargo, en Deseo, Nelson Reguera, por la propia concepción sistémica del proceso de invención coreográfica, concibió dentro de la consonancia general de significaciones que las luces y el vestuario tuvieran una concomitancia germinal con la creación escénica y por eso diseñó él mismo las luces y el vestuario como sustantivos actantes de la propuesta.

Por otra parte, como para que sucediera la proporción entre los sistemas significantes del espectáculo, la escenografía de Jean-Marc Vibert tiene de despeñadero vertical y de apuntalamiento horizontal, en la ejecución ondulatoria de la partitura coreográfica realza la experiencia perceptiva de los espectadores.

Quiero dejar constancia del trabajo de los bailarines intérpretes: Yaimina Santana, Aris Pino, Osbiel Lazo, Yaddiel Espinosa, Yariel Espinosa, Melissa Rereira, Gabriel Martínez, Caridad Romero y Esthefany Brunet. Todos lograron un mundo común de expresión y concurrencias en el refinado epicureísmo que recorre la obra; todos han sido partícipes de un disparo estético certero.

Ya sabemos que el deseo es algo que está allá, en otro lado, fuera de nosotros. Pero esta vez la Compañía Rosario Cárdenas nos puso en las narices un deseo particular que no dejó de provocarnos más deseos y una fiesta de ganas que desembocó en esa dialéctica factoría de imágenes que ha sido Deseo, esta obra coreográfica de Nelson donde triunfa la imaginación y la jerarquía de lo fantasmal del deseo.

Rosario Cárdenas Celebra En El Mella (+Fotos)

 

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