En La Habana: Concurso Solamente Solos 2019

En portada, el Premio de Interpretación Masculina, Osbiel Lazo de la Compañía Rosario Cárdenas.

Por Roberto Pérez León / Fotos Buby

Por primera  de vez en La Habana y en su 18 edición, el Concurso de Coreografía e Interpretación Solamente Solos 2019 concluyó luego de tres días de funciones en la sala Hubert de Blanck.

     Asidera, coreografía e interpretación de Javiera González, de Chile

Con un calor a todo meter vimos 20 presentaciones en su mayoría de La Habana que estuvo con 10 obras, Guantánamo con cuatro, Camagüey con dos, y con una presentación Artemisa, Villa Clara y Matanzas, además una obra de Chile producto del intercambio con el Centro Cultural Nave y el Consejo Nacional de las Artes Escénicas. Evidentemente no  hay un balance adecuado, como correspondería, en la presencia de las provincias. Yo no conozco la cantidad de grupos de danza en todas sus manifestaciones que existen en el país,  pero sospecho que son muchos, muchísimos.

Y entonces, si se convoca a en un concurso de coreografía e interpretación para todas las manifestaciones de la danza qué pasa con la participación. Las instancias regionales deberían exigir y estar al tanto del quehacer creativo en las artes escénicas, velar por hacer visible el trabajo de todas y cada una de las agrupaciones, en este caso danzarías.

  El Cáliz, de Jonathan Pérez del Ballet de Camagüey, finalista del Concurso

Nunca está de más recordar que pese a todos los trastornos económicos nuestra cultura es subvencionada por el Estado y esta asistencia debe ser correspondida con la creación constante y sonante.

La curaduría de esta edición de Solamente Solos debió haber sido más exigente, pero no creo que se hayan presentado muchas más de las obras que vimos en el escenario del Hubert de Blanck que, por cierto, con este concurso revitalizó su presencia en el marco de las artes escénicas, cosa esta muy celebrable, a ver si este tan historiado espacio regresa a dictar pauta en la escena cubana.

En la medida en que sucedían las presentaciones, me preguntaba cómo el jurado iba a decidir entre tanta linealidad creativa, tan cansona y maquinal construcción de espacios gestuales sin sugestivas estructuras coreográficas, ni siquiera con afanes de abstracción, todo lo contrario, cada propuesta tenía aparentemente un intensión narrativa, un propósito semántico que muchas veces sobrepasaba lo icónico danzario o viceversa y en la intermitencia del discurso se perdía la armonía y la intensidad.

Mutante, Premio de Coreografía, Maday Valdés de Danza Teatro Retazos

Pues el Jurado decidió y me pareció excelente la decisión, porque dentro de la tan elemental propuesta danzaria los expertos pudieron hacer notar algo y dieron el Premio de Mejor Interpretación Femenina a Yuneidis Martínez Rodríguez, de Danza Libre de Guantánamo por Luna nueva, una coreografía de Yamilka Delsalles; Osbiel Lazo Soto de la Compañía Rosario Cárdenas mereció el premio de Interpretación Masculina por Tres, obra de su autoría; el Premio de Coreografía se quedó en Mutante de Danza Retazos interpretada y coreografiada por Maday Valdés Farías.

Premio de Interpretación, Yuneidis Martínez, compañía Danza Libre de Guantánamo

Los tres premios estuvieron equilibradamente ejecutados en cuanto a efecto teatral y composición coreográfica, pese a que en ninguno de ellos se hizo patente la indagación y el riesgo danzario como eje axial en la presentación. Tal vez con menos reiteración y redundancia, las interpretaciones hubieran sobresalido más pero comparto la decisión del jurado, y en relación a la coreografía premiada pese a ser la máscara un elemento manido, en cuanto al uso de recursos formales, es de destacar que la ejecución de la mayoría de las frases gestuales desde el piso hizo de la presentación un suceso por momentos interesante.   El jurado dejó vacante el Gran Premio de Coreografía y estuvo muy bien esa decisión, nada de lo presentado tuvo el vuelo suficiente y necesario como para haber podido hacer un aparte y declarar que se había contado en este Solamente Solos con un aporte considerable a la reflexión y la ejecución danzaria, como correspondería a un Gran Premio de Coreografía.

La producción de significaciones en la danza va más allá de la mímesis y de la representación, y en este Concurso Solamente Solos hubo mucha mímesis y representación de lo pasional y lo trágico.

Fahrenheit, Omar Santiesteban de Danza Teatro Retazos, obra finalista del Concurso.

Sí, la danza como el arte todo es una realidad elaborada, manufacturada desde el cuerpo, el alma y el modelo social donde es posible esa tan conflictiva pareja.

En este Solamente Solos los esfuerzos por dar contenido emocional absorbieron la elaboración estética danzaria; por otro lado, la preocupación por la expresión estética vanguardista no permitió un desarrollo enunciativo progresivo; a ras de piso, entre  retortijones, contracciones, espasmos y contorsiones sucedieron muchas coreografías; los ardores físico-expresivos anulaban la producción de sentido desde la concreción de una manifestación más sensual, capaz de dar  posibilidades de desarrollo a los procesos de significación para no solo hacer de la danza una retahíla expresionista de signos anatómicos.

 

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