William Shakespeare como gustéis en el Trianón

Por Roberto Pérez León

Sin experimentalismos vacíos ni inútiles desintegraciones tenemos en el escenario del Trianón Como gustéis, una puesta en escena con once graduandos de la Escuela Nacional de Arte, la ENA.

En el catálogo de obras de William Shakespeare están las históricas, las tragedias y las comedias. Dentro de las comedias sobresalen Sueño de una noche de verano, Noche de reyes y Como gustéis, esta última, tal vez la más sorprendente, estará en el Trianón hasta el 12 de diciembre porque Carlos Díaz, como suele hacer, interviene de manera decisiva en la graduación de los alumnos de la Escuela Nacional de Arte.

El montaje de Como gustéis tiene una sólida nitidez teatral, la comedia queda bautizada, nominada y vuelta a nombrar por el henchimiento de la marca Teatro El Público. Como gustéis es un imperio teatral donde participan muchas alegrías. Creo que estamos ante un trabajo escénico de suma importancia por su impronta juvenil y a la vez por su desempeño profesional.

En un estilo de diferenciación plenipotente, propiedad de Carlos Díaz, sin violentar la temporalidad, tenemos a Shakespeare en su prístina esencia teatral. No hay escenografía, ni luces, ni vestuario. En un espacio escénico fecundante con solo luz de trabajo, con vestuario metamorfoseado el montaje arroja hallazgos formales auténticos e innovadores sin espavientos.

No se extraña el diseño escenográfico ni de vestuario ni el de luces. La música produce un entorno de detalles y signos sonoros que hacen consiguen una forma de producir sentido desde el apoyo de actuaciones fieles a un texto y a la vez autónomas ante él.

Como gustéis tiene potencia teatral, mediante choques y alianzas teatraliza al teatro. Y como sabéis esto es muy difícil. Pero Carlos Díaz y once estudiantes lo han logrado sin dispersar el sentido ni la grandeza de una de las comedias más geniales con que cuenta la dramaturgia planetaria.

No es la primera vez que el director de Teatro El Público se lanza a la aventura de graduar a un grupo de alumnos; y, como siempre ha sucedido, el montaje resulta un trabajo de considerables incorporaciones en el ámbito de la experiencia de lo teatral y la teatralidad en renovada concepción ideo-estética
Por su artesanía artística y la homogeneidad dramatúrgica Cómo gustéis supera los muchos intentos que se hacen, constantemente, por anivelar una propuesta escénica dentro de las sostenidas búsquedas y crisis de la contemporaneidad teatral.

Once estudiantes graduándose ponen en evidencia que se puede hacer teatro del mejor sin antojos materiales, sin vagas exploraciones que solo muestran destrezas dramatúrgicas que persiguen un protagonismo agónico por tantos trasteos experimentales.

Sin éxtasis delirantes ni visiones inmateriales de la realidad tenemos en Como gustéis un encantado discurso escénico. La enunciación de una corporalidad autóctona resignifica con categoría estética a Shakesperare y lo hace emerger con una gravitación prodigiosamente cotidiana.

William Shakesperare es genial -¡Qué perogrullada!-. Pero es más efectiva su genialidad cuando se sabe llegar a su potencialidad potenciante y potenciable; cuando se deshiela lo clásico por el calentamiento del talento como sucede en la puesta que Carlos Díaz ha liderado.

Como gustéis es un acontecimiento de excelencias teatrales en estos tiempos. ¡Aprovechémoslo! Que se conozca en toda la isla que un puñado de jóvenes puede poner a participar, a través del ocio fecundo, a los jóvenes porque es posible divertirse y encontrar razones más allá de las pantallitas.

Entonces citemos a Albert Einstein:

Temo por el día en el que la tecnología sobrepase la interacción humana. El mundo solo tendrá una generación de idiotas.

Como gustéis es una puesta en escena placentera, voluptuosa, articula el logos y el eros en una cabalgata semántica sobre un texto que Shakespeare concibió para ser representado durante cinco horas. Pero en solo una, a través de concisos recursos semiológicos, se desarrolla, con desenfadada contemporaneidad, la máxima expresión de lo teatral de la comedia en el Trianón.
En la puesta el accionar escénico tiene el marco de locación característico del teatro arena; desde esta cuasi circularidad se ordenan los elementos de la representación y se producen significados que generan sentido, aunque no cuente la escritura escénica con una dotación de sistemas significantes constituidos.

La baraúnda de personajes y el amasijo de situaciones dramáticas es urdida únicamente a través de los atributos de la corporalidad. El accionar en la habitabilidad del espacio escénico no deja de darnos, en la hora y cuarto que dura la representación, las maravillas del bosque de Arden que no es mágico sino dador de alegres transformaciones, donde palpita gozosa la liberación, el amor y también, como casi siempre sucede en el escenario del Trianón, una sobre el teatro y la forma de hacerlo.

Tiene Como gustéis una geometría escénica de proyección orgánica por su lógica de espectáculo de crecimiento discontinuo, de construcción armónica donde los trueques actorales gozan de especial sintaxis compositiva.

Como gustéis en su dialéctica actoral, abierta y a la vez cerrada, no desafía a Shakespeare si no que afianza su grandeza.

La desenvoltura actoral que vemos en el grupo de graduandos está sostenida en la concepción que el propio Shakespeare tenía sobre tan recurridos temas de la contemporaneidad tales como la problemática de género, la identidad sexual, la búsqueda de una identidad complaciente. Y es que como ya se ha dicho antes de Freud estaba Shakespeare.

Entre fingimientos, galanterías pastoriles, juegos de promiscuidad, disfraces y caretas se despliega la singular comicidad shakesperiana siempre alrededor del amor. Pero el suceder siempre está sostenido por una vivacidad comediante de sabiduría shakesperiana sobre el vivir, el divertimiento y la ironía.

Como gustéis, como el propio nombre nos lo indica, es como nos guste que sea, por eso es mucho más que la historia de Rosalina que al ser desterrada de la corte se adentra en las espesuras del bosque de Arden disfrazada de hombre. Arden es un bosque donde hay que dejar de ser lo que se fue para empezar otra ruta de recuperación..

Rosalina al disfrazarse de hombre adopta el nombre de Ganímedes, ella genera situaciones de equívocos donde no deja de estar ausente el componente erótico. Rosalina es uno de los personajes de mayor poder imaginativo y de inteligencia encantadora, dijo Harold Bloom que era una especie de milagro, un Hamlet con faldas.

Este Shakespeare del Como gustéis en el Trianón se dice que es un “trabajo en progreso”, un work in progress, que no está terminado, que le faltan hechuras y un poco de fábrica para llegar a la concepción de puesta en escena.

¿Entonces, no es una puesta en escena plena? En realidad Como gustéis disfruta de una plenitud cumplida.

La puesta en escena de Como gustéis es de apoderamiento sostenido mediante la actuación de los jóvenes que desarrollan un paisaje gestual y vocal que ojalá muchos profesionales cujeados tuvieran.

A Elaine Courret, Lisandra González, Rafael Oramas, Arianna Rueda, Ernesto Sánchez, José Roberto Cepero, Greter Chaván, Luis Ernesto Dársenas, Yasira Ferrera, Brian Gutiérrez Llorente y Manuel Cepero Guerrero, a todos sin distinción se les nota el fervor al hacer el teatro que les enseñaron, y transmiten en sus accionares escénicos el disfrute de artizar la teatralidad al son de cubanidad.

Fotos: Yuris Nórido

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