“El teatro jamás morirá”

En Matanzas se abrió un espacio para reflexionar sobre el teatro callejero en tiempos de Covid-19, con la participación de artistas de varias ciudades cubanas

Por Ayose S. García Naranjo

Con esta sentencia tan rotunda de Francisco Rodríguez Cabrera, experimentado actor de Teatro El Mirón Cubano, inició el primer encuentro teórico desarrollado en el marco de la XI Jornada de Teatro Callejero, de la cual es el director general.

“Es que el teatro nace de la crisis y se enriquece con ellas. Esa es una realidad que se ha demostrado en este periodo de pandemia, en el que las propuestas de las agrupaciones se han diversificado y adaptado al nuevo contexto”, agregó Rodríguez Cabrera.

Por su parte, Juan González Fife, director de Teatro Andante, explicó su estrategia para crear iniciativas interesantes no solo en el contexto cubano, pues el alcance internacional de las redes sociales les permitió interactuar con niños de Estados Unidos y América Latina.

“No obstante, ya se hacía impostergable la organización de un festival como este, en el que se retome el contacto directo con las personas. Una de las grandes necesidades de nuestro país hoy es que la cultura vuelva a ocupar sus espacios, su lugar en las comunidades, premisa que se encuentra muy bien definida en el espíritu de cada tropa”, explicó Fife.

De izquierda a derecha: las cantautoras Yaily Orozco Gálvez y Edelys Loyola Gámez.

Durante el segundo encuentro teórico, también participaron las cantautoras Edelys Loyola Gámez y Yaily Orozco Gálvez, quienes asumieron el confinamiento como un desafío creativo que les llevó a la elaboración de materiales y proyectos que pretenden sostener en el futuro.

“Entre las grandes satisfacciones de este periodo tuve el privilegio de que la cantante Rochy Ameneiro me invitara a grabar un disco que se nombrará La piñata, como mi primera canción, y próximamente saldrá bajo el sello Colibrí para la alegría de todos los que amamos la canción infantil”, comentó Loyola Gámez.

Por otro lado, la teatróloga María Victoria Guerra Ballester se refirió a la necesidad de registrar con sistematicidad el conocimiento teórico de cada agrupación, ya sea desde un diario de trabajo o notas personales hasta la composición de borradores, e-mails, artículos y libros, por el valor que reviste el hecho de escribir desde la memoria y el testimonio de la experiencia.

A la izquierda, Claudia Amanda Betancourt, directora del Centro de Investigaciones de las Artes Escénicas; a la derecha María Victoria Guerra Ballester, teatróloga e investigadora del teatro que se hace en la calle.

“Partimos de la conceptualización que el crítico e historiador teatral argentino Jorge Dubatti realiza sobre las cuatro figuras en la producción del conocimiento desde la praxis artística, entre las que destaca el rol del investigador que sin ser artista produce conocimiento participando en el hecho artístico, ya sea por su familiaridad con el campo artístico o por su trabajo como espectador, al trasladar su laboratorio hacia el acontecimiento teatral”, explica Guerra Ballester.

Durante el encuentro también se reconoció la relevancia de los asesores en un arte de naturaleza colectiva y multidisciplinaria como el teatro, pues deben convertirse en la contraparte del director, la persona que analiza desde una perspectiva crítica lo que este plantea para lograr un mayor grado de perfección en cada propuesta.

Fotos cortesía del autor

 

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