Razón de ser y de afectos: Cenidi Danza José Limón

Por Noel Bonilla-Chongo

«Creo que jamás somos tan sinceros y humanos, como cuando bailamos…»

José Limón

Me atrevería a asegurar que mi vocación de investigador que tiene en la danza su insomne objeto de estudio, se gestó, en gran medida, a las evidencias tangibles que nos llegaban desde el mexicano Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza Cenidi José Limón.

El CENIDID, como lo fuimos conociendo, tiene el nombre de quien fue el coreógrafo más importante y memorable en México: José Limón, que nacería el 12 de enero de 1908. Bailarín, maestro, coreógrafo y creador de técnicas danzarías muy difundidas y practicadas. Fue solista en la compañía Humphrey-Wideman; luego, tras fundar la Limón Dance Company (1946), inicia una sostenida carrera como coreógrafo e intérprete. A Limón se le debe la renovación de la visión del rol del bailarín y los personajes masculinos en la danza. El Cenidi Danza José Limón honra su legado con este gran nombre de la danza universal.

Y no sé si sería el azar, pero es el 14 de enero también el cumpleaños del Centro; aniversario cuarenta y tres de fundado para “para articular teoría y práctica en textos accesibles y atractivos, analizar las propuestas conceptuales y estéticas que definen la variedad de estilos según los periodos históricos y resguardar los materiales que dan fe de la trayectoria de los grandes creadores de la danza y su relación con el arte escénico”. Al presente, una pléyade notable de investigadoras e investigadores, documentalistas, académicos, activistas de la creación, sostienen un diálogo vehemente indispensable con la comunidad de la danza mexicana e iberoamericana; evidencias que nutren las líneas humanísticas, críticas, teóricas, técnicas e interdisciplinarias de la investigación, tal como lo reconoce el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, del hermano país.

Al Centro y a mucha de sus gentes, nos unen lazos profundos de amistad, intercambio, colaboración y profundo respeto. Y es que el Cenidi se ha armado, física y virtualmente, como parte de nuestras casas, de nuestra gran biblioteca y, de su acervo cultural dancístico siempre en progreso inagotable, están configurados nuestros modos activos de ser en danza. Si bien su misión pudiera estar en “resguardar, estudiar, reflexionar sobre los componentes estéticos, teóricos y prácticos del quehacer dancístico en México e incentivar, a su vez, la reflexión en la comunidad a través del establecimiento de vínculos académicos con las escuelas, compañías e instituciones culturales afines tanto en México como en el extranjero”; para las y los investigadores de danza, quienes allí han laborado y aún están, son trozo, fragmento, corazón de este “nosotros” que hace a la danza cubana e iberoamericana.

Nombrar a tantas y tantos seres queridos y admirados, sería desplegar una larga lista. Recordar el ascenso al tercer piso de la “Torre de Investigación”, leer los nombres de cada una y cada uno de ellas y ellos en los cubículos, equivaldría a titular esos textos, documentos e investigaciones específicas que han constituido materiales inevitables de nuestras bibliografías y consultas permanentes. Y es que, con ellas y ellos, hemos aprendido que la investigación de/sobre/en danza es hincar, cavar, penetrar, excavar, extraer y formular preguntas y respuestas “por la danza propia y la de los otros”. Es, como anotara Adriana Guzmán, volver sobre esa pertinaz constante de la humanidad sobre la danza ¿qué es?, ¿qué involucra su práctica, ¿cómo se hace, quiénes la hacen, cuándo, dónde, en qué contexto, cómo se vive, qué se siente?, a la vez que, al buscar dar respuesta a singulares preguntas, aparecen nuevas ¿cómo estudiarla en el tiempo, cómo estudiar su diversidad, cómo registrarla, cómo generar herramientas para su creación, cómo generar útiles para su estudio, qué debe tomarse en cuenta para su investigación?

Una potente batería de cuestionamientos que nos asegura que en términos de investigación de/sobre/en danza, el final no está al doblar la esquina, pues su camino es perdurable, perpetuo e inagotable. Investigar la danza, es abrazar todo tipo de escritura/lectura; aquella que emana y se genera desde esos (pre)textos académicos, la que brota de relatos de artistas y otros hacedores de la danza. Aquellas, donde historias de vida, bitácoras, entrevistas y diálogos entre investigadores y/o artistas, pueden volverse mapeo cartografiado de caminos transitados y otros secretamente sumergidos, que las reseñas, los comentarios, las críticas de libros, informes sobre simposios y congresos, las traducciones de artículos publicados en otros idiomas, y tanto más podría formar parte de ese corpus investigativo.  ¿Qué es sino esa fuente cuasi infinita de fondos catalogados con precisión prolija al detalle en página web https://cenididanza.inba.gob.mx, del Cenidi?

Colegas del Cenidi, desde nuestra Habana y esta tierra tan bailada y cantada, la alabanza de hoy se viste de gala para celebrar ese camino irrenunciable por el que ustedes han apostado en estas cuatro décadas de pródiga producción. Ese envidiable conjunto resguardado en más de treinta colecciones, fuentes esenciales para conocer la historia de la danza en México y más allá; en lo que nos aporta cada día el inigualable catálogo histórico de publicaciones integrada por la multiplicidad de textos impresos, de discos compactos y videos, en esos productos finales de los proyectos de investigación de su ejemplar personal académico; en los premios y reconocimientos, y en los afectos repetidos en tantos años de trueques y cercanías.

A ustedes, maestras y maestros, a quienes siguen al pie del cañón, a quienes ya no están, pero su obra continúa estructurando nuestras miradas, citas, intertextos y porfías; a quienes tuvieron en Cuba un escenario fértil de acogida, a quienes nos han abierto las puertas en los simposios, coloquios, encuentros, en los salones de la Maestría en Investigación de la Danza, etc.; a quienes siguen teniendo en varios sitios cubanos una trinchera de convivio fraterno para compartir esas infinitas exploraciones y el legado para el conocimiento de la danza mexicana y foránea, nuestro agradecimiento total y franco. Junto a ustedes, hemos sabido cómo integrar diferentes modos de pensamiento y formas de expresión en la investigación de la danza. Fomentar el intercambio de conocimientos y perspectivas desde ámbitos históricos, analíticos, estéticos, artísticos, antropológicos y humanos, ha sido faro y razón.

¡Felicidades! Como Limón, también creo que jamás somos tan sinceros y humanos, como cuando bailamos; y eso con ustedes lo hemos aprendido de modo eficaz.