Quiero que el público sienta el placer del teatro

Por Marilyn Garbey Oquendo

 Hago pública ahora esta entrevista realizada a Yosvany Abril, director del Teatro Polichinela, hace algunos años. Tras la terrible noticia de la muerte de mi amigo, comparto su testimonio de vida, consagrada al teatro

El último estreno del Teatro Polichinela ha sido La carpetica de yarey, un texto de Lázaro Rodríguez ¿Cómo fue el proceso de rescatar a ese dramaturgo para el teatro cubano?

Ha sido difícil porque la obra estaba desaparecida, no se encontraba en ningún lugar,  ni el autor tenía ningún texto guardado. Lo buscamos en una revista, en un ejemplar  no apareció el texto, le habían arrancado las páginas;  el segundo ejemplar, gracias a un amigo,  apareció en la biblioteca de un municipio. Y yo creo que era importante,  y era una necesidad de nosotros, del teatro avileño, de rescatar a Lázaro. Para nosotros significa mucho su dramaturgia  por las cosas que suele decir en sus textos, por la manera, vamos a decirlo así, un poco regional pero que trasciende un poco más allá de las fronteras avileñas, de lo que pasa en la obra, por lo que nos puede decir a cada uno de nosotros, no solamente a los avileños sino también a los cubanos.

Toman  a Lázaro Rodríguez  como pretexto, con esa necesidad de rescatar a un autor de Ciego de Ávila, un dramaturgo que fue muy representativo de lo que pasaba en el teatro cubano. Más allá de esas relaciones afectivas, de esa cuestión regional, ¿por qué llevar a escena La carpetica de yarey? ¿Qué tiene el texto que los motivó a subirlo a escena?

Yo creo que es el momento de La carpetica…, si yo la hubiera  encontrado dos años atrás no creo que fuera lo mismo, no creo que lo hubiéramos hecho igual;  pero ahora sí tiene mucho que ver, porque sabíamos que era interesante lo que decía para estos momentos, y que cada uno de los espectadores que viniera aquí  se iba a llevar una lectura de la obra y lo iba a relacionar con el momento en que estamos viviendo, un momento de cambios, un momento en que necesitamos escuchar a alguien que nos dijera cosas que realmente nos interesaran.

 ¿Cuál es el argumento de La carpetica de yarey, de Lázaro Rodríguez?

Es una escuela de animales que tienen la necesidad de buscar un presidente honorario para que los represente ante la caza indiscriminada del hombre. Entonces surgen entonces muchísimas cosas, los animales que quieren el poder, la idea de lo que piensan hacer con el poder,  están  los otros a los que no les interesa,  los que quieren ser dominados, pero bien representados.

La puesta en escena sitúa la obra en un aula de secundaria básica. ¿Por qué elegir a ese tipo de público, a esa etapa de la vida, para representar el conflicto de La carpetica de yarey?

Tenemos un problema aquí en Ciego, que yo me imagino  pase a nivel de país, y es que estamos buscando la manera de que los adolescentes  puedan conectarse con el teatro. Nosotros dedicamos casi siempre nuestro trabajo al teatro para niños,  y después vemos a los espectadores que vinieron por  muchos años al teatro, ya adolescentes, que  no vienen. Queríamos rescatar ese público, y queríamos ver también su visión porque son parte de nuestra sociedad, y no están representados  en el teatro. Queríamos trabajar para ellos, teníamos interés de hacer un trabajo donde el adolescente se viera reflejado, donde el adolescente pudiera dialogar directamente con el espectáculo, dialogar directamente con nosotros, y entonces a partir de ahí accedimos a ubicarlo.

¿Cuál ha sido la reacción de los espectadores ante el espectáculo?

Los que más han reaccionado han sido los adolescentes,  los jóvenes que hemos invitado de algunas escuelas. Lo que no hemos hecho todavía es el diálogo directo para compartir con ellos  las necesidades que tienen, para saber lo que quieren ellos, pero sí hemos visto que han reaccionado mucho, que tienen muchos tópicos en común con el espectáculo. Realmente el público ha respondido bien, y el texto de Lázaro Rodríguez atrae mucho al espectador.

La obra puede ser polémica por la representación que hace del entorno social. El  personaje de la maestra es una de las figuras claves de la obra. ¿Qué ha pasado con ese personaje?

Es muy chocante el personaje, la gente se divierte con él pero a la vez tienen cierta resistencia, y muchos dicen: “Yo tuve una maestra como esa. Todos los actores coincidimos en que siempre había una maestra como esa; y tuvimos un contacto con las maestras del INDER y pasó una cosa muy bonita, y nos decían: “Yo soy así, yo no puedo ser así pero yo sí soy así,  así es Fulana, así es”. Son cosas que nos gustan, porque sí es verdad que el espectáculo llega al público, se acerca a la idea que teníamos de que la gente se viera reflejada. No pensé que se iba a reaccionar así con la maestra.

La carpetica de Yarey por Teatro Polochinela bajo la dirección de Yosvany Abril

En Ciego de Ávila, como pasa en otras ciudades del país, hay un asunto que de alguna manera afecta la vida teatral, y  tiene que ver con la inserción de la cultura cubana en el circuito del turismo. ¿Cuál ha sido la experiencia de Teatro Polichinela al llevar el teatro a la cayería norte?

Al principio nos fue muy difícil presentarnos ante ese público, no valoraban el trabajo que hacíamos. Quizás nosotros también nos fuimos por la vía fácil al comienzo, luego  fuimos llegando a hoteles donde el turista pedía otras cosas, y  empezamos a trabajar con los títeres. En estos momentos están exigiendo los turistas que nosotros transmitamos  nuestros valores culturales. Llevamos espectáculos con muñecos, que también ponemos en el teatro. Lo hacemos en inglés, en francés, en italiano.

¿Y de qué manera han influido las ganancias que se generan en el trabajo para  el turismo en la calidad de las producciones teatrales del Teatro Polichinela?

Hace mucho tiempo que no recibimos producción,  la hacemos nosotros directamente. A veces hay que esperar mucho tiempo para que llegue, por eso buscamos la manera de autofinanciarnos y de buscar todas las posibilidades de crear y crecer. Yo creo que esas cosas están marcando el trabajo de nosotros como grupo.

Me han dicho los actores que el dividir la jornada laboral entre el cayo y la sala teatral es bien difícil.  ¿Cómo se organizan para seguir manteniendo el público que tienen en la sala y seguir cultivando el público que tienen en los cayos?

Es bastante difícil porque nosotros tenemos funciones aquí viernes, sábado y domingo, todos los meses del año tenemos función. No te puedo explicar lo difícil que es suspender una función un día aquí porque vienen muchos niños, a veces tenemos que repetir funciones,  los mismos actores  que actúan en esa obra tienen que irse para el cayo y tienen que repetir esa función porque el público se queda afuera,  después tenemos que irnos en guaguas, en botella  para allá. En el grupo hay muchos actores jóvenes que están muy comprometidos con el trabajo del teatro,  nos dividimos el trabajo por días para poder lograr eso;  pero a veces  regresamos para acá, llegamos a la una y media de la mañana porque salimos a las once y media de allá, son dos horas de camino, y siempre a las ocho y media estamos todos aquí para seguir trabajando. Es un sacrificio,  pero yo creo que vale la pena por el desarrollo del grupo, y hasta ahora no ha habido ningún problema con eso, no hemos dejado de asistir a los eventos que nos invitan, a las giras, y yo creo que eso es importante mantenerlo.

El grupo tiene una composición de actores muy jóvenes. ¿Vienen de las escuelas de arte? ¿Se han formado en Teatro Polichinela?

Algunos vienen de las escuelas de arte, otros vienen de la Escuela de Instructores, llevan tiempo trabajando con nosotros. Hacemos la convocatoria a través de talleres, a través de espacios teóricos que realizamos para el desarrollo de los jóvenes, para que ellos   vayan trabajando con  las figuras animadas  y con la comprensión del teatro.

Ha sido bastante difícil mantener a un grupo de jóvenes teniendo cerca una cayería que atrae tanto y donde  tienen más posibilidades económicas que aquí, yo sé que los que están aquí es porque aman el teatro.

Aquí es muy difícil trabajar. Por ejemplo, a la hora de realizar un personaje yo siempre digo que es un festival porque  nunca le doy un personaje a nadie,  hacemos una especie de casting, que lo disfrutamos,  pero sé que siempre es un momento difícil y tenso para el actor. Tenemos posibilidades, pero a veces es muy difícil, nos preparamos mucho, el que nos ve en el cayo sabe que trabajamos por la mañana, que trabajamos por la tarde.

Hay actores que ya habían sido alumnos de nosotros, esos comprendieron mejor la línea  de trabajo, pero otros  son aficionados que han pasado talleres y se han formado aquí con nosotros.

A mí me ha llamado la atención poderosa y favorablemente en estos días del Teatro Sin Fronteras aquí en Ciego de Ávila, los puentes que han tendido ustedes entre amigos del teatro. Pienso en Freddy Núñez, de Teatro del Viento;  en Jesús Rueda, en Juan Carlos Fife, del Teatro Andante, en  el maestro René Fernández, de Teatro Papalote. ¿Cómo se tejen esas relaciones amistosas y profesionales?

Eso sí es fundamental dentro del teatro, lo ves aquí en Ciego, pero nosotros participamos mucho en los eventos en Granma con Fife, en el evento que hace Rueda, tenemos un trabajo muy interesante con el Guiñol de Guantánamo, con el de Sancti Spíritus, o sea, hay un vínculo grandísimo, nos comunicamos siempre. Un día empezamos a hablar con La Guerrilla de teatreros  y con el Guiñol de Guantánamo de buscar una alternativa para ayudarnos entre los titiriteros, para colaborar en nuestra superación, de  mantener siempre el diálogo con René Fernández, con Rubén Darío Salazar.

Fife tiene mucho que ver con los que hacemos teatro de Guantánamo para acá porque fue el profesor de nosotros en la escuela de arte y nosotros siempre respetamos su trabajo, lo admiramos,  y a veces estamos trabados y hablamos con Fife, es una cosa muy cómica porque siempre está al habla con nosotros y siempre nos aconseja,  siempre.

Yosvany Abril junto a titiriteros del Guiñol de Ciego de Ávila

¿Sigue siendo el maestro?

Sigue siendo el maestro de nosotros, de los actores y de los directores, es muy importante mantenernos en contacto con él. Esto nunca se ha dicho, pero algún día se va a hablar de eso. Todos nosotros,  siempre que  llegamos a Bayamo, o cuando llegamos a cualquier gira donde  está Fife, siempre todo gira alrededor de Fife, porque fue cuatro años profesor de nosotros y es una cosa que no vamos a olvidar nunca.

¿Qué ha significado para ti dirigir este grupo de teatro?

Al principio no quería porque no he podido actuar casi nunca más, y a mí me gustaba mucho la actuación. Pero significa mucho, yo estoy muy contento con eso, al principio tenía mucho miedo, pero me he ido enamorando del trabajo de los títeres, de la preparación de los actores, de los talleres que hacemos aquí y el trabajo en conjunto que tenemos. Esa complicidad para hacer teatro son cosas que a mí me han amarrado mucho con el grupo, todas esas cosas nos dan siempre la oportunidad de estar en el teatro, de estar unidos, de ver a algunos partir, a otros llegar, de estar siempre estudiando y buscando las herramientas para poder estar en escena.

¿Cómo definirías la estética,  las líneas de trabajo del Polichinela hoy, en el siglo XXI?

Yo siempre le digo a los actores: Vamos a cerrarnos y vamos  a buscar la manera de que el espectador que llega traiga otro público. La gente viene al teatro porque tiene la necesidad de ver teatro, porque tiene muchas opciones,  la entrada de la tecnología está  acabando con esos espacios que tenía el teatro,  un museo, una biblioteca. Que la gente esté aquí en el teatro yo creo que es bueno, y eso ha sido siempre uno de los pilares de nosotros como grupo, que el que venga aquí se sienta identificado con la puesta que está viendo, que se sienta defendido por el teatro, de que sienta placer de estar aquí.

Queremos seguir defendiendo el trabajo de las figuras animadas, el trabajo del actor en vivo, la formación del actor. Nosotros siempre decimos que este es un grupo academia porque estudiamos mucho, hablamos mucho de Stanislavski, y me da risa, ¿no?, porque hay quien dijo una vez: “¿Pero para qué estudian a Stanislavski si ustedes son titiriteros?”, y aquello me molestó mucho, porque yo decía: “Esa gente realmente no sabe nada”, porque el actor  necesita la formación stanislavskiana.

¿Eres el único director del grupo? ¿Hay alguien en formación o con deseos de ejercer la dirección?

No, hasta ahora no, estamos buscando la manera de hacer un ejercicio sobre la base de la dirección escénica, para  que alguien se entrene  y pueda algún día hacer algún trabajo, pero hasta ahora estoy yo solo dirigiendo.

¿Cómo se conserva la historia de Polichinela, de esos cincuenta y cuatro años de trabajo?

Tenemos muy pocas cosas en nuestros archivos. Un director de los que había aquí se fue enfadado y se llevó muchos muñecos, muchos programas de mano. Estamos al habla con él para que él vaya devolviendo esas cosas,  que nos van a servir entonces a nosotros  de material de estudio para comprender las cosas que se hacían aquí antes que llegáramos nosotros.

Hemos realizado homenajes a todos esos actores, a esos realizadores, y ya estamos acercándonos a ellos.  Hay pocas cosas escritas sobre el grupo, pero estamos recuperando todo lo que podamos para el cincuenta y cinco aniversario, para  tener bastante documentación y poder hablar más del trabajo que ha hecho Polichinela.

¿Cómo van a celebrar esos cincuenta y cinco años?

Nosotros siempre celebramos el aniversario del grupo con el evento que tenemos, que ya vamos para la octava edición,  Títeres al Centro. A partir de ahí  invitamos a los  amigos, a personas que tengan que ver con el teatro. La manera  de festejarlo es seguir trabajando duro, seguir con las presentaciones y llevar el teatro de nosotros más allá  de nuestras fronteras avileñas.

¿Cuál va a ser destino del estreno de La carpetica de yarey, que recién comienza a desandar por los caminos del teatro?

Solo ha salido a Bayamo. Hace poco estuvieron algunos amigos del teatro de Santiago de Cuba, Fátima, Gaínza,  y ellos tienen una idea de hacer una gira por las escuelas secundarias de Santiago,  hace dos días confirmaron, así que en septiembre estaremos dando una vuelta por allá. Nos ha dado también la idea de hacerlo aquí en Ciego, que las secundarias vengan aquí o nosotros ir allá. Vamos a visitar los centros penitenciarios para jóvenes, también se han acercado, alguien que vino a ver la obra nos pidió eso. En Cienfuegos debemos estar en agosto, y soñar con llevarlo a La Habana.

Fotos tomadas del perfil de Facebook de Yosvany Abril

(Visitado 523 )

Exportar a PDF:

Comparta nuestros contenidos en redes sociales:
Leer más
Rosita No Se Va, Se Queda Más Que Nunca

Por Ismael S. Albelo Rosita Fornés entra en el reino de los inmortales. El maldito virus que nos aísla físicamente...

Cerrar