Para hablar del teatro y la danza en Santiago después de 1959

Por Pascual Díaz Fernández

Según cuenta la tradición oral, porque, aunque parezca increíble, no existe un documento que lo afirme de manera absoluta y definitiva,  en septiembre, festejamos el aniversario del  surgimiento del movimiento teatral de la Revolución en Santiago de Cuba, simbolizado en la creación del  Teatro Santiago, conocido como Conjunto Dramático de Oriente. Gracias a una iniciativa de los especialistas  del Consejo de las Artes Escénicas,  entre los que se encontraban Marcial Escudero y Francisco Aguilera, esta celebración se realiza desde los  inicios de siglo XXI. Creo conveniente hacer algunas precisiones.

Era grande la efervescencia por desarrollar  el arte. Varios artistas se sumaron, desde la Universidad, u otros espacios, a la creación y  la difusión de la cultura. El movimiento coral dio sus primeros pasos con  figuras como Electo Silva y Santiago Fals. Desde la capital, con una alta frecuencia, se presentaban grupos, y artistas nacionales y extranjeros.

 En el universo de la cultura popular el interés se multiplicaba. La participación popular era inmensa como público y como creación. Con diferencia de unos pocos días,  en septiembre de 1961, se oficializaron o profesionalizaron varios grupos que venían trabajando de manera semiprofesional o como aficionados. Vale la pena mencionar, sobre todo al grupo Mella, que dirigía Pepe Vázquez, un activo promotor cultural, de aquel momento inicial, injustamente olvidado, y artistas como Ana María de Agüero y Roberto Anaya, entre otros.

Por otra parte, Raúl Pomares, junto con Manuel Ángel Márquez y Fidel Estrada, entre otros, había creado el Conjunto de Danzas Folclóricas de Oriente. A su vez daba sus primeros pasos Amalia Cué, estimulando la creación de grupos de danzas españolas. Con ellos, se fundó el Conjunto Dramático de Oriente. Al mismo tiempo, se estableció  el grupo Guiñol Oriente, gracias al taller impartido por los integrantes del Guiñol Nacional (C. Camejo y P. Carril) y el Conjunto Folclórico de Oriente, por el empuje mancomunado de Márquez, Botalín y Fidel Estrada junto a otras personas de teatro.

Por iniciativa de Alberto Pujals, el Príncipe Alberto, se comienza a gestar la creación de la compañía de magos y el primer intento por fundar una Escuela de Ballet.

Existía entonces la Coordinación de Cultura, que atendía la provincia de Oriente, dirigida por el joven pintor Miguel Ángel Botalín, uno de los miembros del grupo de la Galería de Artes Plásticas y en la que se destacaba como colaboradora, la que, andando el tiempo será directora de cine: Rebeca Chávez. Esta es una historia por contar todavía. Lo cierto es que todos estos elementos, entre otros, convergieron para sentar las bases del movimiento escénico profesional santiaguero, no solamente el referido al teatro, sino, a la escena un su conjunto,  imposible de resumir  en unas pocas páginas.

Santiago de Cuba tuvo a su favor, desde entonces, la activa presencia de un valioso grupo de artistas e intelectuales que forjaron las bases conceptuales de un pensamiento en torno al arte y la cultura, como expresión y reflejo del desarrollo de la cultura, en especial, de la popular y santiaguera.

 La acción de Miguel Ángel Botalín como dirigente cultural, de Raúl Pomares, de activista, de Manuel Ángel Márquez, Amalia Cué y Tania Bell, entre otros, así como el entusiasmo de artistas populares, comparseros, rumberos, músicos y cantantes,  y, por su parte, de los artistas de todas las manifestaciones, en particular, los de las artes plásticas -Pedro Arrate, Antonio Ferrer, José Manuel Aguilera, Pedro Horrutinier-quienes crearon un personal estilo de cartel político y cultural.

Este accionar dio pie a que se generara un pensamiento diferente sobre el papel del arte y la cultura en la Revolución, basado en la herencia histórica y la tradición y lo más avanzado del pensamiento social y cultural. A este pensamiento, desde sus perspectivas, contribuyeron, entre otros, José Antonio Portuondo, Jesús Sabourin, Francisco Prat, Carlos Padrón, Olga Portuondo y Joel James.

Un  segundo momento, en el entorno de los años setenta, tuvo el movimiento escénico santiaguero. Luego de casi diez años, el Conjunto Dramático de Oriente re-descubre el teatro de relaciones, y crea lo que llama las nuevas relaciones. Su principales exponentes serán  El 23  se rompe el corojo (R. Pomares/ Meneses) y De cómo Santiago puso los pies en la tierra (R. Pomares/R. Herrero). A su vez, Antonio Pérez Martínez, recién graduado de la E.N.A., se incorpora como coreógrafo y director general del Conjunto Folclórico de Oriente. Su estética se basará en las ideas de Ramiro Guerra sobre  la estilización de la danza folclórica, desconocida hasta entonces. En general, el movimiento alcanza una sostenida etapa creativa y de investigación en los fundamentos del arte escénico en Santiago de Cuba.

En los años ochenta del pasado siglo, como resultado de la llamada crisis del teatro cubano, nacieron los proyectos. En Santiago de Cuba, los proyectos son la expresión de las diferentes vías que convivían dentro del Cabildo Teatral Santiago. El primero en separarse del colectivo fueron Carlos Padrón, Nora Hamze, Ruth Escalona, Nancy Campos, Oscar Vázquez y Dagoberto Gaínza. En 1986 crearon Calibán Teatro. Luego, Eliana Ajo, crea Teatro Caracol. Le continuarán, partir de una decisión del propio colectivo, se crearon los grupos de estudio Gestus, Macubá, Origen, y el Centro de Investigación y Desarrollo de las Artes Escénicas CIDAE. Surgieron, grosso modo,  importantes eventos que dieron fe de un momento diferente en el desarrollo del movimiento. Entre ellos, los Festivales de Espectáculos Unipersonales, las Jornadas de las Artes, Escénicas de la UNEAC, y el concurso Máscara de Caoba, y en los noventa, las Academias de Teatro, Danza y Ballet.  Importante añadir la creación de Tropicana-Santiago, ya a inicios de los noventa.

De esta manera, y a modo de un somero abordaje cronológico se fue conformando el universo de las artes escénicas santiagueras. Reitero, que, aún, queda mucho por decir, otras etapas vinieron, otas agrupaciones y cambios de concepciones, hoy las Artes Escénicas en la oriental provincia son consecuencia y resultado del devenir histórico de todo un movimiento.

Imágenes cortesía del autor

(Visitado 68 )

Exportar a PDF:

Comparta nuestros contenidos en redes sociales:
Leer más
UN RETABLO PARA FEDERICO MALDEMAR

Teatro Pálpito presenta temporada todo el mes de octubre, sábados y domingos, a las 11:00 am en la sala Adolfo...

Cerrar