Olas permanentes contra la adversidad

Ese intrínseco movimiento de la naturaleza, y de la humanidad, es el combate que proclama el Théâtre du Soleil

Por Oma Valiño

Después de aquel crudo invierno, 22 años atrás, volví a La Cartoucherie, el barrio teatral en las afueras de París. En el umbral de un verano muy cálido, sigue en la puerta de su nave, partiendo cada boleto de entrada y recibiendo al público, la mítica Ariane Mnouchkine, directora fundadora del Théâtre du Soleil, ambos nombres esenciales de la escena de la última centuria.

La gente acude a pasar la larga tarde dominical en compañía de Aquí están los dragones (Ici sont les Dragons), el más reciente estreno de la agrupación. Guarda el acostumbrado silencio sepulcral del público francés ante la representación, una recreación del periodo entre 1918 y 1933. Alemania de un lado, Rusia-Unión Soviética del otro. Hitler y Stalin en hechos, diálogos, discursos, cartas, acuerdos, tratados… en fin, los movimientos de la historia que, en buena medida definieron el siglo xx.

Como se trata de un espectáculo «ensayístico», obliga a cierta sobrecarga verbal en distintos idiomas, siempre parte de la estudiada sencillez de la composición de las 37 escenas, animadas por el movimiento escénico, el desplazamiento de objetos y dispositivos, intervenciones de música, sonido y voces y el uso brillante del espacio.

Resulta un gran fresco de esos años, un mapa del enfrentamiento entre las potencias en los cuatro puntos cardinales. Destapa las perversas técnicas usadas por el poder para intervenir y preservarse a sí mismo.

Para Mnouchkine, el teatro es territorio de conocimiento donde se indaga en la verdad. Uno no está obligado a concordar con cada una de sus perspectivas, pero sí a zambullirse en la profusión de imágenes sonoras, visuales y corporales de una amalgama inextricable que induce a pensar.

Libre creadora de una estética propia, hija de las lecciones de Brecht, la puesta es atravesada por un extrañamiento que proyecta sobre el telón de fondo de la historia la actualidad del neofascismo trumpista con su destapada caja de pandora. Por eso es que aquí están los dragones.

La condición multicultural misma y abierta de su teatro es una respuesta de «genética» diversidad a esos lodos que las aguas trajeron hasta nosotros. Basta leer los nombres de actrices y actores para adivinar la instancia de una tropa de todas las procedencias, mentís de todos los continentes a cualquier xenofobia. Actores y actrices incansables, eléctricos, veloces, poderosos.

Todo ello, y las olas cual ideas, despiden Aquí están los dragones, ese intrínseco movimiento de la naturaleza, y de la humanidad, es el combate que proclama el Théâtre du Soleil. Sus olas permanentes contra la adversidad.

Foto de portada © Michele Laurent