Norlys Andrés, la fantasía entre las manos

Por José Omar Arteaga

Desde la ciudad yumurina nos llega un mundo de fantasía traducido en peces, flores, personajes e historias que brotan de las manos del joven diseñador Norlys Andrés Briones Reyes.

Hace uno días concluyó en Matanzas la XI Jornada de Teatro de Calle, organizado por el Consejo Provincial de las Artes Escénicas y El Mirón Cubano, que, además, trajo una de las propuestas más atractivas La Pamplinera, obra con diseños de vestuario y escenografía del propio Norlys quién inauguró como parte de este evento la exposición Microescenas, una suerte de travesía por las puestas-videos que estuvo realizando el colectivo teatral en la etapa de confinamiento.

Para conocer las inquietudes y aspiraciones de este joven diseñador matancero, accedió a esta entrevista.

Montaje para el video El pez sin color, por Norlys Andrés para El Mirón Cubano. Foto cortesía del entrevistado.

Desde tu formación, ¿tuviste siempre esta disposición por el diseño escénico? ¿Cómo llegas a interesarte por este arte?
Soy graduado de la Escuela de Instructores de Arte, siempre tuve la inquietud de artista, más allá de la labor hermosa de transmitir las artes visuales a niños, jóvenes y adultos, también me propuse crecer.

Me gustan todas las manifestaciones artísticas, cuando me gradué volví a Jagüey Grande, mi ciudad natal, allí junto con un grupo de amigos instructores y allí creamos un proyecto llamado Sitio de Arte Joven, una especie de peña en el museo municipal donde se invitaban trovadores, actores, iba Ediciones Matanzas a promover libros y a leer poemas.

En aquel patio del museo comencé a trabajar el diseño escénico. Hacía las escenografías y el atrezzo con pocos recursos, periódicos, papel craft, libros viejos que nos encontrábamos, luces que nos prestaba la Casa de Cultura, etc.

Ese fue el momento en que me interesé seriamente por el diseño de escenografía como tal. Siempre estaba ideando algo nuevo para la próxima peña, investigando y estudiando un poco sobre el lenguaje escénico, así comenzó esta pasión. Fueron tiempos de experimentar, estaba recién graduado, era muy joven y tenía muchas ideas por llevar a la práctica.

Unos años después vengo a la ciudad de Matanzas y comienzo en varios cursos que ofrece la ACAA impartidos por el maestro Estévez, donde aprendí diseño general y diseño escénico. Después de esto me incorporo a trabajar en el grupo hotelero Iberostar donde aprendí muchísimo sobre diseño escénico de espectáculos. Pude instruirme en todas las especialidades; luces, escenografía, carpintería, diseño de vestuario…fue una verdadera escuela. No solo había que diseñar, sino también ejecutaba yo mismo mis creaciones. Agradezco este tiempo y estas enseñanzas pues me dieron la posibilidad de tener una formación integral que me permite no solo plantear la idea sino también hacerla.

Nacidos en los 80, puesta en escena de El Mirón Cubano. Foto: Sergio J. Martínez.

Entonces llegas a El Mirón Cubano, ¿cómo ha sido el trabajo y cuánto ha enriquecido tu desempeño profesional formar parte de este colectivo?
Aunque trabajaba bastante y los horarios era complicados siempre los domingos iba a las puestas en escena de los teatros de la ciudad, sin importar que fueran para el público infantil. Así conocí el trabajo de Teatro Las Estaciones, Teatro Papalote, El Mirón Cubano, etc. Siempre me apasionó el teatro, tenía esa inquietud.

Al comienzo de la pandemia me acerco a El Mirón Cubano, ya la directora me conocía del medio pero nunca habíamos dialogado, y aunque al inicio no tenía claro que iba a ser, le propuse entrar como técnico para los proyectos de ambientación, luces, construir las escenografías y hacerle los espacios sensoriales a las puestas, esta es una técnica novedosa que está siendo muy empleada en el mundo entero que tiene que ver con la disposición de las luces y el entorno escenográfico para crear sensaciones y calzar el discurso dramático de una obra influyendo directamente en la vivencia del espectador.

Mi primer trabajo fue para la obra de Zenén Calero Mirabella, a partir de ahí hice otras obras siempre respetando la estética de los diseñadores anteriores. A partir del propio trabajo con la agrupación teatral surgió Nacidos en los 80, creada totalmente a partir de esta estética de los espacios sensoriales donde utilizamos muchos objetos de la época, recreamos los ambientes y luego los espectadores entraban al espacio de la obra donde se combinan varios elementos como sombras, proyecciones, animación de objetos, entre otros. La obra estuvo por un tiempo breve en cartelera, llegó el pico pandémico y nos vimos imposibilitados de volver al teatro.

Desde casa comenzamos a idear otras maneras de trabajar desde las redes sociales. Teniendo como referencia el trabajo de Nacidos en los 80, comenzamos a hacer cápsulas utilizando la técnica de la animación de sombras, de ahí salió la serie de versos sencillos Gotas Martianas. Filmábamos con el móvil y la música en vivo también, fue una primera experiencia surgida desde la experimentación. Después de este trabajo le planteo a Rocío incorporar además otros elementos trabajados en papel u otros materiales que estuvieran a mano, así producimos La perla de la Mora.

Diseño para el videoclip La gente del espejo. Foto cortesía del entrevistado

A partir de aquí comencé a motivarme más por este trabajo de animación, por el video. Cada 10 o 12 días planteábamos la maqueta y salía a producción, tuve la posibilidad de soltar la imaginación y crear todos estos universos que están en cada uno de los videos que salieron a las redes sociales.

Fue un trabajo intenso, pero lo disfrutamos porque había una magia en hacerlo, en ver un producto terminado, en la constante experimentación. Ese propio proceso de experimentar, de adentrarme en el mundo del teatro y del grupo El Mirón Cubano que tiene un trabajo muy diverso porque concibe espectáculos para adultos, para niños, teatro de calle y de sala fue enriquecedor. Cada vez más fui involucrándome en sus proyectos, estar en este grupo es maravilloso porque puedo sentir la sensación de pertenecer a este universo del cual un día solo fui espectador.

Recientemente terminó la XI Jornada de Teatro de Calle, ¿cómo fue trabajar desde el Mirón Cubano para un evento como este de gran magnitud?
Fueron días agotadores pero muy hermosos, desde que comenzamos a planificar el evento tuvimos en cuenta el protagonismo que debía tener la visualidad, lo atractivo que resulta llevar el teatro a las calles y las comunidades después del encierro. Realicé el vestuario para una obra teatral del grupo que ya había sido estrenada hace 10 años, entonces me di a la tarea de investigar y sobre la idea original del vestuario y la escenografía pude realizar este nuevo diseño para La Pamplinera a partir de telas, materiales reciclados como latas, papel, placa y otros. Disfruté mucho esta obra pues tuvo gran aceptación por parte del público y la visualidad estaba acorde con la acción y la dramaturgia de la puesta.

La Pamplinera, puesta en escena de El Mirón Cubano. Foto: Sergio J. Martínez.

Le propuse a mi directora la idea de exponer el resultado del trabajo de los videos para que las personas se acercaran a ello y lo disfrutaran. Pensamos al principio hacer un pequeño montaje en el recibidor del Sauto, pero el espacio no era el idóneo para eso, entonces me acerqué a Zenén Calero y él me abrió las puertas de la galería El Retablo. Así llegó la exposición Microescenas, a partir de los elementos utilizados en todos los videos que realizamos en la cuarentena.

Me sentí acompañado por Zenén, por Rubén, agradecido de la oportunidad y por la ayuda que siempre me han brindado, me emociona que personas como ellos, premios nacionales, me tendieran la mano, me apoyaran y me brindaran su espacio, mi agradecimiento siempre.

En el callejero vivimos días y noches de trabajo arduo, pero los valió porque el producto final fue satisfactorio, el evento magnífico y ocurrió una verdadera reanimación de la ciudad.

¿Qué importancia le confieres al trabajo del diseñador en el grupo de teatro?, teniendo en cuenta que en tu ciudad hay una fuerte presencia del diseño teatral.
Matanzas tiene una tradición teatral muy fuerte, el diseño escénico también tiene grandes referentes. Ser parte de este movimiento artístico es gratificante para mí. Contar con el apoyo y dialogar con maestros como Zenén Calero, Rubén Darío, René Fernández entre otros para mi es gratificante y hermoso.

El trabajo de diseño en un grupo de teatro es de suma importancia, y no solo hablo del vestuario, las luces, o la escenografía. También la banda sonora, la disposición de los ambientes del espacio teatral, todo esto asegura que el texto dramático puesto en los actores y actrices llegue a ser un verdadero producto artístico. Un buen diseño teatral engrandece la obra por muy sencilla que sea, así mismo puede demeritarla, siempre tiene que existir esa correlación director- diseñador en función de la puesta en escena.

Presentación de la expo Microescenas. Foto cortesía del entrevistado.

¿Cuáles son tus inquietudes como diseñador y anhelos o proyectos futuros?
Tengo muchas inquietudes como diseñador, me falta mucho que aprender todavía, disfruto mi trabajo. Tengo deseos de hacer otras cosas desde el diseño como ilustrar libros, videos clip, colaboraciones con otros creadores que me obliguen a probar otras estéticas, otras maneras.

En mi crecimiento como artista aspiro a seguir aprendiendo nuevas técnicas, nuevas maneras de concebir el diseño teatral. Seguir superándome y constantemente continuar esa búsqueda del conocimiento y perfeccionar el quehacer.

Cuando yo era pequeño siempre veía una obra de teatro o una película y luego iba a dibujar lo que más me gustaba de lo que veía. Anhelo que el público reconozca mi trabajo, sensibilizar desde el arte, que los niños y adultos vean, les guste, y que algo de mi se quede en ellos.

Así despido a Norlys Andrés, entre lápices y pinceles, con las manos manchadas y el pelo alborotado, pensando en una nueva propuesta para llevar a la escena. Un joven matancero que despunta como diseñador con una estética que va marcando una brecha entre la sencillez del trazo, que invita a los más pequeños y los que no lo son, al juego del teatro.

Foto de Portada: Cortesía del autor

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