Nave Oficio de Isla, una escuela con puerto seguro

Por Reinaldo León Coro
El teatrero y maestro Osvaldo Doimeadiós es el responsable de esa cátedra externa que reúne y conjuga esfuerzos de talentos jóvenes con profesionales experimentados de la escena teatral cubana. Y esto habla de una escuela, porque donde existe un grupo, con presencia de maestros y jóvenes actores abiertos hacia el aprendizaje, hay patentizada una Escuela. La patente es su realidad artística creativa.
Una escuela que se manifiesta en la labor que ha hecho el director escénico y maestro Doimeadiós con estudiantes que culminan sus estudios en la Facultad de Arte Teatral de la Universidad de las Artes en Cuba.
Doime expresa en sus palabras evaluativas del trabajo pedagógico desarrollado, la objetividad de quien sabe lo que hace. Para su magisterio pedagógico teatral se ha servido de la puesta en escena de Miguel Will, perteneciente a los acervos del repertorio activo de la compañía.
El texto, original de José Carlos Somoza, ha recibido la impronta estética de Nave Oficio de Isla y ha funcionado como ámbito académico para “el ejercicio de culminación de estudios”, es decir, ¿graduación de una licenciatura? Como lo patentiza el título otorgado institucionalmente por la Universidad de las Artes ISA. Esto implica la importancia y responsabilidad docente que tiene la selección del material que será soporte de un proceso que culmina, después de cuatro años de estudios.
Los egresados con el espectáculo Miguel Will son estudiantes del curso diurno: Ana B. Lucas, Joy Chaviano, Adis Ortega y del curso para trabajadores: María Karla Fornaris Leyva, Marian Muñoz, Cecilia Ayuso.
El espectáculo tiene un tratamiento espacial que va del performance con aire de Murga al contenido episódico donde los personajes expresan sus contradicciones individuales e históricas. Personajes con trayectoria dentro del espectáculo y que ejecutan una acción transversal en pos de objetivos escénicos, expresados con claridad por los actores.
El manejo bien dosificado de recursos brechtianos, el historicismo como tratamiento está elaborado de manera “criolla” pero con limpieza semántica lo que posibilita una lectura meditada de espectador. De forma que el divertimento del público se hace contagioso, incluso, entre los académicos presentes. Es decir, los actores adquieren no sólo una experiencia escénica, sino, que viven un acontecimiento cultural. Y esto está claro en Nave de Oficio. Es la premisa lograda para que Miguel Will sea modelo funcional técnico pedagógico para la culminación de estudios en una facultad universitaria.
Ahora, ¿cuáles son los elementos desde una dramaturgia del actor concebida por los directores del texto de José Carlos Somoza que permite una apreciación evaluativa objetiva de los alumnos y del proceso pedagógico?
El manejo del reparto asegura una labor de grupo desmitificando la tendencia de la concepción de “estrella” en el trabajo del actor. Hay una intención sustanciosa de base, por formar una conciencia de gremio que se dirige al logro de un pensamiento escénico personal y grupal. Esto es básico en la pedagogía del maestro Osvaldo Doimeadiós.
La obra seleccionada tiene un por qué claro y esta selección se basa en un espíritu constructivo transformador de las realidades que toca. No lee realidades, sino, entra en la lucha de las contradicciones. No contempla, y sin rodeos participa. La obra responde, sin lugar a duda, a la pedagogía que el maestro Doime trabaja en pos de un actor con una conciencia social y cultural sobre el mundo en que se desempeña. No es sólo Nave de Oficio, es el mundo donde tenemos nuestro enclave creativo, clarísimo.
La selección no satisface el ego de quien lidera el proceso, se sitúa al servicio de la formación de los jóvenes actores y su vinculación con su entorno social. Doime ha dado la importancia que merece la selección de la obra para realizar su trabajo en la etapa final de formación de los actores ahora enfrentados al director/profesor, una selección según objetivos técnicos y pedagógicos sin arbitrariedad.
Todos los actores interpretan el Coro que sostiene un valor en la acción transversal del espectáculo. Asumen los personajes más modestos con la misma entrega de cuando realizan el protagónico o un personaje de contraparte esencial en la escena.
El recurso brechtiano de que varios actores interpreten personajes protagónicos abre diferentes vías de crecimiento y análisis y un rendimiento actoral mayor. El personaje que se interpreta tiene un desarrollo dramático. Su biografía tiene antecedentes, registra y desarrolla los sucesos en que transita su tiempo escénico y dramático. No hay experimentación superflua, sino, una cadena de acciones ejecutadas con limpieza, espontaneidad y sobre todo precisión. Ese cuidado resalta en la construcción de los personajes. Es la maestría aplicada del maestro como mentor del actor en la escena. Un sello que quedará de por vida en lo profesional.
El carácter de este proceso académico se expresa en la imbricación de la participación gestora y de codirección de José (Pepe) García Caballero que es además profesor de Historia del Teatro en la Facultad de Arte Teatral y responsable del trabajo dramatúrgico del texto Miguel Will. García, desde su graduación, es parte de los procesos de trabajo que realiza Nave Oficio de Isla. Este trabajo en equipo con la presencia de egresados y profesores de la Universidad de las Artes enriquece el ejercicio pedagógico.
No hay marginalidad como expresión cultural, hay defensa de nuestras raíces identitarias. Entonces, la lección concluyente que reciben los recién graduados de la Facultad de Arte Teatral es vivenciar la vida orgánica del grupo, de una compañía teatral y su conexión con la responsabilidad socio cultural que se desempeña desde la escena.
Foto cortesía del autor